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Qué ver en Lucena

77 colaboradores

37 cosas que hacer en Lucena

De interés cultural en Lucena
Lucena
(4)
Porque la luz d Lucena no sólo esta en su nombre, sino en sus árboles y farolas.
De interés turístico en Lucena
Santuario de María Santísima de Araceli
(8)
A 6 kilómetros de Lucena se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Araceli, patrona de Lucena y del campo andaluz. Merece la pena subir a la cima de la colina donde se asienta el templo, no sólo por el simbolismo religioso y espiritual que representa para todos los andaluces, sino también para disfrutar del precioso panorama que se extiende a nuestros pies. Llegar arriba es fácil, si, en coche. Lo más duro es subirlo a patita, como hacen los romeros que cada año van a rendir homenaje a la Virgen. Para los más cómodos, una carretera conduce a través de feraces olivares y agrestes y pintorescos paisajes serranos desde la ciudad de Lucena hasta la explanada del Santuario, a 863 metros sobre el nivel del mar, desde donde nada menos que tierras de cinco provincias andaluzas y más de treinta pueblos se muestran ante nuestros ojos. Una vez recuperados de la belleza del paisaje, nos toca visitar el santuario, que se levanta junto a una hospedería donde vivían los caballeros que servían a la Virgen. Pero cual es nuestra sorpresa al ver que está cerrado y que sólo abre a determinadas horas... Así que tendremos que volver más adelante y mientras tanto conformarnos con la belleza del paisaje, realmente único y espectacular. En la misma loma hay un par de curiosidades, como el reloj de sol o el calvario que preside la entrada, acompañado por una imagen del Corazón de Jesús, de gran devoción andaluza. Vale la pena pues, recorrer esos 6 kms para fijar en la retina la maravilla del paisaje del campo andaluz.
Plazas en Lucena
Plaza Nueva
(7)
El centro urbano e histórico de la ciudad. Llegamos a Lucena y siguiendo las indicaciones verticales nos fuimos directamente al centro. Aquí aparcamos en un subterráneo, accediendo desde el propio ayuntamiento. Al salir nos encontramos ante la fachada de la Catedral de la Subbética. Al otro lado de la plaza el Ayuntamiento, un edificio de color blanco y aspecto historicista que contrasta con el tono rocoso de este gigantesco templo medieval. Esta plaza no ha sido siempre el centro de Lucena, en realidad existe desde 1618 en que el palacio de Hernán Delgadillo fue derribado, aumentando el solar en que se hallaba el espacio reservado delante de San Mateo. El Ayuntamiento se construyó recientemente, en los años ochenta, por Manuel Roldán, con una torre levantada en 1928 en estilo italianizante. El caserío que asoma a esta Plaza Nueva está compuesto por edificios de cuatro plantas, destinando la inferior a todo tipo de comercios. A un lado hay tres joyerías y el Palacio Erisana, al otro diversas terrazas de bares populares, bajo una marquesina. El lugar rebosa animación, porque en su derredor están todos los atractivos del centro histórico, el mercado de abastos y varias locales administrativos. Pero lo vimos limpio, a pesar de ser una plaza peatonal y abierta presentaba muy buen aspecto. Aunque sólo sea por el hecho del aparcamiento subterráneo creo que es el punto de partida ideal para visitar Lucena, la Oficina de Turismo está al lado mismo.
