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Qué ver en Berna

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  • Monumentos
    13 rincones
  • Aire Libre
    8 rincones
  • Paseos
    6 rincones
  • Museos
    9 rincones

61 cosas que hacer en Berna

Ciudades en Berna
Berna
(22)
Desde las mesas del restaurante Klösterli Weincafe, en el tope de una colina que enfrenta el hogar del oso de la ciudad, Bairengraben, se tiene una de las mejores panorámicas de la ciudad. El río Aere con su color esmeralda y que cruza grandes sectores de la ciudad, antecede a una formación de edificaciones históricas que son enmarcadas por la BernerMünster, catedral de esta patrimonial ciudad suiza. En el restaurante es posible pedir desde una cerveza a afamados servicios de almuerzo y cena. Es un lugar ideal para brindar por conocer este hermoso lugar del mundo.
Jardines en Berna
Parque de los Osos - Bärengraben
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¿Quién se ha ido de Berna sin visitar a sus más ilustres pobladores? Pues seguro que muy pocos. Primero porque son el símbolo de la ciudad y segundo porque de una manera o de otras, sea en tren, en coche o andando, obligatoriamente hay que pasar por el recinto donde estos plantígrados tienen su residencia. La historia de los osos de Berna tiene mucha miga. Cuenta la leyenda, esa fuente inagotable de información embellecida por los siglos y la imaginación de las gentes, que en 1191, el Duque Berthold V de Zähringen, el mismo que tiene cerca del foso su monumento, se comprometió a bautizar a la nueva ciudad que iba a fundar con el nombre del primer animal que cazara en el bosque donde iban a talar los árboles que servirían para levantar el nuevo burgo. Evidentemente, el primer animal cazado fue un oso, lo que les vino de perilla porque les daría el estatus simbólico de fuerza y grandeza. Rápidamente constituyeron el escudo de armas que todos los ciudadanos pudieron llevar en forma de capa, o en los carteles que adornaban posadas y edificios oficiales: un oso negro en un fondo blanco. Tal y como ocurre en la Torre de Londres con los cuervos, los berneses decidieron mantener cerca de la ciudad a los osos vivos para perpetuar la leyenda de la ciudad, sus orígenes y un poco para sentirse más seguros de que iban a permanecer en el tiempo mientras los osos, con su fuerza los protegieran simbólicamente. Para ello prepararon un espacio donde los animales pudieran vivir en condiciones aceptables y tenerlos cuidados y vigilados. El primer foso de osos estaba en lo que todavía se llama el Bärenplatz (Plaza del oso), y a lo largo de los siglos fue cambiando su ubicación hasta que en 1857 encontró su localización actual, con tan solo una ampliación de principios del siglo XX que serviría para criar a los nuevos oseznos que llegaran a la manada. Al parecer, las guerras del siglo hicieron que los pobres osos fueran cayendo un poco en el olvido, hasta tener que vivir en una situación bastante lamentable. Pasaron un periodo de bastante dejadez, hasta que los ecologistas y las protectoras tuvieron bastante fuerza como para poder intervenir en su favor y conseguir que en el 2009 se inaugurara el actual BärenPark en los terrenos de fuerte pendiente entre el Bärengraben y el banco del río Aar. La mejor manera de verlos es desde el puente de entrada de la ciudad, ya que se tiene una vista completa de todo el terreno que tienen para moverse "libremente". Digo el mejor porque en el otro lado, casi sobre la osera, hay un recinto con cafetería y tienda de souvenirs desde donde la mayoría de los turistas intentan acercarse lo más posible a los osos, pero hay muchos arbustos y árboles que tapan la visión de los grandes y preciosos osos de Berna.
