El límite oriental de la ciudad, junto al río Tajo fue elegido para construir los pabellones para celebrar la Expo 98. Está ubicado en la parte moderna de la ciudad, cerca del espectacular puente de Vasco de Gamma. Es uno de los parques urbanos mejor aprovechados que he visto. Se puede visitar el Oceanário, uno de los mayores acuários de Europa.
Zona donde se celebró la Expo’98. A nuestra llegada a la estación de Oriente pudimos admirar la obra del intercambiador realizada por nuestro destacado arquitecto Santiago Calatrava. Este sector de la ciudad era una de las más degradadas y uno de los peores arrabales, sobre todo a partir de los años cincuenta, en los que se llevó a cabo una salvaje ocupación industrial. No faltó ni un basurero de desechos sanitarios ni un almacén de contenedores en tránsito abandonados, además de un cementerio de armas oxidadas. Hoy es una de las zonas más modernas y atractivas de la capital.
Estuvimos dando un paseo por todo el recinto y pudimos observar el Oceanario, el pabellón del Conocimiento, y el Pabellón Atlántico cuya apariencia externa recuerda el caparazón de una tortuga y que tiene capacidad para 17.000 espectadores.
Todo este espacio está cruzado por un teleférico desde cuyas cabinas se puede disfrutar de un paseo aéreo por todo el parque.
La torre Vasco da Gama es otro de los emblemas de este parque, y cuya silueta está ahora totalmente afeada por la construcción de un hotel a su lado.
El Centro Comercial Vasco de Gama es enorme y en él están instaladas las tiendas de las principales cadenas de distribución de productos comerciales.
Tomando el Metro en dirección a la moderna estación de Oriente, por la línea roja, se llega al fabuloso Parque de las Naciones, un ámplio espacio concebido para la realización de la Expo de Lisboa en el año de 1998.
Este parque en forma de complejo, alberga instalaciones de todo tipo como el Pabellon Atlántico, el Pabellón de Portugal obra del Maestro Alvaro Siza, la Torre Vasco da Gama, el Puente del mismo nombre, ambas obras firmadas por el afamado arquitecto valenciano Fernando Calatrava; además de un agradable centro comercial y zonas residenciales.
Recorrerlo da gusto de principio a fin, con las orillas del rio Tajo en frente, los hermosos jardines y las caminerías interminables, este lugar es perfecto para pasar una bonita tarde con sabor lisboeta.
Se puede tomar un café o una cerveza en cualquiera de los bares que circundan la zona o simplemente ir de compras si es lo que se quiere, igualmente, contemplar río a lo lejos es un placer visual.
También está la opción de moverse con unos funiculares que recorren el parque de lado a lado, o tumabarse bajo la sombra si es verano, tomar unas buenas fotos y contemplar el modernísimo Puente Vasco de Gama.
El lugar esta colmado de arte urbano, así como de una colorida fila de banderas de todo el mundo, recordando el espíritu de la Expo de finales de los noventa,
Un rincón de una Lisboa renovada, moderna y amigable, para no perdérsela.