Macmuseo
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Gaudí aceptó el encargo de realizar este edificio porque estaba trabajando en ese momento en la construcción del Palacio Episcopal de Astorga. La mano de Gaudí se nota en la enrevesada verja de la entrada, y la estatua de San Jorge luchando con el dragón que se encuentra sobre la puerta principal. El resto del edificio tiene un estilo sobrio nada acorde con las sinuosas curvas de la mayoría de los edificios de Gaudí.
Fue diseñado por el catalán Antonio Gaudí, en plena restauración de la catedral de León, de aquí su influencia gótica leonesa que se ve reflejada en este palacio. La bella casa se llamó Botines.
En este solar ya existió un monasterio en el medievo. El palacio de botines fue utilizado como casa de textiles en la edad moderna.
Es una casa de planta cuadrada, cuatro fachadas y foso que le rodea, protegido por una verja. Tiene cinco plantas y las buhardillas. Carece de luz interior por disponer de patios y ser muy amplias sus dimensiones. Sobre la puerta principal hay colocado un san Jorge matando al dragón.
Monicacgom
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Lala2
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Magnífico edificio neoclásico ubicado junto al Palacio de los Guzmanes. Fue construido por Gaudí, en sillería procedente de la montaña leonesa. Lo más destacable de su fachada son los cuatro torreones en sus esquinas, rematados en pináculos de pizarra. Sobre la puerta principal de acceso hay una impresionante escultura que representa a San Jorge matando a un dragón. En el interior hay vidrieras emplomadas sobre base de cemento, preciosas. Frente al edificio hay una escultura urbana realizada en bronce de Antonio Gaudí sentado en un banco.
En la actualidad es la sede de Cajaespaña, y en él a veces se organizan exposiciones temporales de arte (sólo puede visitarse por dentro con motivo de alguna exposición).
El edificio fue declarado Monumento Histórico en 1969, merece la pena su visita, aunque sólo sea en su aspecto exterior.
Como toda obra de Gaudí, la casa Botines respira fantasía. Una visión propia parece marcar todo lo que tocase el genio catalán. En su obra leonesa, modernismo y medieval parece fundirse de tal modo, que al descubrir entre las casas el primero de los torreones, uno no puede dejar de imaginarse un lego a gran escala.
Desde una de las ventanas saldrá en breve volando una bruja con su escoba. Para que por fin despegue, primero tendrá que ser de noche y anticiparse al iluminado turístico. A la bruja no le gustan los focos ni ese protagonismo inusitado que proporcionan. Por eso lleva tiempo sin salir. Cuando saca la primera pierna por el ventanal más alto, ya están ahí los focos que anuncian la ausencia de luz que requiere la bruja para sus andanzas nocturnas y, para su calamidad, la presencia de turistas fotografiando el edificio de noche.
Luego llega el día y con el día el castillo de Gaudí se convierte en sede de una entidad financiera. Entonces la bruja se entretiene contando ejecutivos y soñando que llegue una noche en la que con nocturnidad y alevosía pueda retomar sus viejos hábitos.