Si alguien te cuenta que Londres es gris, es que no ha pasado por aquí. Un calle estrecha y escondida, pero repleta de vida y colores. Ideal para hacer una parada y tomarte un café o una cerveza sentado en una de las terrazas.
Un sitio que no suele aparecer en las guías, pero que merece la pena visitar y se convertirá en algo de lo que más recordarás del viaje.
Un rincón especial. Uno de esos sitios que hay que apuntarse. Metido en pleno Covent Garden, es una especie de oasis para el turista. Sólo se llega por medio de recomendaciones como estas, si no, nunca lo encuentras. Es un callejón súper colorido que tiene dentro algún que otro restaurante vegetariano, peluquerías, una tienda de aceites y olores... Un lugar del que seguro nunca te arrepentirás de haber visitado. Pásate por allí y comprúebalo tú mismo. A mí me provocó algo especil.