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Iglesias en Marchena

11 iglesias en Marchena

Iglesias en Marchena
Iglesia de Santa María de la Mota
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La torre de esta iglesia es el símbolo de Carmona. Una torre minarete en sus cuerpos inferiores rematada con alicatado sevillano, de influencia bizantina, y una cúpula. Se trata del templo más importante de la Villa y corte del ducado de Arcos, construido para uso personal de los duques más importantes, junto con los de Medina-Sidonia, de toda Andalucía. En lo alto de Marchena, de donde ha recibido el añadido "de la Mota" al llamarse así el cerro en cuya cima se halla. Junto a los restos del Palacio Ducal, en el centro de la corte palaciega. La fecha de construcción es indeterminada pues se trata de la mezquita almohade, reutilizada al ser conquistada Marchena por Fernando III el Santo en 1240. La consagración de la mezquita mayor de la alcazaba a Santa María era una costumbre habitual y de ahí le procede el nombre. Las obras de remodelación duraron bastante tiempo, lo que ha inducido a error respecto al año de construcción. En todo caso el grueso de la iglesia pertenece al siglo XIII, lo que se prueba porque este iglesia fue el modelo seguido por numerosos templos, que necesariamente han de ser posteriores en el tiempo y que están datados en el siglo XIV. La aplicación de elementos góticos a la mezquita creó el estilo gótico-mudéjar en esta zona. La ornamentación del templo se produjo ya en época de los Reyes Católicos, en el siglo XV. La portada se remodeló en el siglo XV, reutilizando el arco ojival y las arquivoltas enmarcadas en un alfiz, todo en ladrillo, y colocando un luneto superior. En un lateral se construyó otra entrada, ésta en sillería, de estilo barroco. El templo tiene planta de salón, con tres naves separadas por arcadas de pilares y una cabecera ochavada. Toda la techumbre es de artesonado mudéjar, excepto el presbiterio que presenta bóveda de nervaduras. A los pies de las naves hay un coro alto con celosía, utilizado hasta hace poco por la orden religiosa que ocupa el monasterio anexo de la Purísima Concepción. Dentro lo más interesante era el Cristo Yacente de Jerónimo Hernández, de 1575. Escribo "era" porque esta iglesia está cerrada desde noviembre de 2008 ante el peligro de derrumbe de su techumbre. A pesar del tiempo no se ha acometido aún la restauración de uno de los artesonados más grandes de toda España. En general toda la zona muestra el abandono con que la Administración trata al patrimonio andaluz, salvo excepciones. La plaza carece de asfalto, está llena de matojos, la iglesia cerrada esperando que se caiga y la portada del Palacio Ducal en los Reales Alcázares de Sevilla pues se la llevaron de aquí. Para llegar a este punto conviene recordar que es el más alto de Marchena. A pesar de su estado pudimos comprobar que se siguen realizando ritos litúrgicos, utilizando el monasterio, que acoge igualmente una Hospedería.
Iglesias en Marchena
Iglesia Parroquial de San Sebastián
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Sale al paso, como pidiendo que no olviden su importancia y su valor histórico, sabiendo que su capilla del siglo XVIII es una de las estructuras artísticas de más valor de Andalucía. Y eso que se construyó en lo que eran los arrabales de la ciudad de Marchena por el mismo siglo, aunque ya la torre data del XVI, para venerar al patrono de la ciudad, San Sebastian, en una primigenia ermita. Aunque la iglesia es realmente hermosa, el valor añadido lo tiene por la capilla circular que guarda el altar de la Virgen de los Desamparados y que constituye una verdadera joya barroca, siendo uno de los pocos ejemplos de capillas circulares añadidas de España. El templo fue seriamente dañado por el terremoto de Lisboa, pero el desastre sólo reforzó la fuerza del barroco en España y Portugal.