Palacios en Lucena
Palacio de los Marqueses de Campo de Aras
(5)
A la espalda de la actual entrada del Castillo del Moral, junto al paseo del Coso, antiguo centro urbano cuando los marqueses de Comares residían en el Castillo, se halla Hacienda. Cuando me acerqué a la fachada, estaba cerrada a pesar de ser media mañana, mi hijo me advirtió de tal circunstancia como quien avisa de que te acercas a una culebra. Ahora, desde el 18 de mayo del año 2006, este edificio que prácticamente copa la minúscula plaza de Bécquer, se dedica a la ingrata tarea de servir al pueblo en asuntos tributarios en 17 municipios. Pero antes sirvió para otras cosas, como residencia nobiliaria de la familia de los marqueses de Campo de Aras. El título fue creado en 1801 por Carlos IV para beneficiar a Martín José Recio-Chacón y López-Hogazón. Dadas las inclinaciones reformistas del rey y el estilo artístico del palacio se puede deducir que al menos este I Marqués de Campo de Aras era un ilustrado. La fachada es sencilla, conforme al estilo neoclásico, entrada adintelada y casi sin ornamentación y una serie de vanos simétricos remarcados algunos por frontones y otros por arcos. En el piso segundo dos balcones señoriales, el más importante bajo el escudo de armas de la familia dentro de un frontón roto. El edificio tiene tres alturas, algo impropio de una casa-palacio de la época, lo que podría entenderse si se tratase de un edificio andalusí reformado a principios de siglo. Esto también explicaría por qué la fachada tiene cuatro huecos, lo que rompe la simetría del conjunto puesto que así la entrada y el balcón señorial no pueden estar en el centro. En todo caso pertenece a un neoclasicismo que aprovecha los elementos estéticos del barroco pero restándoles volumen. Es este un estilo artístico con pocos ejemplos en arquitectura por lo poco que duró. Fue adoptado por los ilustrados pero en cuanto cayó Napoleón los artistas se pasaron en bloque al romanticismo, dado lo peligroso de un estilo afrancesado. El palacio tiene 1400 metros cuadrados y en sí podría ser un excelente ejemplo de palacio neoclásico pero las reformas de 2006 lo han transformado en un complejo de oficinas. Es una pena porque para albergar a la Agencia Tributaria no era necesario cargarse a este raro ejemplo de palacete neoclásico, esperemos que algún día tenga una sede nueva y este monumento histórico sea rehabilitado.
Spa en Lucena
Vaho Spa Center
(7)
Moderno centro spa con un completo circuito hidrotermal y una gran variedad de tratamientos de estética
Cementerios en Lucena
Cementerio judío de Lucena
(4)
No suelo hacer críticas negativas de lo que veo durante un viaje; muy al contrario, siempre intento sacar lo positivo de las cosas que menos me gustan e intentar explicar el porqué de determinadas acciones y decisiones que se toman para mejorar/empeorar un lugar de interés histórico-antropológico-natural o de la índole que sea. Pero hay cosas que realmente me superan, y sacan lo peor de mí. Fiero defensor de la cultura hebrea, rebosante de grandes pensadores, escritores, poetas, médicos e insignes lumbreras en todos los campos de las artes y las ciencias, cualquier ataque al poco patrimonio que nos queda lo veo como algo personal. Buscar durante casi una hora el que fue lugar de enterramiento de la comunidad judía durante siglos, y encontrarlo formando parte de la ampliación de una autovía......no fue nada agradable, puedo asegurarlo. En el 2006, la construcción de la ronda de circunvalación de la zona sur de Lucena puso al descubierto un cementerio de la época medieval andalusí. Aparecieron unas 346 tumbas que se adaptaban a la topografía del terreno en las que el ritual de enterramiento utilizado fue la inhumación, en fosa simple o doble. Los restos óseos que determinaron un periodo altomedieval de entre los años 1000 y 1050 coincidían con las fechas de mayor esplendor de la Lucena judía. Por supuesto que no todo fue fácil para la comunidad, y menos se lo iban a poner los católicos de entonces, ya que el cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío y el terreno elegido tenía que ser tierra virgen, estar en pendiente y orientado hacia Jerusalén. Para no "molestar o contaminar a los virtuosos cristianos" la judería debía tener un acceso directo al cementerio para evitar que los entierros tuviesen que discurrir por el interior de la ciudad. Por si fuera poco este "trato especial", los reyes autorizaron después de 1492 (en Barcelona en 1391), que las piedras de los cementerios judíos pudieran ser reaprovechadas como material de construcción. Así, no es extraño encontrar fragmentos de inscripciones hebreas en varias construcciones posteriores. Me da grima imaginar la lápida de mis antepasados formando parte de una pescadería o un taller de coches, la verdad. En fin, la época actual no ha sido tampoco muy amable con los restos de la comunidad, puesto que este asentamiento sigue olvidado, pero eso si, convenientemente cubierto por el modernísimo cemento armado y los pertinentes guijarros y una cerca que lo hace parecer un jardín sin verdes. La verdad que no entiendo nada. No le veo sentido ni porqué. Tan sólo me gustaría que pudiera ser respetado y admirado por las generaciones actuales y futuras con todo el respeto que se merece. Beezrat Hashem!