Catedrales en Berna
Catedral de Berna
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Una pena que la catedral estuviera cerrada en el momento de nuestra visita, pero bueno, así tenemos otra excusa para volver a Berna. De cualquier manera, no quería dejar de escribir un poco sobre ella, aunque fuera sólo de lo que vi desde el exterior. De lejos da la impresión de ser una fortaleza inexpugnable, pero conforme nos vamos acercando, las sólidas paredes y la torre se convierten en filigrana que pareciera hecha de oro...o de azúcar, tal es su delicadeza. Sobre todo la torre, que como el resto muestra el estilo gótico tardío, el más florido y encantador, y el pórtico gemelo central decorado con una ingente cantidad de esculturas y relieves que representan, como no, el Juicio Final. Poco más pude ver, aparte de rodear el edificio para disfrutar de esos apuntes de arquitectura en vivo que son los contrafuertes, el ábside poligonal y la famosa Puerta del Alcalde por donde sólo podía entrar y salir el mandatario de la ciudad y su familia. Eso sí, a un lado del templo encontramos la Plattform que se erige sobre los restos de la muralla primitiva de Berna y que nos proporciona unas vistas maravillosas del Aare y los barrios de la orilla oriental. Para los que tengan tiempo, hay un ascensor que baja directamente al barrio bajo de Matte.
Ríos en Berna
Río Aar
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El río Aar a su paso por Berna dispone de una zona habilitada para el baño. Se trata de un parque que ocupa unos 2km de la orilla. Al ser un río muy caudaloso, el baño se convierte en una actividad muy divertida aunque no exenta de riesgo. Para poder disfrutar de sus aguas lo primero que hay que hacer es seguir el cauce río arriba y encontrar el valor para tirarse a sus frías aguas. Una vez dentro la corriente es tan fuerte que no te queda mas remedio que dejarte arrastrar. Las primeras veces es bastante agobiante ya que tienes que estar muy pendiente para no pasarte las escaleras de salida (que son bastante difíciles de alcanzar) además, no hay socorristas ni ninguna otra medida de seguridad. Pero, poco a poco vas cogiéndole el truco y acabas disfrutando como un niño subiendo y bajando por el río una y otra vez. Para los que quieran un baño más tranquilo, también hay varias piscinas. Creo que el acceso es gratuíto.
Calles en Berna
Marktgasse
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El mas bonito, hermoso y pintoresco de los dos tramos de la calle central de Berna, de esa columna que la vertebra, es sin duda Marktgasse. Aunque unida a Spitalgasse por esa linea de casas y soportales que le dan constancia e igualdad a toda la calle, esta zona tiene aún más personalidad. Aquí las fuentes se suceden con más inmediatez, con más colorido, y con alegorías más atrevidas, pero no solo eso, sino que es la puerta a la zona más moderna de la ciudad, donde han surgido grandes tiendas de ropa y calzado, supermercados y restaurantes, que aún conviven con restos de la Belle Epoque como el cine Splendid Palace, con sus cristaleras y maderas preciosas al más puro estilo Art Decó, o galerías de pasadizos interminables con techos de cristal y acero que simbolizaron en su momento la era de prosperidad que supuso la Revolución Industrial. Varios edificios de diferente factura y estilo van saliendo a nuestro paso, desde grandes casona y torres con frescos que representan leyendas helvéticas a pequeñas iglesias o antiguos almacenes remodelados que hoy pertenecen a grandes cadenas internacionales de ropa y complementos. Es la zona donde convive lo medieval con lo actual y donde vemos en piedra, acero, cristal o ladrillo, la evolución de una ciudad que jamás dejará de sorprender.
