Este restaurante se encuentra en el corazón de la Medina, en una plaza que es característica porque hay muchas cigüeñas por los tejados. Hasta tal punto son importantes estos animalitos que si preguntas a alguien por la plaza de las cigüeñas, te entienden perfectamente. Está en el distrito de Mellah, muy cerca del Palais Badii. A nosotros nos lo recomendó la hermana de mi amiga y nos gustó bastante porque tiene unos salones privados muy bonitos y una terraza en lo alto desde donde ves las vistas de la ciudad, y por supuesto a las cigüeñas. Este restaurante está especializado en cocina marroquí, pero también hay internacional. La italiana nunca falla. Nosotros siempre pedíamos algo marroquí para probar y algo italiano. Aquí en concreto ordenamos un postre típico marroquí y eran unas galletas que estaban bastante ricas. Lo bueno también es que está abierto mañana y noche y todos los días, aunque a nosotros nos pasó que fuimos una noche a cenar y había una fiesta privada y no se podía entrar y volvimos al día siguiente a comer.