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Qué ver en Mealhada

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8 cosas que hacer en Mealhada

Bosques en Mealhada
El bosque encantado
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El Bosque Encantado es el nombre popular con que se conoce en portugués a" Mata do Buçaco", localizado en el centro de Portugal a tan solo 2 kilómetros de la localidad termal de Luso. A Mata do Buçaco es considerado un gran parque de la naturaleza y forma parte del impresionante Palacio de Buçaco situado en el alto de la colina, hoy un hotel de cinco estrellas. El bosque destaca por su variedad de árboles tanto autoctonos como de fuera: Cedros, abetos, rododendros, acacias y hasta secuoias provenientes de América y Australia. También nos encontramos con muchos helechos gigantes en un gran valle que lleva su nombre "Vale dos feitos", así como fuentes y un pequeño lago con patos y cisnes, un lugar idílico que merece la pena visitar.
Jardines en Mealhada
Parque Urbano de Mealhada
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En la confluencia de la carretera que va a Luso y Curia, dos localidades termales por excelencia, se encuentra este gran parque urbano abierto al público desde Setiembre del año 2009. Este Parque de la Ciudad como reza en la entrada del mismo, ocupa una extensión de 14 hectáreas aproximadamente y es un gran espacio verde destinado principalmente a la practica deportiva y al tiempo libre. Esta gran obra emblemática fue destinada a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de este bonito entorno como es Mealhada, donde incluso nos encontramos con un gran monumento. El parque dispone de varias instalaciones deportivas como pistas de tenis, baloncesto, pista para bicicletas, parque infantil, etc.
Palacios en Mealhada
Palacio de Buçaco
Actualmente es un hotel de lujo del que se pueden visitar sus jardines exteriores sin coste alguno. El lugar merece la pena si se tiene previsto acercarse hasta Coimbra. El edificio recuerda mucho a la "Quinta da Regaleira" en Sintra, su exterior de estilo Neo-Manuelino es espectacular. Saludos.
De interés turístico en Mealhada
Fonte fría
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Uno de los lugares con más encanto del bosque de Buçaco es la Fonte Fría. Se encuentra escondido en medio del bosque y no sería nada fácil localizar este lugar si no fuera porque la carretera que permite acceder en coche hasta el hotel - palacio pasa por aquí. Se trata de una impresionante cascada que parece surgir del propio bosque y que desciende hasta una pila maravillosa que se encuentra en un claro. La cascada está alimentada por seis manantiales del bosque y tiene una enorme pendiente, que la hace más bella si cabe ya que se puede ver todo el recorrido que hace desde lejos. Además, se han creado unas escaleras en cada lateral de la cascada que la hacen más solemne y permiten al mismo tiempo que el visitante puede recorrer el curso del agua. Eso sí, tiene una gran pendiente y cuesta un poquito subir todos los escalones. La pila que hay en el claro es también una auténtica joya ya que está completamente rodeada de magnolias, lo que le da un encanto especial. Se trata de un lugar mágico rodeado de árboles gigantescos que cubren todo de cientos de verdes diferentes. Es un lugar que inspira una tranquilidad abrumadora y donde uno podría pasarse todo el día meditando sin necesidad de hacer nada más.
Miradores en Mealhada
Alta Cruz
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Alta Cruz es el punto más alta de la sierra de Buçaco, también conocida como la sierra de Alcoba, que se encuentra en el centro de Portugal, concretamente en el concelho de Mealhada. Alta Cruz se encuentra a 549 metros de altitud pero parece un punto muchísimo más alto, ya que desde aquí se puede divisar todo el paisaje de la zona e incluso, en los días claros, se llega a ver el océano Atlántico. Además, este lugar también nos permite ver todo el bosque de Buçaco en su conjunto, es decir, posee una vistas maravillosas y únicas de la zona central de Portugal. En lo alto de este lugar se ha erigido una cruz inmensa que hace que la zona parezca tiene más altura tidavía. Es una cruz muy sencilla pero muy bonita que está construída en piedra. Para poder llegar hasta aquí hay dos opciones. Se puede subir en coche por un camino de tierra que no está mal del todo, o se puede realizar una ruta muy bonita que surge en el bosque de Buçaco. Esta ruta es realmente llamativa porque está repleta de una vegetación preciosa. Además está bastante bien señalada así que no hay forma de perderse. Tiene una duración de unas tres horas desde abajo pero no es complicada así que la puede hacer todo el mundo. eso sí, es recomendable llevar un calzado cómodo y sobre todo resistente al agua, porque la ruta cuenta con bastante humedad.
