Un garito fantástico, comida típica berlinesa, a muy buen precio, con unas camareras simpatiquísimas, y una cerveza para quitar el hipo. Lo más curioso es que tienen la carta en varios idiomas, entre ellos el castellano, y lo bonito es que te pone el nombre del plato, de que está compuesto y te cuente una pequeña historia en la que te explica de donde viene. Al final de Oranienburger stasb. La calle de marcha de Berlin. Es un bar chiquitito, pero con buen ambiente, buena música y buena cerveza.