Es difícil no pasar por el Hard Rock en un viaje a Nueva York. Pero creo que si no vas, no te pierdes gran cosa.
Me pareció algo peor que otros que conozco como Chicago y, desde luego, peor que Londres. Demasiado ruidoso y ni siquiera la buena atención de nuestra camarera pudo arreglar la experiencia, con un retraso importante en servir los platos.
Puede que fuera mala suerte, pero desde luego no fue una buena experiencia.
El Hard Rock es uno de los más míticos restaurantes americanos y en Nueva York muestra todo su esplendor. En pleno Times Square se levanta un edificio gigantesco y un tanto clásico en cuyos bajos se alberga el Hard Rock. En la primera planta, como no, está la tienda de Merchandising, con camisetas y todo tipo de artículos de su marca. Además, hay unas teles donde se puede ver qué ocurre en otros Hard Rocks del mundo en vivo. Justo abajo está el restaurante. Hay un mostrador en el que pides mesa y tu nombre sale en una pantalla. Has ta que no esté en la columna de la izquierda hay que esperar viendo el "museo". Cuando te toca, vuelves al mostrador y te dan un papel con tu mesa, el cual le das a un tipo que está en la entrada y te lleva a tu mesa. Previamente te ofrece una foto con las cientos de guitarras que hay.
La comida es como la de otros hard rocks, aunque están especialmente buenos los nachos y los Twisted Mac Chiken... unos macarrones ocn queso y pollo increíbles. Los refrescos los rellenan gratis. Pero mucho ojo a la hora de pagar, hay que dejar propina, al menos un 12 por ciento. Si no, son capaces de perseguirte a la puerta para pedírtela. En serio. Por persona y con propina, unos 30 euros al cambio con nachos y macarrones de picar, hamburguesa y postre.
En cuanto al local, está todo decorado con guitarras, ropa y elementos y prendas de cantantes y grupos. Hay cientos de pantallas con video clips y un pequeño escenario donde hacen algunas actuaciones.
No está mal pasarse una noche para cenar. No se suele esperar mucha cola.
Pero eso sí, no os esperéis nada del otro mundo, es un Hard Rock más, pero en Nueva York, donde todo es grande.