El río Chao Phraya divide la ciudad de Bangkok en dos partes y para poder pasar de una a otra hay dos formas, o bien a través de un puente inmenso que está habilitado sobre todo para el tráfico, o bien a través de un barco público que se puede coger en cualquiera de las paradas que hay en las dos orillas del río. Este barco, además de llevarte de una parte a otra también te lleva a cualquier punto de la ciudad ya que recorre todas las orillas del río.
Se trata de un barco muy sencillo en el que caben numerosas personas y además tiene una frecuencia de unos 15 minutos, así que nunca hay que esperar demasiado para poder viajar de este modo. Hay numerosos asientos pero se llenan rápidamente, así que es bastante habitual que te toque ir de pie, sobre todo en los trayectos que van de una orilla a otra.
Lo mejor es que es un transporte muy barato, el trayecto te cuesta menos de 30 céntimos y, por eso, es muy utilizado por los tailandeses.
Los billetes se pueden coger en las propias paradas o si no dentro del barco, ya que siempre hay una persona encargada de picar los billetes o de cobrar a los que no lo tienen.
Lo mejor que tiene este medio de transporte es que durante el viaje puedes disfrutar de unas vistas maravillosas de toda la ciudad y puedes ver los templos desde el río, algo precioso.
¡Ah! Los monjes también suelen utilizar este medio de transporte muy a menudo y hay que dejarles el sitio si quieren sentarse.
Una de las experiencias que tienes que probar si vas a Bangkok es alquilar un barco para dar una vuelta por el río. Estos barcos a motor proporcionan un viaje que dura poco más de una hora y que te lleva a conocer las zonas más próximas al gran río de la capital tailandesa. Pero merece la pena. Verás a la gente en su día a día, llegarás a algun templo impresionante, y tendrás una sensación indescriptible navegando por allí. No dejes de hacerlo.