Iglesias en Marchena
Iglesia Parroquial de San Juan Bautista
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Se encuentra a pocos metros de la Puerta de Sevilla, entre la Plaza Ducal y el Paseo de la Constitución, lugares donde conviene aparcar porque este plaza ofrece pocas posibilidades para ello. Caminando por estas calles, que rezuman nuestra historia, sorprende hallar este templo. Se halla sobre un podio con escalones y es bastante alto de fachada, como si necesitase asomarse al cielo por encima de los tejados árabes colindantes. Una fachada casi lisa con una torre al lado, parece una iglesia corriente, algo grande pero nada del otro mundo. Y, sin embargo, estamos ante el templo más importante de la campiña sevillana, en sus tiempos. El estilo exterior es tan sobrio porque corresponde al gótico-mudéjar, reutilizándose un edificio andalusí cuando Marchena fue tomada por las armas de Fernando III en 1240, aunque la fecha de remodelación de San Juan Bautista se data en el siglo XV cuando el incremento de la población hizo necesario disponer de un templo de grandes dimensiones que no fuese el utilizado por los nobles. Al realizarse las reformas en tiempos de los Reyes Católicos, conforme a la moda imperante se colocaron algunos elementos ya renacentistas. En su fachada una puerta con arco ojival enmarcada en alfiz, propio del mudéjar y una torre-campanario derivada del antiguo minarete. Dentro es otra cosa. Cinco naves con un Retablo Mayor que atrae todas las miradas, siendo una de las obras cumbres del gótico en Andalucía. Adornado con 14 tablas de Alejo Fernández y esculturas de Jorge Fernández. A los pies un coro barroco de Juan de Valencia cerrado por rejería. Por las paredes lienzos de pintores famosos como Vasco Pereira, Pedro de Mena y Alonso Cano. Y, ya en la sacristía, una colección museística con 9 lienzos de Zurbarán, en estilo tenebrista, y una colección de objetos litúrgicos con libros miniados de los siglos XV y XVI y diversas prendas, así como gran cantidad de orfebrería, principalmente de Francisco de Alfaro y de Marcos Beltrán. Se puede visitar el conjunto desde mediodía hasta las siete de la tarde.
Iglesias en Marchena
Capilla de la Milagrosa
Se trata de la capilla del Santo Hospital, de ahí el nombre de la virgen que lo preside. Se llega entrando en el centro histórico por la Puerta de la Memoria, estando sobre la mitad de esa calle. La capilla pertenece al estilo del gótico-mudéjar, como muestran los arcos polilobulados de la espadaña y los diversos elementos de su estructura. Es rectangular, con planta de salón compuesta por una única nave con cabecera plana. Portada adintelada dividida en tres cuerpos, con un luneto de illuminación en el centro de la misma. Adjunto está el Santo Hospital, del que se conerva el patio interior, aclaustrado y que responde a la tipología habitual de modelo en cruz con un espacio a cielo abierto en el centro para su mejor iluminación.
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Los Jerónimos
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Junto a Santa Isabel, en la zona de extramuros se alza este convento jerónimo, en bastante buen estado tras su restauración dado que fue desamortizado a finales del siglo XIX. Lo único destacable es su portada barroca, de un solo cuerpo y el monolito que recuerda su historia. Fue fundado en el siglo XVI para albergar a la orden jerónima, de vida contemplativa muy similar a la de los cartujos. Aunque llegaron a disponer de explotaciones en América los conventos en España se caracterizan por la austeridad y sencillez de los mismos. Se ubican en extramuros y mantienen la misma tipología. Templo de una sola nave y escasa altura, sin contrafuertes ni arbotantes y con una cabecera plana. Coro a los pies de la nave. A diferencia de la tipología cartujana la parte más importante de los templos jerónimos es la destinada a los laicos, pues la función de la orden es mendicante y sus misas muy solemnes. Para salvar la contradicción entre su labor misionera y el hecho de ser monjes el coro se eleva sobre el nivel del suelo de la nave, bajo una bóveda rebajada, con lo que los monjes no podían ser vistos por los fieles. Los jerónimos pertenecieron a la corriente reformista que inició en Castilla a finales del siglo XIV por Juan I. Se caracterizaron por la defensa a ultranza de la pureza de la sangre para limitar el acceso a los cristianos nuevos o judíos conversos a los cargos sociales. Pero aún así se conocen casos como Fray Diego de Marchena que fue quemado por la Inquisición en 1485 por la impureza de su sangre.