Calles en Berna
Calles de Berna
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El puente Nydeggbrücke constituye un bonito acceso al casco antiguo de la ciudad de Berna, ubicado en la península que forma el río Aar. Siendo la capital del país, mantiene perfectamente el carácter medieval, lo que le ha valido la calificación de Patrimonio de la humanidad. La zona del puente proporciona también unas bonitas vistas hacia el parque de los osos, símbolo de la ciudad, y sobre los tejados de las calles que discurren paralelas al río. Por eso, en el caso de acceder por el oeste, porque es más fácil acceder a un parking, no hay que perderse un paseo por este puente. Entre los días que pasamos en Suiza elegimos el que tenía peores previsiones meteorológicas para visitar Berna, no porque seamos masoquistas, sino porque todas las calles del casco antiguo disponen de acera porticada que hace menos incómodo el paseo en caso de lluvia. Desde el Komhousebrücke también hay unas bonitas vistas de la zona verde que rodea el casco antiguo. Por último, otro punto con vistas panorámicas es el que ofrece la terraza del Palacio de Parlamento, en la Bundesplatz
Monumentos Históricos en Berna
Torre del Reloj
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Los suizos la llaman Zeitglockenturm o sea la Torre del Reloj. Y la llaman así desde que su construcción acabó, allá por 1120. Al principio, su función fue meramente defensiva, ya que era la puerta de entrada a la ciudad, y formaba parte del sistema defensivo de Berna. mucho tiempo después, es decir unos cinco siglos, alguien decidió que su función debía alterarse y por ello ser embellecida, por lo que llamaron a Kaspar Brunner, uno de los mejores relojeros de la Confederación Helvética para que rediseñara el aspecto de la torre. Con carta blanca en cuanto a fondos y diseño, el hábil mecánico del tiempo construyó un precioso y único reloj astronómico que marcaría desde ese momento la hora, el día, el mes y la posición del Zodiaco en relación con la Tierra, que en ese momento era considerada como el centro del Universo. ¡Vaya con la teoría egocentrista! El sol, la luna y las estrellas, orbitando alrededor de la tierra, sirven de adorno al objetivo del reloj, dar la hora. El mismo sol atraviesa los 12 signos del Zodiaco en el curso del año y una pequeña abertura en un lado, casi imperceptible nos da el día de la semana..en alemán antiguo. Pero no es realmente todo ese complejo mecanismo y sistema del astrolabio lo que atrae diariamente a miles de turistas, sino que cada hora se pone en marcha una serie de autómatas para anunciar que una hora más de nuestras vidas acaba de terminar. Aproximadamente 3 minutos antes de la hora, un gallo mecánico canta y anuncia el inminente cambio de las agujas. Inmediatamente después desfila un oso. Poco después desfila un oso que representa a la guardia y símbolo de la ciudad, luego canta el gallo por segunda vez. Suena una campana que da paso a Cronos, dios del tiempo, con su reloj de arena. Al desaparecer el dios, canta el gallo de nuevo y acaba el espectáculo de los autómatas. Bajo la torre hay varios frescos que simbolizan la Creación y la expulsión del Paraiso de Adán y Eva y varias barras metálicas de colores, encastradas en la pared, que eran la medida oficial para la venta de telas y otros menesteres medievales que necesitaban ser rígidamente controlados para evitar la estafa de los mercaderes. Una maravilla de la mecánica y de la historia de Berna.
Ayuntamientos en Berna
Ayuntamiento de Berna
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Construido a finales del siglo XV, el ayuntamiento de Berna, lleva siendo desde un principio, el lugar de reunión de los 160 miembros del Parlamento Cantonal, aparte de ser el lugar desde donde se gobierna la ciudad de Berna, que increíblemente se erigió como capital de Suiza en 1848. Y digo lo de increíble, porque quien no recorra la ciudad en su totalidad, sino sólo su casco antiguo no creerá que algo tan bello pero tan sencillo pueda ser el centro de la Confederación Helvética. Pero centrémonos en este bellísimo edificio gótico tardío cuya planta baja ( por lo que está elevado) sirvió en principio para almacenar grano y que está custodiada por la recia iglesia de San Pedro y San Pablo y la Cancillería del Estado. Quizá sea esa parte de su belleza. Fijarnos en las delicadas columnas que soportan el baldaquino de entrada y al que se accede por dos escaleras laterales, o el porte de fortaleza que presenta su fachada principal. La plaza donde se ubica es uno de los numerosos oasis de tranquilidad que nos regala la preciosa ciudad de Berna, plena de espacios donde poder disfrutar de las evoluciones artísticas y arquitectónicas de un lugar que parece recién salido de la Edad Media. Del edificio en sí mismo poco más hay que decir, aparte de que a lo largo de sus siglos de vida ha ido sufriendo afortunados o desafortunados cambios que lo llevaron a perder unos preciosos baldaquinos que recorrían las escaleras y que daban sombra a unos setos frondosos y llenos de flores o unas buhardillas que embellecían el tejado y que hoy ya han desaparecido, pero que siguen a la vista en las fotos que ilustran las páginas oficiales de la ciudad. De cualquier modo, el lugar bien merece cinco minutos de nuestro tiempo en Berna.
