Esta Catedral, originariamente construida como la gran mezquita de Sevilla, está ubicada en el mismo lugar donde ésta se emplazaba en el siglo XII. De ella se conserva el alminar, o giralda, llamada así por la veleta que se encuentra en su torre. Este magnifico exponente de lo que puede dar como resultado final la increíble mezcla de épocas y estilos como el almohade, mudéjar, gótico, renacentista, barroco, académico y neogótico, es el mejor ejemplo de la inteligencia y la habilidad del hombre para dejar un hito semejante en la historia de la humanidad y la religión.
Pienso que cada uno de mis escritos debería comenzar la frase: “merecería un párrafo aparte” especialmente después de haber estado allí y teniendo en cuenta que una cosa son los libros y otra el “trabajo de campo in situ” pero resultaría un tanto tedioso por lo que simplemente contaré mis experiencias.
Su aspecto exterior es imponente, desde las paredes, ventanas enrejadas, la terminación de las barandas que rodean sus techados, los escudos del reino, el espléndido detalle de sus puertas y portales de ingreso, su balcones renacentistas, en fin...Todo. Las portadas con las representaciones que le dan el nombre son Concepción, Bautismo, San Cristóbal o del Príncipe (allí hay una réplica del giraldillo), San Miguel o del Nacimiento y Asunción que es la portada principal. La puerta de Campanillas, representa la entrada de Jesús en Jerusalén, la de San Miguel o del nacimiento, representa el nacimiento de Jesús, y la de Palos que representa la adoración de los Reyes Magos. La del perdón no está considerada como puerta de Catedral porque en realidad es la puerta del patio de los Naranjos.