Exprime al máximo tu viaje
Con la app de minube
Descargar
¿Dónde quieres ir?
¿Te gusta El Barraco?
Compártelo con el mundo
Entrar con Google +

Restaurantes en El Barraco

7 colaboradores

3 lugares donde comer en El Barraco

Restaurantes en El Barraco
Hostal-Restaurante El Chato
(3)
Un lugar que sorprende en el Barraco donde no se puede pasar sin comerse una chuletas de cordero increíbles hechas en el momento. El picadillo también es un manjar de este puesto que te encantará.
Restaurantes en El Barraco
El Descanso
(3)
Descubrí El Burguillo hace 3 años e, inmediatamente, me enamoré del pantano, de la gente, y de la hospitalidad del lugar... los del Descanso son un claro ejemplo. Y llevé mi barco velero allí. Es un gran pantano a solo una hora de Madrid a pie de Gredos, dando orilla a la Reserva Natural de El Valle de Iruelas... Las condiciones de este pantano: ser más abierto que el de San Juan, más ancho, de playas más suaves, haber pocas embarcaciones... lo hacen perfecto para la práctica de la vela y navegación relajada. Siempre hemos ido al pantano con amigos, con hijos o sin ellos, y, siempre, se queda enamorados de esta lugar, y sorprendidos de la poca gente que hay y lo cerca que está de Madrid, Toledo, Ávila..., para pasar un día perfecto. Hace un año decidí ofrecer al público paseos en el barco para adentrarnos en la Reserva Natural, y disfrutar del maravilloso paisaje y de sus fantásticas playas para darse un refrescante baño en sus claras aguas... Si queréis os podemos llevar a conocer este pantano desde un cómodo barco y llevaros a una playa desértica con un picnic que os podemos preparar. ¡Os enamorará! www.elburguilloatodavela.com
Restaurantes en El Barraco
Diegos Restaurante
(2)
Al llegar, nuestro anfitrión y creador de este local nos estaba esperando con una sonrisa en la cara, muy simpático y amable nos acomodó en una mesa y nos preparó para lo que iba a venir: un menú pare degustar sus especialidades. No sabíamos si íbamos a poder aguantar hasta la llegada de nuestra hamburguesa. El restaurante está decorado como el asador que es, muy sobrio y tranquilo. Cuando nosotros fuimos no había mucha gente, así que no podemos opinar si se monta mucho jolgorio o no, pero nos pareció un sitio agradable, aún cuando se llenase. Al poco de sentarnos, llegó la primera degustación: un plato virutas de foie micuit sobre unas tostadas de pan negro. Sencillamente espectacular, muy suave y una gran elección para hacer hambre ante lo que se nos venía encima. Lamentablemente, lo que vino a continuación hizo que no pudiéramos ni sacar fotos; se trataba de un buen plato de lomo ibérico de bellota, que se deshacía en la boca. Todo un lujo, acompañado de unas tostaditas con tomate. Además, lo completamos con unos canónigos con foie a la plancha y queso. Una locura, también compartida con los demás miembros de la mesa. Y continuamos para bingo. Ahora es el turno de la carne a la brasa. Con un solomillo troceado para y la carne de un chuletón, ambas para compartir. La del solomillo se trata de auténtica carne de Ávila, hecha a la parrilla de carbón y con un punto exquisito, toda una delicia, que duró, como podéis imaginar, un suspiro en la mesa. Llegados a este punto y con el comentario generalizado de la calidad de las carnes y el buen hacer del cocinero, llega el turno de nuestra protagonista. Una hamburguesa gigante, que no tuvimos más remedio que compartir, con todo el dolor de nuestro corazón. He de decir que, a pesar de estar acostumbrados a comer diferentes hamburguesas gigantes, al llegar a la mesa nos sorprendió no sólo el tamaño, sino la calidad y el grosor de la carne que, como no podía ser de otra forma, estaba aliñada por el propio cocinero, lo que le da más puntos de originalidad y calidad. Pero vayamos por partes. Ya a primera vista, llama la atención el pan, hecho en una pastelería bajo demanda del restaurante, con un toque dulce, ya que recuerda a la confitería de las medias noches o el brioche, consistente, pero un buen complemento a la carne, la cual, además de ser enorme, tenía un sabor especial, conseguido por la mezcla de ingredientes añadidos y por el punto conseguido en la parrilla de carbón, muy jugosa y con un buen punto, difícil de dar, ya que su grosor lo hace harto complicado. Junto con la carne y el pan, el resto de ingredientes ayudan a proporcionar consistencia a un plato ya de por sí fuerte. No podía faltar el queso bien fundido, la lechuga y el tomate, sino que, además, iba acompañada de jamón ibérico y pepinillos. Toda una bomba digestiva. ero, como siempre, vamos a sacar punta al plato, ya que esta magnífica súper hamburguesa no va acompañada de patatas fritas, un defecto que queda en segundo o tercer plano, ya que, después de todo el recorrido sentados a la mesa, habrían sobrado, pero que sí que se echarían en falta si únicamente pidiésemos este plato. Y como ya estamos con un menú completo, os hablamos de los dos postres que tuvimos la oportunidad de degustar. Primero un flan casero, muy denso, ya que llevaba una variedad de añadidos, como el queso Philadelphia, que hace el flan tenga una consistencia poco habitual. Y además, ya con gula más que otra cosa, se nos presentó un volcán de chocolate caliente exquisito, quizás un poco pequeño en relación al resto de platos que probamos, pero que cumplió su función de endulzar un poco la velada carnívora que tuvimos. En conclusión, Diegos destaca por una gran variedad de exquisitas carnes bien cocinadas en su parrilla y que ofrece una de las mejores hamburguesas gigantes que hemos probado. Un sitio muy recomendable, a pesar de la distancia, al que volveremos, sin duda. En cuestión de relación calidad/precio es bastante asequible, siendo la media del precio 30 euros, por los cuales tendrás buenos y consistentes platos.