Marchena
Experiencias de los viajeros en Marchena
Roberto Gonzalez

En medio de un valle

Marchena se levanta en medio de un valle, entre dos colinas. Tierra eminentemente agrícola, ha visto nacer a importantes cantaores flamencos, que han llevado por todo el mundo el arte indiscutible de esta villa sevillana. Su fisonomía guarda un rancio y auténtico sabor andaluz y es testigo de siglos de historia.
Unida desde el siglo XIV a los Ponce de León y Duques de Arco, pasa a ser su joya más preciada, por lo que la embellecen y desarrollan arquitectónicamente como pocas otras villas de Andalucía.
Esto hace que en su catálogo de imprescindibles figuren un buen número de edificios civiles y de iglesias cargadas de valor artístico.
Lugares tan tradicionales como el Palacio Ducal, el arco de la Rosa o el de Santa María, los conventos de Santa Clara o la Mercedarias, o la amplia plaza del ayuntamiento, atraen a gran número de visitantes. Puntos de interés que suman calidad para los viajeros que la visitan son sin duda espacios artísticos como el Museo Zurbarán localizado en la parroquia de San Juan Bautista, o el de Lorenzo C. Valera ( adjunto a la oficina de turismo).
Las casas se abren a los visitantes si se muestran curiosos y respetuosos. Una palabra dicha en el momento exacto, puede hacer que cualquier marchenero se ofrezca, orgulloso a enseñarnos su fresco y colorido patio, cuidado con esmero y amor, como toda la villa de Marchena.
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