Ciertamente es un museo fantástico. Merece la pena pasar una tarde entera recorriendo sus grandes pasillos y disfrutando de la obra de uno de los mejores pintore de la historia. Me encantó, además, que el museo está diseñado para que descubras la historia de la vida del autor, así como de sus diferentes fases artísticas. Un museo más que recomendable y un paseo obligado si vas por Amsterdam.
Nunca se lo hubiera imaginado Van Gogh, que iba a ser protagonista de un museo como éste. Aunque su fructifera carrera artística da para tres pisos de este edificio, en el que está lo más representativo de su obra: sus pinturas por año y lugar, desde Holanda a Paris, Arles, Saint Rémy y Auvers-sur-Oise.
Habrá muchas personas que tampoco sepan de este museo, creyendo que la capital holandesa sólo es fuente de coffe-shops y otras legalidades ilegales fuera de la frontera. Pero Amsterdam sorprende.