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Qué ver en Riudecanyes

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7 cosas que hacer en Riudecanyes

Abadías en Riudecanyes
Castell Monestir d'Escornalbou
(1)
Durante un tiempo fue convento franciscano hasta su abandono en 1835. Se descubrió en una de sus dependencias que se venía acuñando moneda falsa, con lo que se destruyó la leyenda de que estaba embrujado. El diplomático Eduard Toda lo compró en 1908 para restaurarlo y convertirlo en su residencia. Desde 1983 es propiedad de las autoridades catalanas. Encima del monasterio se encuentra la ermita de Santa Bárbara desde la que se puede disfrutar de una extraordinaria vista.
Iglesias en Riudecanyes
Església de Sant Mateu
La iglesia parroquial del pueblo de Riudecanyes la encontrarás, cómo no, en la plaza principal. Dedicada a San Mateo, fue levantada en 1582 por Joan Santfeliu, siendo acabada 16 años después. No obstante, se tiene constancia de la existencia de una iglesia original en el siglo XIII, ya que en los planos urbanos de aquella época hay una perfecta cuadrícula, típica de los pueblos colonizadores, lo cuales siempre disponían de una parroquia. El edificio es de estilo renacentista y su campanario mide 25 metros. Tenía un magnífico altar mayor, doce altares y ocho capillas, elementos que quedaron destruidos o desaparecieron durante la guerra civil. Hoy día, toda la fachada está remodelada, así como los esgrafiados del interior, que databan del año 1682, unos esgrafiados que pudimos ver, ya que en ese justo momento la iglesia estaba abierta. En cuanto al reloj, fue instalado en 1845 y al igual que el resto de elementos de la iglesia, ha tenido que ser remodelado varias veces.
De interés turístico en Riudecanyes
Centro de Interpretación, los Frutos del Paisaje
El Centro de interpretación de los frutos del paisaje está situado en el antiguo edificio de la Cooperativa Agrícola del pueblo. Nosotros pensábamos que era un museo del aceite de oliva, con las típicas explicaciones, pero una vez que entramos, vimos que era mucho más. En él no sólo tienen los antiguos elementos que se utilizaban para la elaboración del aceite, cómo por ejemplo el molino de piedra o la prensa, sino que además, a través de audiovisuales, paneles interactivos y juegos, explican de forma amena todos los productos agrícolas y no agrícolas que se pueden obtener en las Muntanyes de la Costa Daurada. Las explicaciones van desde las setas, pasando por las patatas, algarrobas, hortalizas, avellanas, etc. Precisamente, éstas últimas se pueden probar, cogiendo un cascanueces para abrirlas tú mismo. Además, hacen hincapié en las diferentes denominaciones de origen de estos productos, como el aceite de oliva DO Siurana o la avellana DO Reus. Está claro que es un museo muy recomendable para los más peques, del que aprenderán mucho de una manera muy divertida. Por último, no puedes irte del museo sin pasar por su tienda, en el que podrás comprar los productos que antes mencionábamos. Nosotros compramos una botellita de aceite, unas cañitas de Riudecanyes (buenísimas) y un tarro avellanas garrapiñadas (imposible que estén malas, jejeje). Lo dicho, no te vayas de Riudecanyes sin pasar por este museo. Entrada gratuita. Horario: De lunes a viernes de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 19:30. Sábados de 9:30 a 13:00 y de 17:00 a 20:00. Domingos de 11:00 a 13:30.
