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Qué ver en Duz

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21 cosas que hacer en Duz

Desiertos en Duz
Desierto de Douz
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Habiamos contratado a un guia y a un cocinero para hacer una ruta por el desierto de Douz durante 10 días.Un cheep nos llevó, a mi y a mi compañero, hasta un pozo de agua en medio del desierto donde nos estaban esperando el guia, el cocinero y tres camellos.Lo mas sorprendente de este encuentro fue : Era la hora de comer y nos sorprendieron con una ensalada buenísima y un pan hecho con leña enterrada en la arena del desierto
De interés turístico en Duz
Douz, la puerta del Sáhara
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Duz o Douz, significa la colina verde, y es el útlimo oasis antes de adentrarte en el Sáhara. Cuando llegas por la carretera, dejando atrás el lago salado Chott el Derij, donde todo es blanco, te encuentras con más de 150.000 palmeras que te dan la bienvenida. Al lado las dunas, la arena, la inmesidad amarilla, salpicada de dromedarios, tumbados, en fila, andando, o esperando a que algún grupo de turistas les monte, vestidos de saharauis, para adentrarse un poco dentro del Sáhara. Nosotros íbamos con un amigo de Túnez, así que de buena mañana nos apareció con un chico y seis dromedarios, sin silla y sin manta, para hacer un recorrido solos y fuera de las rutas que hacían los demás. Subir fue una aventura, eran dromedarios propios, el medio de transporte de aquella familia y no estaban acostumbrados a que los montara gente diferente a sus dueños. Así que una vez conseguida la odisea de subirnos, nos adentramos en el Sáhara. Era casi de madrugada, así que mientras avanzábamos se iba haciendo de día, y el mar de dunas iba cambiando de textura y de color. Mohamed, el chico que nos acompañaba, nos empezó a contar, a través de nuestro amigo (no hablaba nada más que árabe) la concentración de pueblos que hacen cada año en el corazón del Sáhara, y nos invita para el siguiente año. Pasamos por pequeños oasis con palmeras donde paramos a comer, o a tomar un té, o simplemente a correr descalzos por alguna duna , y así durante 8 maravillosas horas, que hicieron que al día siguiente casi no pudiéramos andar. Lo más fuerte, es que Mohamed se tomó nuestros teléfonos por si encontraba un quad para el día siguiente, ya que no había ninguno disponible en todo douz. No nos llamó, pero al año siguiente me llamaron al móvil desde Túnez y era él, para ver si aceptabámos la invitación al corazón del Sáhara que nos había hecho el año pasado. Túnez tiene de todo, pero yo me quedo con su gente, su amabilidad, su disposición, su humildad, con todo. No me acuerdo donde íbamos, pero en nuestro recorrido desde Monastir al sur, nuestro amigo paró en una especie de aldea pq dijo que allí probaríamos la mejor leche de cabra del mundo. Era una alde de no más de 30 personas. Los niños empezaron a correr para avisar de que habíamos parado. Los hombres iban con túnicas y palestinos y nos recibió uno rodeado por el resto de los vecinos. Mi amigo le dijo que era de Túnez, que vivía en España y que éramos sus amigos y que sabía que por esa zona se podía tomar la mejor leche del mundo. Pues, alucinar, nos dijo que las cabras estaban todas paciendo fuera del pueblo, pero que gustoso nos invitaba a tomar un té en su casa. Y allí estabámos sentados en su mesa, ofreciendonos lo que quisieramos, rodeados de el resto del pueblo que también entró en la casa. Teníamos que irnos porqué su mujer ya estaba dispuesta a prepararnos un cous-cous picante. Me quedó con eso, con su gente. Ah! Y con los dátiles de Douz, creo que los mejores del mundo
Desiertos en Duz
Desierto rojo del Sahara
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Tras cientos de kilómetros a 48º bajo el sol abrasador en 4x4 por pistas en medio del árido paisaje de Túnez, con 3 pinchazos en tan sólo 6 horas, llegamos a Douz, la puerta del desierto. Del desierto más bello que se pueda imaginar, el desierto Rojo del Sahara. La paz, la inmensidad, el silencio sin fin, la soledad, bello tono anaranjado aún más bello al atardecer... Producen una sensación simplemente indescriptible. Y como no, sus gentes. Una autémtica maravilla y cura antiestress.