Ayuntamientos en Lucena
Ayuntamiento de Lucena
(2)
En el mismo solar que ocupa el actual ayuntamiento de Lucena existió un anterior edificio, destinado a la misma función administrativa, atribuido a Andrés de Vandelvira. Repitiendo esquemas habituales en este arquitecto tenía planta rectangular con patio central abierto, al estilo de las casas-palacios barrocas. La ornamentación se concentraba en la fachada pero a diferencia de los palacetes que lo hacían directamente en la entrada el antiguo ayuntamiento de Lucena tenía una fachada totalmente abierta, con dos galerías de arcos sobre estilizadas columnas. La única concesión al gusto de la época fue la colocación sobre el dintel de un Hércules, motivo típico de Vandelvira. A inicios del siglo XVII se crea un nuevo ayuntamiento, mucho menos vistoso. La obra fue necesaria ante la demolición del palacio de Hernán Delgadillo en 1618, lo que creó un amplio espacio abierto entre el consistorio y la parroquia de San Mateo. En 1928, en plena época de furor historicista, se levantó la torre del reloj. Es de estilo italianizante y es, curiosamente, más alta que el campanario del templo más importante de Lucena, de la catedral de la Subbética. En los años ochenta Manuel Roldán creó el nuevo ayuntamiento, recuperando las formas clásicas pero desde un punto de vista modernista. El ayuntamiento actual tiene dos galerías simétricas de arcos apuntados, la superior acristalada, la inferior formando unos soportales. El conjunto combina muy bien con la torre y luce un espectacular color blanco muy llamativo. Nosotros entramos en el ayuntamiento desde fuera de la plaza, por donde se accede al aparcamiento subterráneo que hay debajo de la plaza. Desde dicho lugar el edificio, a pesar de sus estilizados contrafuertes, no nos gustó, es demasiado liso, demasiado soso. Su fachada a la Plaza Nueva es otra cosa, tiene sabor a plaza mayor medieval pero en plan historicista, a lo moderno.
Jardines en Lucena
Paseo del Coso
(4)
Me encanta, me recuerda a miinfancia cuando mis tías me traían de paseo durante mis vacaciones. Siempre me hizo gracia eso de pasear de arriba a abajo, bajo sus árboles altos que dan tanto fresco.
Iglesias en Lucena
Iglesia de San Martín
(1)
Construido en 1726 por la congregación de agustinas recoletas, de ahí que también se le conoce como Convento de Agustinas. De aquí algunos lucentinos han pasado a denominarlo iglesia de San Agustín. El diseño inicial pertenece al lucentino Juan Trujillo Moreno, cuyo trabajo fue terminado por Francisco Hurtado Izquierdo. La fachada repite un esquema ya utilizado en otras iglesias de Lucena. Se divide en tres cuerpos, el inferior entrada bajo arco ligeramente apuntado entre columnas toscanas, en el intermedio la hornacina con el santo titular entre columnas salomónicas, y la parte superior un triángulo en este caso sin óculo de iluminación. Su interior es un auténtico tesoro, dado que alberga una planta oval, un rarísimo ejemplo en Andalucía de templo barroco oval. Debido a ello la nave tiene forma elíptica, esquema que repite en la cúpula. El presbiterio es rectangular con bóveda de aristas, separando el coro bajo de las monjas de la sacristía. El vestíbulo es también rectangular, con bóveda de medio cañón y dos capillas laterales bajo coro alto. En el Retablo Mayor, de Francisco José Guerrero, se halla la imagen de la Virgen de los Dolores, así como las de San Agustín, como fundador de la orden, y San Martín, titular del templo. Exteriormente la forma oval queda disimulada entre muros rectos. Por la parte trasera de la iglesia se halla el convento, con dos patios interiores unidos por una galería. Se celebra misa todos los días a las nueve de la mañana, excepto los domingos y festivos que es a las diez y media de la mañana.