Iglesias en Marchena
Iglesia de Santa Clara
Queda la capilla del convento de Santa Clara de Asís, fundado por la orden religiosa de las franciscanas clarisas en el camino principal de entrada a Marchena, por la parte exterior del recinto amurallado. Para llegar conviene entrar por la Puerta de la Memoria. En estos días de principios de agosto de 2010 se celebra una nueva Velá de Santa Clara cuyos fondos serán destinados a obras benéficas. Es por ello que en algunas de las fotos salen una barra en el atrio de la iglesia y una lista en su portada. Del convento apenas queda nada. Con el tiempo la cercanía del hospital de beneficencia fue reorientando los cultos. Es por ello que preside la iglesia la Virgen de los Dolores, junto con un Cristo de la Humildad. El templo sigue la tipología franciscana habitual, una nave rectangular con cabecera plana y entrada por un lateral con portada barroca. La fachada principal está cegada y es donde se ubica una espadaña de dos cuerpos.
Iglesias en Marchena
Capilla de la Vera-Cruz
Pequeña capilla junto a la Puerta de Morón donde en tiempos residió el principal convento franciscano de la ciudad. Cuando la crisis de fe protestante sacudió a Europa las órdenes mendicantes recibieron el encargo papal de vigilar la ortodoxia de la fe católica. En la puerta principal de cada ciudad se instalaron los franciscanos y en la puerta opuesta los dominicos. Tenían como obligación ejercer el apostolado y controlar que los herejes no entrasen en las ciudades católicas. Los franciscanos se instalaron en Marchena en 1498, en el convento de Santa Clara, desde el que fundaron una serie de conventos a lo largo de las murallas. En 1533 crearon el actual de la Vera-Cruz que con el tiempo se convirtió en su sede central. Del convento sólo queda esta capilla pues los franceses lo utilizaron como fábrica de salitre y lo dejaron en malas condiciones además de expoliarlo. Posteriormente en 1846 se desplomó casi todo lo que quedaba en pie. Hoy es la sede de la Hermandad de la Vera-Cruz teniendo dos tallas de interés. Un Cristo de Roque Balduque con el que se inauguró la capilla y una Virgen de la Esperanza, que fue la primera virgen coronada de Marchena, en el año 2004. La capilla mantiene la tipología franciscana, con una portada barroca dividida en tres cuerpos, el inferior adintelado y el medio ventana de iluminación sobre frontón roto y bajo colgadizo, y el superior un luneto de iluminación. En un lateral una espadaña, típicamente andaluza, de doble cuerpo.
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San Pedro Mártir
UIbicado en el centro urbano, frente al ayuntamiento y de espaldas a la Puerta de Morón, antigua entrada almohade a la medina. Era un importante convento dominico, del que llegaron a depender otras fundaciones conventuales de poblaciones cercanas, dada la preeminencia que este convento tenía con los duques de Arcos, señores de Marchena. Se fundó, remodelando casonas ya existentes en la muralla, en 1517, siguiendo la típica tipología dominica, por deseo del presbítero Bartolomé Sánchez Bonilla. Muy pronto los duques se interesaron por integrar este convento en su órbita de influencia y le convirtieron en su preferido hasta el punto de que en el interior del mismo fueron enterrados. Los dominicos se caracterizaron por instalarse en las entradas sur de las ciudades para vigilar la fe y ejercer labor de apostolado. Así, a mediados del siglo XVI, estos Padres Predicadores impulsaron el nacimiento de cofradías del Santo Rosario, llegando a instaurar la costumbre de rosarios multitudinarios en público. Esta labor ha resultado decisiva para explicar la fe mariana andaluza y el éxito de las diversas romerías. El convento se articula en torno a un gran claustro a cielo abierto. Mide casi 500 metros cuadrados y está rodeado por dos galerías con arcadas de medio punto, la superior parcialmente cegada. En un lateral del claustro se sitúa el templo consagrado a San Pedro Mártir con tres naves y cabecera totalmente plana. El patronazgo enriqueció el convento hasta hacerle adoptar formas palatinas. Entre ellas la escalera nobiliaria, hoy ubicada en el anexo Casino de Marchena. Todo en el interior de este convento es grandioso, por lo que fue elegido por los franceses para instalar su cuartel a principios del siglo XIX. Interiormente destacan sus tallas, el cancel de madera de 1757 y el museo de la Hermandad del Cristo de San Pedro con enseres procesionales desde el siglo XVII.