De interés turístico en Duz
Sáhara: Atardecer en la duna de Offra
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Dado el sofocante calor y el sol abrasador que suele hacer en el desierto, todas las excursiones/paseos (ya sean en dromedario, quads, calesa, etc) suelen estar programadas o a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, por lo que a la excursión en cuestión se le suma el atractivo de ver el amanecer o el atardecer en el desierto. A nuestro grupo le tocó el horario de tarde; fuimos a la Gran Duna de Offra a las 16h para hacer el paseo en dromedario por el "mar de arena", así que tuvimos oportunidad de ver el atardecer. La verdad es que ver esconderse el sol, de color rojizo, entre los sinuosos perfiles de las dunas y ver cómo éstas van cambiando de coloración es un precioso espectáculo. El único problema fue que tuvimos como añadido una desagradable tormenta de arena (por lo visto en primavera son muy frecuentes), así que era bastante incómodo porque durante todo el rato que estuvimos en las dunas estábamos literalmente comiendo arena.
Sitios insólitos en Duz
Gran Duna de Offra
La Gran Duna de Offra es lugar de visita obligada para todo turista que visite Douz, ya que es de donde parten las diversas excursiones por las dunas del desierto sahariano (paseos en calesa, dromedario, motos, quads, vehículos todoterreno, etc). En torno a esta duna se ha creado la llamada "zona turística", donde se encuentran los hoteles y las agencias de excursiones; se encuentra a 3 Km de la ciudad de Douz. El Sáhara es el desierto más grande del mundo y está formado por diferentes tipos de paisaje (el rocoso, el pedregoso, el mar de sal y el de arena). Sin embargo, las dunas de arena (llamadas "erg") es el paisaje que inevitablemente asociamos con el desierto, quizás influenciados por las grandes producciones cinematográficas. La gran duna de Offra no es más que una pequeña "cola" perteneciente al Gran Erg Oriental, que se extiende desde aquí hasta Marruecos. Sin embargo, el vasto arenal que teníamos ante nuestros ojos era algo impresionante; las suaves dunas de arena extremadamente fina, moldeadas por la acción del viento y cambiantes de color en función del efecto de la luz solar me pareció un paisaje maravilloso (a pesar de que tuvimos tormenta de arena), y el atardecer en este lugar indescriptible.
Desiertos en Duz
Sáhara: Tormenta de arena
Visitar el Gran Erg en primavera (o Semana Santa) tiene sus pros y sus contras: Como ventaja, la temperatura -entre los 14 y los 28º (muy inferior a los 40ºC que puede llegar a haber en pleno verano), pero como inconveniente, las tormentas de arena, que en esta época son muy frecuentes debido al incesante viento. La arena es tan fina que se te mete por todas partes, y durante todo el tiempo que duró la travesía por las dunas, estábamos literalmente comiendo arena, a pesar de ir con gafas de sol y un atuendo típicamente beduino con túnica y turbante que cubría la cabeza, nariz y boca (y eso que no eran grandes tormentas... Pero os podéis hacer una idea de cómo soplaba el viento por el sonido del vídeo). Por supuesto, si usas lentillas allí no podrás llevarlas, y conviene también proteger la cámara de fotos forrándola con papel film para evitar que la arenilla se introduzca en el objetivo o en partes internas de la cámara. Ya al llegar a Douz, por la carretera veíamos una especie de niebla en el horizonte, que no era tal, sino la arena en suspensión. Pero es el atractivo del desierto, las dunas son esculpidas por el viento y van cambiando de forma y posición, así que merece la pena "sufrir" este inconveniente porque la grandeza de este inhóspito paisaje es una maravilla.
De interés turístico en Duz
Paseo en calesa por la Gran Duna de Offra
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Otra de las excursiones que se pueden realizar por el desierto de arena desde Douz es el paseo en calesa por el Sáhara. Se sale de la Gran Duna de Offra, a unos 3 Km del centro ciudad y el recorrido tiene una duración aproximada de una hora, con un coste de 10 DNT por persona. Es divertido porque nada más llegar te "disfrazan" con una túnica y un turbante, atuendo característico de las tribus bereberes que pueblan el desierto. Normalmente se monta una especie de caravana: Primero van los dromedarios y al final las calesas. Bueno, la "calesa" es en realidad un carro con toldo, tirado por un caballo de pequeño tamaño, las ruedas son neumáticos y los asientos están cubiertos con unas típicas mantas de rayas. Tienen dos filas de asientos, con escaso espacio entre ellas: En la primera va el guía, y en el asiento de atrás dos pasajeros (es bastante incómodo porque casi no hay espacio para las piernas). Es un paseo bastante "light", para el que no quiera montar en dromedario.