Estatuas en Lucena
Estatua del dios Altis
(3)
El Paseo del Coso era la antigua plaza central de Lucena cuando los marqueses de Comares, señores de la Villa, residían en el Castillo del Moral. El nombre del Coso le proviene de ser lugar donde se celebraban constantes festejos para divertimento de la corte. Pero cuando en 1618 el ayuntamiento se trasladó a la Plaza Nueva fue necesario acometer una serie de reformas. Entre ellas derribar la casona de Hernán Estudillo para generar la Plaza Nueva, la otra fue ajardinar el Coso, que ahora pasaba de lugar de celebración de eventos a jardines burgueses. El diseño inicial planteaba el Paseo como un bosque arbolado, por lo que en una de sus esquinas se colocó una reproducción en bronce del dios Altis, bajo el escudo heráldico de la ciudad, como encomendándole la labor de vigilancia del lugar. Altis es un pastor, muy próximo en su fisonomía a Cupido, pero una divinidad pastoril relacionada con la flora. Era la divinidad protectora de un bosque sagrado que se hallaba en la llanura de Élide, junto a la ciudad de Pirgos, a los pies del monte Cronos. La palabra altis en griego equivale, ya de por sí, a bosque sagrado. En el centro de dicho bosque se construyó el altar de Zeus, el dios supremo del Olimpo. Posteriormente ese altar se consagró a la figura de Hera, su esposa, y en la zona se construyó la ciudad sagrada de Olimpia, donde se disputaban los juegos. Cuando el bosque se llenó de templos la palabra altis pasó a significar recinto sagrado, olvidándose a la inicial divinidad pastoril que quedó en mero símbolo. Este Altis recuerda al viajero, o al menos eso pretende, que los jardines del Coso son lugar sagrado y que como tal deben ser tratados. Me pareció una historia simpática, aunque poco conocida, y por ello os la conté. Indudablemente la colocación de esta divinidad pagana tuvo que ser motivada por la corriente ilustrada que a principios del siglo XIX atravesó Lucena, de la que han quedado hermosos ejemplos como el palacio del marqués de Campo de Aras, en la misma plaza.
Castillos en Lucena
Castillo del Moral
(6)
En el centro de Lucena se halla el Castillo del Moral, un Monumento Nacional que todo turista está obligado a visitar. No sólo por su excelente grado de conservación, sino también por su contenido: Allí están el Museo Arqueológico y Etnológico de Lucena y la Oficina Municipal de Turismo. Así que aparcamos bajo la Plaza Nueva, cruzamos las plazas de San Miguel y Archidona y entramos en el Castillo. Sólo queda una entrada accesible, a ras de suelo, adintelada y sin el clásico ángulo de codo musulmán. Una vez llegados al centro del recinto entramos en el patio de armas, donde hay unas escaleras exteriores para subir a la Torre del Moral. A casi siete metros de altura llegamos a la primera planta, octogonal con huecos de iluminación abiertos en el muro en el siglo XVIII. La segunda planta, cinco metros más arriba, precisa del uso de otra escalera que nos lleva a una sala cuadrada con el artesonado original de madera y teja árabes. Exteriormente tiene el Castillo planta cuadrangular, con torres en los cuatro ángulos de las que se conservan la de las Damas, casi de la misma altura que el muro, y la del Coso, ambas del siglo XI. En el siglo XVI se reformaron las otras dos creando la del Moral, de planta octogonal, y la del Homenaje, ambas unidas por un paso de ronda a unos diez metros de altura. En una de estas dos torres residió Boabdil el Chico, vencido y prisionero por el regidor de Lucena Martín Hurtado en la batalla de Martín González. A pesar de su uso militar este Castillo fue el centro político y administrativo de la Villa de Lucena durante siglos. Aquí residieron los señores de Lucena, los Marqueses de Comares, y este recinto murado recibió una corte. Delante suya está la plaza del Coso, que fue el centro urbano hasta 1618 en que se construyó la Plaza Nueva. En esta plaza del Coso se celebraron innumerables festejos para divertimento de los señores.
Iglesias en Lucena
Parroquia de San Mateo
(1)
Cuando uno viaja a Lucena encuentra que esta parroquia se halla frente al Ayuntamiento en la plaza central de la ciudad. Sólo con ello ya debería de entender que la “catedral de la Subbética” es el templo más importante de la zona. Se comenzó a construir en 1498 por Hernán Ruíz el Viejo, posiblemente sobre una mezquita por los elementos mudéjares que se conservan. La fachada principal pertenece al gótico de transición al renacimiento, las laterales al gótico tardío, el acabado interior de las tres naves, separadas por pilares como corresponde a una mezquita reutilizada, se hizo ya en estilo renacentista. Su retablo mayor es una de las obras cumbres del manierismo. Realizado entre Jerónimo Hernández y Juan Bautista Vázquez a finales del siglo XVI, lleno de escenas de la vida de diversos personajes bíblicos. Otro punto interesante es la portada interior, de la escuela de los Capilla, un auténtico puzzle de colores rematado por una cruz de jaspe negro. Es obra del lucense Juan del Pino Ascanio. A mediados del siglo XVIII se incorporó a la parroquia la capilla del Sagrario, una de las mejores muestras del barroco andaluz, de Leonardo Antonio de Castro, con planta octogonal. Esta capilla está catalogada como Monumento Nacional y su visita es gratuita. Las misas son a las 9:30 de la mañana y a las 19:30 de la tarde, excepto los domingos que hay otra misa más a mediodía. Pero tanto a lo largo de la mañana como de la tarde es posible pasar al interior del templo, cubierto con bóvedas de nervaduras. Merece la pena la visita porque es la iglesia más grande de la vega cordobesa y la mejor conservada de las que se construyeron a inicios del siglo XVI. Abren desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche, exceptuando mediodía, de 13 a 18 horas. Hay un aparcamiento subterráneo delante de la iglesia. Cobran un euro por hora aproximadamente. Puedes dejar tu vehículo en todo el centro urbano.
