La Plaza Mayor de Madrid es, quizá, el lugar más emblemático de la capital. Y lo merece. La mayor parte de las ciudades antiguas españolas tienen su Plaza Mayor, pero la de Madrid es especialmente bella. Presidida por una estatua ecuestre y por los cientos de turistas que se amontonan en ella, sus colores, su belleza, su constante movimiento pese al estático paso de los años, le otorgan un valor especial para el turista. Además, es el sitio ideal para acercarse a tapear o tomar una cerveza, así como uno de los tradicionales bocadillos de calamares. Un lugar absolutamente recomendable que no puedes perderte si visitas Madrid.
Además de lo ya escrito, es también es lugar de encuentro para los aficionados a la filatelia, donde se realizan intercambios o ventas de sellos. Hay caricaturistas dispuestos a echarse unas risas a tu costa, gente vestida de personajes de dibujos infantiles para hacerse fotos con los chavales, trileros y un sinfín de familias dando una vuelta.
Durante Navidades, es un hervidero de gente y se montan puestos de artículos de broma y venta de abetos. No te extrañe para nada encontrarte con gente por el centro, tanto niños como mayores, llevando pelucas estrambóticas y llamativas. Es ya una costumbre.