Uno de los más bellos Museos de Lisboa. Se inicia la visita con la contemplación de las técnicas ceramistas para la elaboración de los azulejos desde sus inicios. Después se va haciendo un recorrido histórico por las diferentes etapas de su desarrollo hasta nuestros días y se termina con una visita a una sala donde está expuesta una vista de Lisboa tal como estaba con anterioridad al terremoto de 1755. Y todo ello en azulejo azulado de la típica elaboración lisboeta y que el más grande de Portugal.
El Museo fue instalado en el antiguo Convento Madre de Deus, que fuera fundado por la reina Doña Leonor en 1509 para albergar a las Franciscanas Descalzas. Perteneciendo a la familia real, los claustros y la iglesia fueron sometidos a numerosas refacciones y lujosamente decorados con el paso de los siglos y los diferentes reinados.
La iglesia, de estilo manuelino, fue restaurada por João III en 1551 siguiendo un diseño renacentista. Más tarde, en 1698, se encomendaron al pintor holandés Willem van der Kloet los enormes paneles de azulejos que decoran la nave. Entre 1746 y 1759 hubo grandes reformas con el oro proveniente de Brasil; revestimientos de tallas doradas, azulejos, mármoles y pinturas hicieron del convento uno de los edificios más exuberantes del barroco.
Con la extinción de las órdenes religiosas en 1834, el convento pasó a ser asilo hasta su cierre en 1871. En 1916 pasó a depender del Museo de Arte Antiga, el cual llevó a cabo una intensa campaña de restauración de los espacios a los efectos de organizar una gran muestra en conmemoración de los 500 años del nacimiento de Doña Leonor. La creación de un espacio de exposición permanente, como una sección del Museo de Arte Antiga, sería el primer paso para el nacimiento del Museo del Azulejo, que fue inaugurado en el año 1980.