Plazas en Lucena
Plaza de San Miguel
(1)
A nosotros nos encantan este tipo de plazas, ajardinadas y tranquilas, donde se puede descansar tranquilamente tras un denso paseo por el centro histórico. Estos rincones son difíciles de crear, es vital que la arquitectura y la vegetación combinen sabiamente y que el ruido del tráfico rodado desaparezca. Por ello nos preocupan los planes de rehabilitación de toda esta zona, porque piensan unir esta plaza con la de Archidona y cuando la retroexcavadora mete la pala nadie puede prever si la magia de esta plaza no será arrancada por los modernismos. La idea es unir ambas plazas, porque ahora están a diferente nivel, unidas por unas escaleras con ocho escalones. A mí la plaza de Archidona no me dice nada. En su interior hay edificios emblemáticos como parte del Castillo del Moral, la Gerencia de Urbanismo o el Mercado de Abastos. Pero su pavimento es demasiado liso y le falta algo de verdor, es lo que deseo que no pierda San Miguel. Actualmente es un rinconcito tranquilo, con su estatua al II Marqués de Comares, y su telón de fondo cual es la portada de la Epístola de la parroquia de San Mateo, llamada popularmente portada del Sol por su orientación al sur. Frente al templo varias entidades que han buscado también este particular y umbroso rincón como pueden ser Correos, Radio Lucena, la Unidad Territorial de Empleo y el Archipreztago. La especial ubicación de este rincón ajardinado, junto al mismísimo centro urbano o Plaza Nueva, le hace un imán irresistible para diversas actividades. Por ello no es inusual encontrar exposiciones al aire libre.
Estatuas en Lucena
Torso de Luis Fernández de Córdoba
(1)
Delante de la portada de la Epístola de la parroquia de San Mateo, en un rincón umbroso llamado Plaza de San Miguel, se halla colocada una estatua en honor de Luis Fernández de Córdoba, II Marqués de Comares. Fue esculpida en 1971 por el valenciano Amadeo Ruíz Olmos que desde 1937 reside en Córdoba impartiendo clases en Artes y Oficios. Artista de gran perfección técnica, más próximo al realismo castellano que al barroco andaluz, recibió en 1948 el Premio Nacional de Escultura por su Nazareno de la Cofradía de la Veracruz de Baeza. En una placa de mármol, colocada bajo el torso del homenajeado se hace constar su nombre y la razón de que se le haya erigido este monumento. Y es que en 1562 trajo a Lucena una imagen de la virgen de Araceli, su patrona. En esta plaza de San Miguel, donde se hallan las oficinas del Archipreztago y una de las portadas de la catedral de la Subbética es natural que se acuerden de uno de los suyos, de este militar y diplomático que fue el señor de Lucena y que tan estrechas relaciones mantuvo con la catedral. Cuenta la historia que en el año 595 sobre el templo de Júpiter se construyó una iglesia, la de la virgen del Capitolio, apodada popularmente Araceli por hallarse en un cerro al que se accedía a través de una larga escalinata (Scala Coeli) con 160 escalones. El vocablo Araceli nació de la unión de altar (ara) y cielo (coeli). Al marqués le gustó tanto la imagen que encargó una igual y volvió a Lucena con ella para hacerla la patrona local. Pero el 25 de abril, entrando la comitiva en término municipal de Lucena, en el paraje de Primera Cruz, una tormenta dispersó las caballerías perdiéndose la imagen. Al día siguiente fue hallada en la cima del cerro Aras, donde se le construyó el santuario que sigue siendo la sede oficial de la patrona. Estos hechos se recuerdan con este monumento al Grande de España al que le vino en gana que la patrona local fuese la virgen de Araceli.