De interés cultural en Berna
Parlamento
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En pleno centro del casco histórico se encuentra el Parlamento de Berna. Es de gran importancia ya que es la sede del Parlamento Federal Suizo, porque Berna, pese a su pequeño tamaño, es la capital del país. Fue construido a comienzos del siglo XX y justo delante tiene unas populares fuentes intermitentes que han pasado a ser parte de la típica estampa local. Un dato interesante es el tema de los políticos de este país, que se reúnen en este lugar para tomar las decisiones clave de Suiza. Generalmente, y salvo excepciones, los políticos no se dedican exclusivamente a esta tarea, sino que trabajan en otro tipo de profesiones y, además, tienen un periodo de rotación mayor que la habitual en el resto de países europeos.
Monumentos Históricos en Berna
Fuente del Ogro
(3)
Las fuentes juegan un papel muy importante en las ciudades suizas. En Berna no iba a ser menos. Hay 11 situadas a lo largo de la calle principal, la calle del mercado. Y cada una con un motivo distinto. Su origen es medieval, y son parte natural de la vida cotidiana de la ciudad desde hace siglos: En su alrededor se situaban los pregoneros, se comentaban los chismes… Una de las más populares es la Fuente del Ogro. Un ogro malvado que devora niños como si fueran pipas. Sorprendente, cuanto menos.
De interés cultural en Berna
Casa de Einstein
(1)
No tenía ni idea (y eso que ya había estado previamente) de que Einstein había vivido un tiempo en Berna. Y menos, que fue profesor de Universidad allí (aunque sólo tenía 4 privilegiados alumnos) y que fue la ciudad donde desarrolló la Teoría de la Relatividad. Casi nada. En pleno centro, en la calle del mercado, se encuentra su casa museo. El lugar donde el brillante científico preparó su más popular escrito y donde pasó unos cuantos años de su vida. No es que haya dentro nada especialmente atractivo, pero la verdad es que la visita se hace muy amena. Cuesta unos 4 francos y tienes la parte más clásica de la casa y una parte más “didáctica” en el piso superior.
Museos en Berna
Museo Einstein
(1)
Lo que más me gusta de los museos es que sirvan para aprender sin necesidad de tener que dedicarle mucho tiempo o de ser un experto en el tema en cuestión. El Museo Einstein de Berna no sólo cumple esa función, sino que, además, tiene todo lo que ha de tener un museo para gustar. Lo primero, lo espectacular de su montaje. El edificio en el que se encuentra es ya magnífico pero, además, cada una de las plantas es más espectacular que la anterior. Se nota que se ha derrochado tiempo y esfuerzo en construirlo. Puedes vivir la historia de Einstein desde su juventud hasta su vida en Estados Unidos, y todo ello mientras aprendes de primera mano en qué consiste la Teoría de la Relatividad y descubres las razones que le han hecho ser tan relevante en la ciudad de Berna (allí fue donde desarrolló su teoría). En definitiva, la verdad es que es un museo de lo más chulo y recomendable.
Plazas en Berna
Plaza de la Estación
(2)
Una de las formas más habituales de llegar a la capital suiza es en tren, debido al fantástico desarrollo ferroviario del país. La estación central de Berna se encuentra en todo el centro histórico de la ciudad. De hecho, de ella parte la calle del Marcado, columna vertebral, y en apenas 15 minutos se puede estar, a pie, en la otra parte de la ciudad después de recorrerse la parte más histórica
Jardines en Berna
Jardín de las rosas
(3)
Sí, es un jardín. Y, sí, con las rosas, en época de flor, debe de ser precioso. De todas formas, seguramente eso sea lo de menos. Por que lo que tiene de llamativo este lugar, más allá del propio jardín, es que es el sitio ideal para obtener las mejores vistas de la capital de Suiza. Desde allí, en lo alto, se puede observar el peculiar meandro que el río Aar forma y que limitó la construcción de la ciudad medieval. Sin duda, es el punto perfecto para pasar un rato mirando al frente sin nada en la cabeza más allá de las ganas de disfrutar de un paisaje exclusivo.