Pueblos en Riudecanyes
El pueblo de Riudecanyes
Riudecanyes, Riudecañas en castellano, es uno de los muchos pueblecitos que hay repartidos en la zona denominada Muntanyes de la Costa Daurada. Está situado cerca de la Sierra de la Argentera, rodeado de tierras montañosas y por el pantano y el río que lleva su mismo nombre. En el término, se han encontrado restos del paleolítico medio, aunque no es hasta el año 1152 cuando se tiene la fecha oficial del origen del pueblo. Callejear por sus calles es muy agradable, además el nombre de éstas son los días de la semana (excepto el jueves), algo muy peculiar, que según he leído, tiene su origen en las fiestas del Corpus. No fue hasta hace poco, cuando tuvieron que usar otro tipo de nombre para las nuevas calles, así que se podría decir, que era un pueblo de siete calles, o mejor dicho, seis. En cuanto a las atracciones más importantes, sin duda el Castillo Monasterio de Escornalbou es el más conocido. Situado a unos kilómetros del pueblo, montaña arriba, es de obligada visita, eso sí, que no se te ocurra subir andando desde el pueblo. Gracias al castillo, durante toda la Edad Media y hasta el año 1811, el pueblo fue sede de la baronía, dándole bastante importancia en la zona. Por importancia, seguiría el pantano, en el que podrás practicar algunas de las actividades acuáticas que se ofertan. No obstante, cuando nosotros estuvimos, estaba en muy malas condiciones, esperemos que pronto vuelva a recuperar un nivel de agua aceptable. A parte de las atracciones anteriores, tenéis para visitar el Centro de Interpretación de los Frutos del Paisaje, la Iglesia de Sant Mateu y algún que otro rincón más que se haya escapado de mis ojos. Por lo tanto, os animo a que visitéis este precioso pueblo.
Miradores en Riudecanyes
Mirador del Castell Monestir d'Escornalbou
El entorno del Castell Monestir d'Escornalbou es espectacular, de eso no hay duda. Pero si le sumamos el pequeño mirador que hay justo a la entrada del recinto, ¡apaga y vámonos! :) Durante todo el día recorrimos los cuatro pueblos de la zona: Botarell, Riudecanyes, Duesaigües y L'Argentera, además de visitar este castillo durante el día (en horario de apertura). Pero se acercaba la hora del atardecer y como siempre digo, la hora azul es sagrada: tiene que ser un lugar precioso y si es posible, en las alturas. Así que ya tenía el rincón perfecto. A un lado el mar, en los otros las montañas y por último el castillo, escondiéndose el Sol por detrás de su silueta. Sí, es un rincón perfecto para el atardecer. Aunque pensándolo bien, el amanecer tampoco tiene que estar mal, así que si te animas a contemplarlo desde aquí, ¡compártelo con nosotros en minube! :)
Iglesias en Riudecanyes
Ermita de Santa Bàrbara
Cuando uno se adentra en el Castillo Monasterio d’Escornalbou a través de su puerta principal, se encontrará con un cartel que indica las diferentes instalaciones del recinto, como el propio Monasterio, la Fuente del Sarraceno, el Paseo de los Frailes o la Ermita de Santa Bárbara. Pues bien, respira hondo y prepárate para subir unas buenas cuestas por medio de un bosque frondoso hasta llegar a la ermita. Pero no te preocupes, las vistas merecen muchísimo la pena, ¡te lo aseguro! ¿Hemos subido ya? Pues antes de deleitarnos con las vistas, os aburro un poco con el origen de la ermita. Fue construida entre los siglos XVIII y XIX, en honor a Santa Bárbara, protectora de los relámpagos y tormentas, con el objetivo obvio de proteger a los habitantes del complejo y de las poblaciones cercanas que pertenecían a la baronía. No obstante, se cree que la ermita fue construida sobre una torre de vigilancia, que según Eduard Toda, se remonta a la época romana, y que más tarde utilizarían los sarracenos. Algo lógico, ya que desde este punto se contempla toda la zona, perfecto para controlar cualquier invasión al territorio. Pues sí, las vistas son espectaculares, divisando perfectamente los pueblos de L’Argentera y Duesaigües; toda la instalación del convento; y por supuesto toda la Costa Daurada. ¡Un rincón increíble que bien merece la visita!.
Pantanos en Riudecanyes