En este Patio, ampliación del museo egipcio, encontramos numerosas estatuas de bronce de esta antigua civilización muy interesantes. A mí, en particular, me encantaron los dos estupendos pavos reales de bronce, provenientes de la Villa de Adriano. Este animal era el símbolo de la fecundida en el antiguo egipto y numerosos romanos lo adoptaron como símbolo de buena suerte. Su realismo y expresión resultan asombrosos -y muy divertidos-.