Jardines en Mealhada
Jardines de Buçaco
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Si el hotel palace de Buçaco, situado en el centro de Portugal, concretamente en la parroquia de Luso, es una auténtica maravilla, los jardines que lo rodean no se quedan atrás. Son una auténtica obra de arte que se cuidan y se miman como si de un niño pequeño se tratara. Rodean todo el hotel y tienen diferentes apartados. Por un lado nos podemos encontrar con un precioso laberinto en el que se han realizado multitud de formas geométricas diferentes y donde se juega con los diferentes verdes de las hojas. Esta zona se encuentra en uno de los laterales del hotel y es una auténtica maravilla visual. Además, justo al lado se ha construido una fuente que también está rodeada de matorrales verdes perfectamente cuidados y que aporta más belleza al lugar si cabe. Si se atraviesa este laberinto llegamos hasta la parte trasera del hotel y en mi opinión la más bella, por lo menos en cuanto a los jardines. Se ha creado un precioso camino que está completamente rodeado de todo tipo de árboles y que termina en una pequeña balconada cuyo suelo está repleto de los pétalos que cae de las rosas de un rojo más que intenso que se han plantado en este lugar. Es una auténtica maravilla, es un sitio de ensueño recomendado sobre todo para los enamorados. Además desde este lugar hay unas vistas del palacio preciosas. En el otro lateral del hotel- palacio se ha creado otra especie de laberinto, esta vez con formas más rectas, que finaliza en una caseta preciosa de piedra que se ha construido para descansar y poder disfrutar de unas vistas espléndidas del bosque de Buçaco. En estos jardines se pueden encontrar todo tipo de flores, árboles y arbustos y quizá es esto lo que lo hace diferente, ya que tiene unas mezclas de colores extraordinarias. Es impresionante. Junto a los jardines también hay dos casas rosas que creo que son de las personas que se encargan de mantener el lugar tan perfecto, aunque no lo puedo asegurar.
De interés cultural en Mealhada
Vía crucis de Buçaco
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Buçaco me sorprendió por completo, porque no esperaba que fuera tan maravilloso, pero lo que más me llamó la atención de todo, con diferencia, fue el vía crucis que hay en el bosque. Yo no había oído hablar de él, y qui´zá por eso me quedé perpleja. Se trata de veinte pequeñas capillas que se encuentran por el bosque de Buçaco y en cuyo interior están representadas las distintas estaciones del vía crucis mediante figuras modeladas a tamaño real. Las figuras son de barro y pueden llegar a asustar si no sabemos que se encuentran en estos lugares, que es lo que me pasó a mi. Yo de repente me asomé a una ventana de verjas que había en una pequeña capilla (es la única forma de poder verlo) y me encontré con varias esculturas de barro más grandes que yo y perfectamente elaboradas. Para recorrer todo el vía crucis hay que andar tres kilómetros por el bosque, pero se hacen enseguida, ya que al encontrarse en un paraje tan sumamente bello, el tiempo pasa volando. Junto a las veinte capilla que conforman el vía crucis, también nos podemos encontrar por el camino otras cuatro capillas, la de Santa maría magdalena, la de San Pedro, la de San Juan de la Cruz y la de San Antonio. Normalmente se encuentran cerradas, pero vale la pena contemplarlas aunque sea por fuera. Durante el recorrido también nos podemos encontrar nueve de las once capillas que construyeron los monjes benedictinos entre los años 1730 y 1750. Las construyeron para poder vivir en ellas en aislamiento. El estado de conservación en el que se encuentran las nueve capillas (las otras dos desaparecieron por completo) es un poco malo, pero merece la pena contemplarlas e incluso entrar en su interior, que está vacío pero nos permite hacernos una idea de cómo vivían aislados los monjes.
Iglesias en Mealhada
Monasterio de Buçaco
El monasterio de Buçaco parece ijnsignificante al estar junto al gran hotel palace de B´çaco, sin embargo, cuando nos acercamos, se puede contemplar que realmente es una auténtica joya. Fue fundado en 1628 por la orden de los carmelitas descalzos y se denominó el Monasterio de Santa Cruz, aunque todo el mundo lo conoce como el monasterio de Buçaco. Hoy en día se conservan en bastante buen estado la iglesiay el claustro, que como decía, se encuentran junto al hotel. La puerta de la iglesia es una auténtica maravilla, posee tres preciosos arcos y está adornada con elementos dorados que hacen que deslumbre con el sol. Hay que pagar para poder ver el interior de la iglesia, pero es muy poco, sólo 0,60 euros. Al entrar nos encontramos con un precioso claustro que llama mucho la atención porque sus techos están construídos con las cortezas de las amderas. Yo nunca había visto este tipo de estructura y he de reconocer que queda muy bien, además, las puertas y algunas de las paredes también tienen esta composición. Desde el clasutro podemos acceder a la iglesia, que está formada por una sola nave con planta de cruz latina y con una bóveda en la intersección con el crucero.Tiene varias esculturas y tres tumbas que pertenecen a portugueses relevantes. Desde la iglesia se llega a dos pequeñas salas donde encontramos algo muy típico de Portugal pero que a mi me sigue llamando mucho la atención. Se trata de altares en los que todo el mundo deja fotografías junto con partes del cuerpo que necesitan que se sanen. Por ejemplo, uno de los altares estaba dedicado a curar el cáncer de mama y había cientos de fotografías junto a pechos de plástico. Si regresamos al claustro podemos ver otras salas pequeñas donde se ha instalado una especie de museo con herramientas que utilizaban los monjes y con algunas fotografías. Por cierto, en la entrada al monasterio hay una placa en la que se explica que Wellington durmió una vez en una de las celdas del convento que ahora se han utilizado como museo.