Plazas en Duz
Place de la Liberation
La Place de la Liberation conforma el epicentro de la ciudad de Douz, en torno a la que se concentran un buen número de tiendas y cafés. Desde aquí se accede al interior de la Medina y al Zoco. También es conocida como Plaza del Mercado, ya que aquí se celebra un popular mercado los jueves. Es una gran explanada rodeada de edificios con soportales, bajo los que se hayan las tiendas de souvenirs. El centro de la plaza está ocupado por las múltiples mesas de las terrazas de los cafés; un sitio muy agradable donde tomarse un descanso.
Cementerios en Duz
Cementerio beduíno
A la entrada de la aldea beduína de Sabria se encuentra el cementerio, al que los turistas tienen prohibido acercarse y acceder. Tampoco es que me parezca una atracción turística ni se diferencia en mucho de otros cementerios tunecinos salvo que éste está totalmente rodeado de arena, en plenas dunas del Sáhara. Todas las tumbas están colocadas en fila en la misma posición: Mirando a la Meca. La particularidad de los cementerios musulmanes es que los cuerpos están enterrados directamente en el suelo, simplemente envueltos en una sábana perfumada (sin ataúd), por lo que no existen grandes sepulcros aunque sí algún morabito.
Zonas de Compras en Duz
Zoco de Douz
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La mayoría de las tiendas de Douz se concentran en torno a la Place de la Liberation, donde también se halla el mercado. Los productos artesanales que se pueden adquirir en este tipo de comercios no distan demasiado de los que suele haber en otros zocos del país: Trajes típicos, bisutería bereber, objetos de cerámica y marroquinería, mantas beduínas, jaulas... Lo más típico para comprar en Douz son los dátiles naturales de la variedad "deglat ennour" cultivados en su extenso palmeral, y rosas del desierto (algunas de un tamaño impresionante). Lo interesante es visitar Douz los jueves, ya que hay un vistoso y multitudinario mercado, así como una feria de ganado (ésta dentro del palmeral) en la que se venden cabras, ovejas, asnos, e incluso dromedarios.
De interés turístico en Duz
Camellos tunecinos
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No recuerdo cómo se llama mi niño guía. Tiene nueve años y el día que me enseñó a montar en camello tenía mucha fiebre. Había hecho dos horas de camino para venir al reclamo de los turistas y le tocaba volver de nuevo a casa tras nuestro encuentro. Su dulzura al sonreír sé que están fuera del precio, pero su simpatía y desparpajo tienen cierta artificialidad, cierto respeto a la vil propina que espera de mi. Encantado de poder hablar conmigo en francés, me cuenta que trabaja para poder ir al colegio, que la música que suena de fondo es una boda y que yo soy muy, muy bonita y si quiero, él y su amigo me llevan a la fiesta nupcial. Predispuesto a ayudar siempre, incluso me pide la cámara para hacerme él las fotos y me lanza las riendas para que guie yo al camello. Canturrea, mientras anda por la arena, algo parecido a Camela y se da la vuelta para ver que yo, desde las alturas jorobiles del camello, voy contenta. Attention!! Dice a cada desnivel. Le pregunto que si le gusta esto y coge un puñado de arena. Lo lanza al aire y me dice: No hay nada. Por fin nos despedimos. Me persigue un rato. Ahora ya no soy bonita, ahora me llama señorita-por-favor. Le doy unas monedas. Desde sus nueve años, el desierto me habla de pobreza.
Ciudadelas en Duz
Medina de Douz
Aunque la región de Douz estaba habitada desde tiempos remotos por la tribu nómada "mrazig", la ciudad es de reciente creación. Las primeras casas fueron construidas a principios del siglo XX pero la ciudad como existió de modo definitivo hasta las últimas décadas, y eso debido al empeño del estado por sedentizar a los nómadas (creando pueblos y ofreciendo parcelas de terreno cultivables dentro de extensos palmerales). Por tanto, la medina de Douz no reviste gran interés turístico salvo darse un pequeño paseo, y es de reducido tamaño. Se encuentra en las calles aledañas a la Place de la Liberation. Junto a la Place Des Martyrs se encuentra la oficina de información turística y un pequeño museo relacionado con la vida en el Sáhara, así como varias terrazas y cafeterías. La Rue 7 Novembre tiene ambiente comercial, uniéndose al zoco.