Plazas en Lucena
Plaza de Archidona
(1)
Al lado de la Plaza Nueva, centro urbano de Lucena, se hallan dos plazas totalmente contrapuestas. La de San Miguel es un rincón tranquilo, lleno de vegetación y en un entorno donde domina la piedra medieval y el renacimiento. Enfrente mismo está la plaza de Archidona, que es todo lo contrario. Aunque un lateral está compuesto por las murallas del Castillo del Moral el resto de la plaza es de estilo funcional y ecléctico. Frente a los lienzos del Castillo está una de las entradas a la Plaza de Abastos, en cuyo lateral se halla la Gerencia de Urbanismo. Atravesando la otra parte de la plaza está el Pasaje del Cristo del Amor con la Oficina de Turismo. En medio un busto de Luis de Barahona. Y nada más, un espacio abierto, con pavimento liso y claro, especialmente apto para la celebración de actividades. Por ejemplo, para instalar la carpa de los carnavales, como se hizo en esta plaza. O para que toque la Banda Municipal, o para una exposición fotográfica por citar sólo algunos de los actos que escogen esta plaza como lugar idóneo. Entiendo que la elección viene motivada por lo abierta que es la plaza donde no hay obstáculos salvo algunos bancos de hierro y por la animación que siempre hay en esta plaza de Archidona por la ubicación del mercado local de abastos, entre otros alicientes. Existe un proyecto, que está viendo estos días la luz, para poner esta plaza y la de San Miguel a la misma altura. Al mismo tiempo se retocarán ambos espacios. Esperemos que el retoque sea más acercar la plaza de Archidona a la de San Miguel y no al revés, porque es ésta una plaza que me parece fría, sin personalidad, excesivamente lisa, sin adornos ni vegetación y donde no apetece pararse dado que no hay ni sombra. Estando rodeada de tantos monumentos mi opinión es que no procede en un centro histórico como Lucena.
Estatuas en Lucena
Busto de Luis Barahona
(1)
En el centro de la Plaza de Archidona, un espacio abierto caracterizado precisamente por la ausencia de elementos ornamentales y de ocio, sólo se halla un busto de Luis Barahona de Soto. Fue realizado en el año 1961 por el valenciano, residente en Córdoba, Amadeo Ruíz Olmos, autor de otras muchas obras en la campiña cordobesa. Este escultor, de gran perfección técnica, se caracteriza por su capacidad para expresar la personalidad de sus representados sin necesidad de recurrir a recursos expresivos. Luis Barahona, homenajeado de esta manera, en el centro urbano, delante de la Plaza de Abastos y junto al Castillo del Moral, es todo un personaje local. Nacido aquí en 1548 es uno de los poetas más grandes de la época final del renacimiento. En la placa de mármol bajo el busto se hacen constar sus méritos. Por un lado una cita de Cervantes sobre que “fue uno de los famosos poetas del mundo”, por el otro el recordatorio de que fue el autor de “Las lágrimas de Angélica”. Tras viajar por Granada, Osuna y Sevilla Luis Barahona se instaló en Archidona como médico en 1581, llegando a ser su regidor. Por eso esta plaza se llama de Archidona, la segunda patria del poeta. Su obra pertenece a la escuela de Garcilaso. Se caracteriza por el preciosismo, prácticamente paisajístico, propio de la zona granadina y la rigurosidad moral de la zona sevillana. Aunque aún inmersa en el estilismo grecorromano del uso de elementos mitológicos tiene ya cierto manierismo.
