El Susi es uno de los clásicos de mi agenda
Se encuentra en una calle estrechita del llamado "barrio romántico", en el casco antiguo y peatonal de León, muy cerca de la Colegiata de San Isidoro y la Catedral.
A pesar de su nombre, nada tiene que ver con un cortijo. La decoración es moderna y minimalista, en la que impera la madera de tonos claros en sus paredes, bancadas tapizadas en el perímetro del local, y lámparas de pantalla. Es del mismo dueño de Le Bistró, que se encuentra justamente enfrente.
Tiene, a mi juicio, una excelente calidad-precio, ofreciendo una cocina sana y propia de la dieta mediterránea. La especialidad de la casa son las tablas en sus 5 variedades: Carne, pescado, marisco, mixta o variada. La comida es servida en una tabla de madera, sobre un lecho de lechuga, y casi todo está cocinado a la plancha. Yo suelo pedir la variada que contiene: Lomo embuchado, rabas de calamar (fritas), langostinos a la plancha, setas, chuletillas de cordero, solomillo de cerdo, lubina y salmón. Estas tablas se suelen pedir para 2, 3 o 4 personas, pero cuidado porque son descomunales. Os advertirán que tardarán en serviros unos 20 minutos pues todo se hace en el momento, pero si váis 2 personas os recomiendo esperéis y no pidáis ningún entrante.
Aparte, tiene platos a la carta, y dos tipos de menús del día: El normal (12€) y el especial (18€), que están realmente bien. Suelo tomar el especial, y siempre pido puerros de Sahagún a la plancha con frutos secos, rape a la plancha con gulas y tiramisú o profiteroles con chocolate caliente.
El trato es súper amable, muy atentos y educados. Ah! Y se puede fumar en todo el local. También tienen un pequeño comedor privado en el sótano.
En definitiva, un sitio altamente recomendable, buena comida, muy buen precio, y estupendamente situado de los principales lugares a visitar. Imprescindible reservar.
Buena comida
Estuve en este restaurante para celebrar mi cumpleaños, en general lo pasamos muy bien, la comida era buena, los camareros amables, correctos y rápidos. En nuestro caso tomamos el menú degustación que se componía de los siguiente:
Canutillos de queso de cabra con salsa de manzana.
Langostinos a la plancha ( por cierto bien grandes aunque la realidad es que eran 4)
y de segundo a elegir entre Carne creo recordar que era entrecot o merluza rellena.
Postre
No incluía la bebida.
Lo cierto es que estaba bien cocinado y quedamos llenos por lo que la cantidad era suficiente, si tengo que decir que pagamos 25 euros por ello más la bebida y lo cierto es que me pareció un poco caro por que tampoco era una gran degustación simplemente 2 primeros no muy abundantes y carne y pescado, pero en general le doy una buena puntuación.
No recomendable.
Hemos comido 4 personas, dos mujeres y dos hombres.
Pedimos una tabla mixta para 3 que llevaba:
Jamón Serrano 5 lonchas (normalito)
2 porciones de salmón
2 porciones de merluza
Rabas de calamar
Chuletillas pequeñas y secas
3 escalopines pequeños
5 langostinos
La calidad de la comida, sin estar mal, no era como para los 69€ de la tabla
Pedimos 2 postres para compartir, a 8€ el postre, pero lo que más molesto, aparte de la lentitud extrema del servicio, fueron los 6€ de pan que nos cobraron por 8 pedazos de pan secos!
Al final 100€ de cuenta, y la sensación de que una y no más, ya que en León hay mil sitios para comer mucho mejor por ese precio.
DECEPCIONANTE
Hoy 5 de Agosto hace 28 años que nos hemos casado y decidimos ir mi pareja y yo junto con mi hija a comer por ahí, añorando tiempos pasados, cuando tomabamos los vinos por el barrio romántico, en el Susy, que estaba justo enfrente del Cortijo de Susy actual, que era el padre, decidimos entrar a comer allí, al Cortijo de Susy. Menú 16€, igual que el de la Universidad a 5,50€. Horrible. El salpicón incomible, el solomillo había que atravesarlo con el cuchillo. Horroroso. Salvo el vino que estaba muy bueno y lo pagamos aparte, DE PENA. RECOMIENDO A TODO EL MUNDO QUE VAYA QUE NO PIDAN EL MENU.
Restaurante
Local agradable y tranquilo, esta bien tanto en pareja como para grupos de amigos. Comida abundante, merece la pena esperar un poco sin pedir entrantes. La especialidad son las tablas y merece la pena explorar la carta de postres. El servicio es atento y muy agradable. Recomendable.