Museos en Duz
Museo del Sahara en Douz
Una buena manera de conocer el modo de vida de los beduinos. Además de todas las variantes de todos los pueblos que habitan en el desierto, creo que lo más interesante es descubrir los códigos que rigen su vida. Una simbología para la que no es necesario hablar y donde nada está puesto al azar, todo significa algo. Desde el número de líneas en un tejido, hasta los tatuajes. Ropajes, organización de la jaima, no es necesario hablar para entenderse.
De interés turístico en Duz
Paseo en dromedario por la Gran Duna de Offra
Desde luego, todo aquel que visita Túnez no se libra del típico paseo en dromedario (que no camello - en Túnez no hay camellos). Por todo el país (incluso en el norte o en la zona de costa) hay múltiples empresas y personas particulares que ofrecen a los turistas este tipo de paseos, pero lo más auténtico es hacerlo en el desierto. En Douz la empresa que parece tener el monopolio sobre este tipo de actividades se llama "El Pegase". Nosotros íbamos en un grupo organizado y el propio tour operador nos ofreció como excursión opcional el paseo en dromedario, a la cual ninguno nos negamos (entre otras cosas porque teníamos tarde libre y en Douz no hay más atractivos turísticos que el desierto). Nos costó 10 DNT por persona (unos 6€). Partimos de la "zona turística" de Douz (a 3 Km del centro de la ciudad) y el recorrido tuvo lugar, durante una hora, por la Gran Duna de Offra. Al llegar nos vestimos con las típicas túnicas y turbantes que llevan los habitantes del desierto (te las prestan allí), y luego salimos a la "estación de dromedarios" (el guía nos comentó entre risas que allí, en lugar de paradas de taxis hay paradas de dromedarios). Había cientos sentados en la arena, en grupos de 2 a 4, ya que cada guía suele tener varios ejemplares, y nos fueron distribuyendo en sendos animales, asignando uno a cada persona en función del tamaño y peso. Junto a la joroba tiene instalada, sobre un montón de mantas, una especie de silla que tiene en la parte delantera un manillón donde agarrarte, ya que el dromedario al sentarse y ponerse de pie hace un par de movimientos bastante bruscos (previamente el guía te hace una demostración para prevenirte). Salvo eso, es un paseo muy agradable y apto para todos los públicos y edades (salvo limitaciones físicas, embarazadas...), aunque cuando bajas del animal tienes las piernas bastante entumecidas (por la postura). Se va siempre en grupo acompañados del guía, que va a pie junto al animal. Normalmente hacen una caravana, encabezada por todo el conjunto de dromedarios, y al final, las calesas. Después de un rato de travesía, hacen una parada para que te bajes y puedas contemplar el increíble horizonte dorado bajo el cielo azul y hacer unas fotos. Es la típica excursión "a lo guiri", pero es divertida, tanto por el atuendo como por el fascinante paisaje dunar que se contempla, especialmente al amanecer o al atardecer.