Iglesias en Marchena
San Lorenzo
Pasando por delante de la Puerta de Morón, a mano derecha, se cruza por una calle estrecha que en tiempos servía de ronda de las murallas almohades. Sobre la mitad de la misma se pasa junto a la Capilla de San Lorenzo. Carece de espacio delante, aunque tuvimos la suerte de que no venía ningún coche detrás nuestro y pudimos fotografiar la portada de estilo mudéjar. Posiblemente se trate de una mezquita de la medina musulmana, reconvertida posteriormente en templo católico y hoy un centro cultural que acoge actividades diversas como exposiciones, pregones y conferencias. Es uno de los sitios predilectos por las hermandades cofradieras locales para sus eventos. Portada claramente mudéjar, de ladrillo, con un arco ojival entre arquivoltas enmarcado en un alfiz. Sin embargo el poco volumen de los elementos ornamentales sugiere una restauración posterior degradando el volumen inicial del conjunto. La fachada tiene tres cuerpos, de estilo típicamente conventual, con un luneto de iluminación en el centro y una espadaña en la parte superior. Da la impresión de haber sido ocupada por una orden religiosa, ejerciendo de convento, aunque del conjunto sólo queda esta pequeña capilla de una sola nave y sin otra fachada. Actualmente es un centro de actividades culturales que lógicamente abre cuando se celebra alguna. En la recuperación y mantenimiento de este local han tenido mucho que ver las hermandades locales.
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Iglesia de San Agustín
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Encontrarse con esta iglesia impresiona. Está apartada del centro histórico y parece como si de repente te hallases en otra ciudad. Ni su tamaño ni su estilo concuerdan con el resto de edificios históricos de Marchena, ni siquiera su historia. Fue construida en los años finales del siglo XVIII, cuando el barroco estaba cayendo en desuso siendo sustituido por un neoclasicismo de tipo herreriano, con claras influencias madrileñas como se comprueban en la portada. De tamaño desmesurado tiene tres naves, siendo la central la más grande y estando separadas por pilares con columnas adosadas. Tiene planta de cruz latina con una cuarta nave transversal ejerciendo de palo horizontal de la cruz que en el presbiterio se cubre con cúpula con linterna. Como es natural, al ser el templo de una comunidad religiosa, de mercedarios descalzos, tiene un Coro Alto. Este esquema no se repite en ningún otro templo marchenero, siguiendo el esquema herreriano. Pero la iglesia es muy distinta a todos los demás. Los muros están adornadas con motivos geométricos, escudos nobiliarios y elementos vegetales siguiendo el gusto musulmán del horror vacui. Asimismo estos motivos en estuco recurren constantemente a motivos americanos, por lo que se la puede considerar una iglesia colonial por sus continuas referencias a la evangelización americana y las culturas aztecas e inca. De esta manera se pueden contemplar fauna y flora del trópico y astros adorados por los incas peruanos. Un detalle curioso es que muchos de los ángeles son americanos y africanos. La portada es única en la zona. Dos torres laterales cierran un lienzo dividido en varios cuerpos donde se repite constantemente la trinidad de sus elementos, como en el triple arco triunfal de entrada, sus hornacinas o sus ventanas de iluminación. En estos momentos las hornacinas exteriores están vacías y hay algunos problemas con la techumbre del templo que precisa de una urgente reparación. En la parte central de la estructura se colocó en los años cincuenta un Corazón de Jesús que desentona totalmente.
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