Museos en Berna
Psychiatrie-Museum Berne
El museo se encuentra en el barroco terreno de la antigua clínica Waldau (hoy Servicios de Psiquiatría de la Universidad de Berna UPD). La idea de un museo se remonta a 1914, cuando Walter Morgenthaler, el psiquiatra Berna, que descubrió Adolf Wölfli, había montado un archivo dedicado a la historia, el desarrollo y estado actual de la psiquiatría en su día.
De interés cultural en Berna
Mate
(1)
El barrio de Mate es, quizá, el barrio bohemio de la ciudad. De esos barrios que se ponen de moda. Que antes era bastión industrial y de comerciantes y que ahora se ha convertido en ese sitio al que todo hijo de vecino querría irse a vivir. Esta justo en la orilla del río y debajo de la catedral, muy cerquita del centro. Y sus casas, de colores y tejados rojos, son de lo más llamativo. A día de hoy hay bares donde tomar algo, restaurantes e incluso tiendas de artesanía. Un sitio interesante para pasear y descubrir una Berna diferente y viva.
Miradores en Berna
Mirador del reloj
(2)
Hay un lugar en Berna, casi secreto y exclusivo, que ofrece una panorámica única de la ciudad. Es la torre del reloj. En lo alto del todo. Pero es un lugar al que no es fácil subir. Nosotros lo hicimos con cierto enchufe, y afortunadamente. Porque el lugar es tremendo. Ofrece una perspectiva única. Se abre una ventana y ahí está la ciudad, abajo, esperando. Mirándote hacia arriba, como si la tuvieras en tu poder. Sin lugar a dudas, y si lo consigues, es un sitio que jamás olvidarás.
Senderismo en Berna
Engstligenalp
Esta doble cascada es fácil de acceder con teleférico pero no lo es bajar hasta su última caída. Nivel de esfuerzo 7, eso sí, es todo bajada. Al final del valle te espera el pueblo de Adelboden, del que hablo en otro rincón con hotel, restaurantes y cervecería barata (si, en pleno corazón de Suiza.

Cosas que visitar y que hacer en Berna

¿Estás organizando tus vacaciones y no sabes muy bien qué visitar en Berna? Pues no te preocupes, la capital de Suiza es una de las ciudades más bellas de Europa. Pequeña, pero intensa, hay muchas cosas que ver en Berna. El casco histórico es, sin lugar a dudas, el que guarda los lugares que ver en Berna más antiguos y hermosos. Todavía es posible pasear por la antigua ciudad medieval, donde se respira parte de lo que la ciudad fue.

Dentro del casco antiguo, la Torre del Reloj es uno de los símbolos que hay en Berna. Situado en una de las antiguas puertas de la ciudad, no dejes de fijarte en su curiosa esfera. La Catedral, también con sus altas torres, domina la ciudad con su estilo gótico. Para grandes y mayores, si hay uno entre todos los sitios que ver en Berna que hará las delicias de todos los que lo visiten, este es el Parque de los Osos. Un gran parque a orillas del río Aar, en el que los animales pueden viven a sus anchas.

De las muchas cosas que hacer en Berna hoy
relacionadas con el Arte, el Centro Paul Klee es uno de los más interesantes, tanto por lo que guarda en su interior, como por su estructura exterior. Una imponente y moderna estructura que alberga un museo dedicado a la figura del artista oriundo de la ciudad. Entre los personajes conocidos de la ciudad se encuentra también Albert Einsten, que aunque no nació aquí, sí que fue en Berna donde dio a luz su Teoría de la Relatividad. Igualmente también hay una casa museo dedicada al físico que ver en Berna.

Después de un largo día de turismo, no puede faltar una parada en el Jardín de las Rosas. El lugar perfecto para descansar antes de continuar con la visita. Una de las mejores cosas que hacer en Berna y más aprecian sus ciudadanos es disfrutar de la tranquilidad de alguno de los numerosos parques de la ciudad.
Si quieres conocer más rincones de la ciudad, puedes consultar en minube los recomendados por los viajeros que ya han disfrutado de Berna.