De este espléndido palacio cuya construcción data del año 1594 solo queda una vasta explanada poblada de naranjos y los muros desgastados por el tiempo coronados de nidos de cigüeñas, alguna de ellas ya en sus últimos días, como se puede apreciar en alguna de las fotos. No obstante, no falta un cierto aire poético y romántico entre sus paredes. Subiendo a la terraza se puede apreciar una bella vista de la ciudad. En el complejo tiene su sede un pequeño museo donde se exponen restos del palacio y un minbar móvil (púlpito para sermones) proveniente de la mezquita Koutoubia.