Mercados en Lucena
Mercado de Abastos
(1)
En un centro histórico tan denso en edificios con solera como Lucena uno, sinceramente, esperaba un Mercado de Abastos a la altura del sitio en que se halla, frente al Castillo del Moral y en la plaza de Archidona. La construcción se halla en un relativo buen estado, a pesar de algunas deficiencias fácilmente subsanables. Pero aquí alguien se ha equivocado, esto no es un Mercado de Abastos, no encaja ni con calzador. En lugar de gastar más en reformas que no pueden solucionar lo imposible lo que deberían de hacer, bajo mi punto de vista, es trasladar el Mercado a un edificio que sirva para tal fin y convertir el actual en una Sala Multiusos Cultural, idónea para exposiciones, conferencias y actos no multitudinarios. Entramos en el Mercado por la Plaza Archidona. Es la entrada trasera del mismo. Aunque oficialmente la fachada dé a la calle Plaza Alta y Baja en realidad a donde da es a un pasaje peatonal que une dicha calle con la Plaza Nueva, a la trasera de San Mateo. En la calle donde oficialmente está la entrada al Mercado lo que está es la entrada de mercancías. La entrada principal da a un pasaje peatonal. Es un lugar ideal para poner unos bancos, una reivindicación de los comerciantes que piensan que dentro del edificio irían bien, no teniendo en cuenta la estrechez de las calles donde estos obstáculos sólo generarían problemas. El Mercado internamente tiene poco espacio y se nota. La entrada principal tiene tres escalones que dan a un pequeño podio donde dos columnas exentas sostienen un balcón señorial. Luego, tras entrar, está la escalera. Al lado la rampa de minusválido, un tanto peligrosa según me comentaron de que se producen caídas con cierta frecuencia. Un lugar tan de paso requiere de adoptar más precauciones de las que aquí pueden asumirse. Por detrás, por la Plaza de Archidona, se entra en el Mercado por la zona de la cafetería. Por aquí no hay escalones porque está a un nivel superior respecto a la otra entrada. Es también la zona de acceso a las plantas superiores. Poco después se entra en la zona de los puestos. Bajo un techado moderno tres calles de puestos. En la central cierta animación, estuvimos a media mañana. En la calle de la izquierda casi no había ningún puesto salvo una pequeña cafetería al final sin casi espacio. No es que no hubiera ningún puesto, sino que estaban cerrados, esperando un comerciante que los quiera. En la calle de la derecha había más puestos, pero también había huecos. El que en un Mercado tan céntrico y tan emblemático haya tantos huecos quiere decir algo y en términos económicos es que este Mercado no funciona, porque si produjese ganancias seguro que no habría huecos. Es evidente que la crisis habrá aumentado los huecos pero es la primera vez que veo huecos en un mercado de abastos, porque si en la plaza central no se vende no se vende en ningún sitio. Pero las calles son muy estrechas, enseguida se congestiona el paso, el edificio tiene pocas posibilidades, el servicio de minusválidos no pasaría ninguna inspección. En resumen un Mercado de Abastos que nos decepcionó. Siempre en estos sitios encuentras lo mejor de cada localidad, pero dimos una vuelta y nos fuimos a comprar a otro sitio, no nos gustan los sitios estrechos, un Mercado precisa de cruces donde haya mucho espacio para no sentirse encajonados.
Museos en Lucena
Casa-Museo de la Virgen de Araceli
(1)
Popularmente conocida como la Casa de la Virgen y entrañablemente querida por los lucentinos, no sólo por su actual contenido, sino porque durante siglos ha sido una casa abierta donde todo el que lo ha necesitado ha tenido las puertas abiertas. Como se explica en su web aquí venían las mujeres del mundo rural cercano para tener un parto atendido, en aquellos tiempos en que ver a un médico era un lujo que sólo podían tener los burgueses. Para llegar a la Casa-Museo, tomando como referencia la Plaza Nueva, centro urbano, desplazarse a la derecha, cruzando el Paseo del Coso donde confluye la calle Maquedano, siempre moviéndose hacia arriba pues tiene una muy ligera pendiente. Este palacio del siglo XVII fue adquirido por el capellán Manuel Gutiérrez de Cuenca en 1750 y destinado a servir de hospedaje gratuito a quienes vivían en el campo de Lucena y tenían que venir a la ciudad. Cuando el campo comenzó a despoblarse y mejoraron las comunicaciones la casona perdió su sentido y se deterioró. En 1990 Manuel Roldán del Valle terminó los trabajos para acondicionarla como sede cofradiera, y al año siguiente se instalaron las vitrinas y se terminaron los trabajos de clasificación y restauración de lo perteneciente a la Virgen de Araceli. Allí pueden contemplarse los enseres de la Virgen (sus mantos y vestidos, diversos documentos, los palios, tronos, adornos, etc.), tanto los que utiliza en sus salidas actuales como los que ha usado a lo largo de la historia. Abre todos los días, excepto el jueves, desde las seis a las nueve de la noche. El palacio es propiedad de la fundación Obra Pía de María Santísima de Araceli y tras la reforma que sufrió en 1808 de su estado original sólo conserva la fachada, estando todo el interior modificado.
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