De interés turístico en Duz
Cena típica con espectáculo bereber
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Si hacéis noche en Douz, seguro que os ofrecerán la posibilidad de asistir a una cena típica bereber con espectáculo en una jaima en pleno desierto; nosotros picamos y fuimos pero la verdad es que os lo podéis ahorrar, a mí desde luego me pareció un poco tomadura de pelo... A las 21h nos vino a recoger un autobús a nuestro hotel para llevarnos a la Gran Duna de Offra, donde tendría lugar la cena-espectáculo en una auténtica jaima del desierto. Previamente hicimos una parada en otro hotel, donde nos ataviamos debidamente con una túnica típica bereber y un turbante (el alquiler del atuendo iba incluido en el precio); esta parte fue muy divertida. Os recomiendo que llevéis ropa de abrigo debajo porque por la noche en el desierto hace un frío que pela (yo llevaba un forro polar y casi muero congelada -era principios de Abril). Nada más llegar a las dunas nos dieron una especie de sangría a modo de recibimiento, y unos músicos empezaron a tocar, incitándonos a bailar. Luego nos sentamos bajo la jaima, en unas mesas alargadas con bancos de madera, para la cena. Ésta consistió en: Una sopa de sémola bastante picante (me gustó), una especie de empanadilla de pasta brick rellena de verduras y pasta de patata (no me gustó), y el plato fuerte y más típico de la cocina del Magreb: El "cous cous" con vegetales y cordero. El cuscús estaba realmente asqueroso, era un enorme bol de sémola, totalmente seca, prácticamente sin salsa ni guarnición (cuatro trozos de cordero por encima y algún trocito de zanahoria y patata); vamos, que el que teníamos en el buffet del hotel era infinitamente más rico que éste y mejor condimentado. De postre, una naranja por persona y unos dátiles, acompañado de un té a la menta. De bebida había vino tinto (de lo más agrio) o agua. Durante la cena, los músicos (eran sólo tres) amenizaban la velada tocando sus instrumentos (la misma canción una y otra vez) mientras otra persona hacía un espectáculo de baile, por ejemplo, con un gran jarrón de cerámica sobre la cabeza. También sacaban a bailar a los espectadores más osados. A mitad de la cena, antes de servir el cuscús, nos levantaron de las mesas para llevarnos a un gran ruedo en la duna donde tuvo lugar un espectáculo con caballos y dromedarios. Había tan poca luz que apenas veías nada (siento la calidad de fotos y videos). El dromedario únicamente daba vueltas alrededor del círculo, lo que dio un poco más de juego fue el caballo (dos jinetes subían o bajaban del caballo alternativamente al trote, se ponían de pie sobre él...). En resumen, la comida asquerosa y el espectáculo dejaba mucho que desear. Los "actores" eran malísimos, al igual que los músicos, que sólo se sabían una canción. Además pasamos un frío horrible y fue bastante caro: 27 DNT por persona (en Túnez una comida cuesta 3-5 DNT). Bueno... ésto fue algo similar a los espectáculos de flamenco para turistas que se hacen en España...
Senderismo en Duz
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Sitios insólitos en Duz
Sabria: Aldea beduína
La aldea de Sabria es el resultado del empeño del gobierno tunecino de la era Bourguiba por erradicar el nomadismo para que todos los habitantes del país tengan unas mínimas condiciones de vida: Agua corriente, electricidad, sanidad pública y educación. Con este fin, el gobierno ha creado este tipo de asentamientos, financiados por la llamada "caja 26", un impuesto extra de 6 DNT al mes que pagan todos los tunecinos para ayudar a las áreas más desfavorecidas del país. Aún así, tendrán que pasar varias generaciones para que se convierta en un pueblo, ya que en determinadas épocas del año, los beduínos siguen practicando el nomadismo y emigran a zonas más fértiles en busca de alimento para su ganado. Sabria se encuentra a 30 Km al suroeste de Douz por la carretera de El Fuar. Es un centro de sedentarización de beduinos situado en pleno desierto, rodeado de dunas de arena. A la entrada de la aldea se encuentra el colegio público y el cementerio beduino. Las calles no están pavimentadas, son pura arena, y por ellas campan libremente los animales (principalmente cabras, ovejas y gallinas). La verdad es que es increíble ver las casas, construidas en adobe, semi enterradas en la arena debido a la acción del viento, que desplaza y configura caprichosamente las dunas sin entender de civilizaciones. Es frecuente ver palas junto a las puertas de las casas, que utilizan para retirar la arena acumulada durante la noche y poder salir al exterior de la vivienda. Sus habitantes son de lo más amable y sociable ("bon jour madame" fue la frase más escuchada de la mañana, incluso los niños más pequeños te saludaban educadamente). Les gustan las visitas ya que los turistas suelen llevarles algún tipo de "regalito"; nuestro guía se encargó de ello, haciendo una breve parada en un pueblo cercano antes de llegar para que pudiéramos comprar caramelos, snacks y dulces para los niños, como si de monos de feria se trataran. Imagináos la cantidad de caramelos que pueden llegar a juntar, con el trasiego de autobuses cargados de turistas que pasan por allí al cabo del día. Aunque fue toda una experiencia conocer este lugar, no me gustó nada ir a Sabria. Me pregunto... ¿Realmente hay que erradicar el nomadismo y forzar a esta gente a cambiar sus costumbres y modo de vida ancestral? ¿Realmente esta aldea rudimentaria y la miseria de sus habitantes son una atracción turística? ¿Realmente lo que necesita esta gente son miles de turistas diarios cargados de caramelos?
Mercados en Duz