Para subir al domo del Reischtag, el parlamento alemán, tienes que presentarte en la entrada del lado de la plaza de la república. Suele haber una cola enorme, lo intentamos un par de veces al medio día y siempre había una hora de espera. Entonces llegamos un día a las 8 de la mañana (el lugar abre de 8 a la medianoche), y no había nadie. La entrada es gratuita pero te hacen pasar por el detector de metal y tu bolso por los rayos X. El domo es de vidrio y reemplaza el que se quemó en 1933. Puedes ver toda la ciudad a 360 grados. Como por un lado está el parque y por el otro el río, no hay edificios altos que te impidan ver hacia una dirección. Fue construido por Norman Foster para simbolizar la reunificación de Alemania. Ahora es una de las atracciones favoritas de los visitantes. Abajo, puedes ver la cámara del parlamento, el Bundestag.
“Desde la mudanza de las instituciones gubernamentales alemanas de Bonn a Berlín, el parlamento alemán está ubicado en el edificio del antiguo Reichstag, emblemático edificio en el centro de la ciudad. Tras ser prácticamente destruido durante la Segunda Guerra Mundial, fue restaurado y remodelado a finales del siglo XX para alojar el nuevo parlamento de la Alemania reunificada, después de la caída del muro de Berlín”.
Eso y mucho más dice Wikipedia, la enciclopedia libre que todos pueden editar sobre el Bundestag. Y lo que dice mi experiencia, que solo edito yo, es que a pesar de la cola que hay que hacer merece la pena esperar para entrar al Bundestag. Además, no hay que vivir estresado. Media hora tranquilamente charlando cuando se está de vacaciones es necesaria tomársela.
El edificio es bastante imponente. Muy original. Si has quedado con tres personas para ir a verlo en el interior te encuentras con que sois 100. Hay tanto espejo que a uno se le ocurren mil payasadas para hacer y plantearse cosas como que si yo fuera diputada y estuviera con un colega de trabajo al que mejor tenerle lejos, trabajar en este edificio donde verle multiplicado es lo último que me gustaría hacer…
Pues eso, como turista merece la pena entrar y subir arriba: Hay unas vistas impresionantes de la ciudad.
El reischtag es el parlamento alemán. Fue construido a finales del siglo XIX con el dinero que dio Francia después de la guerra de Prusia como compensación. Hay visitas en muchos idiomas y te tienes que registrar unos días antes por el internet. Para lo que es la visita del domo, es gratuita y abre hasta la media noche pero suele haber cola, lo mejor es llegar a las primeras horas de la mañana. El parlamento fue muy destruido en 1933 por un incendio, el cual fue el motivo de la caza a los comunistas emprendida por Hitler. El parlamento fue desplazado. En 1995, vuelve a abrir para recibir al parlamento de la ciudad unificada, el Bundestag. La primera sesión tuvo lugar en 1999 y ahora puedes asistir a los debates desde un balcón. En la terraza, hay un restaurante de lujo.
Este edificio del XIX fue construido para albergar el Parlamento alemán y surgió como símbolo de la unidad nacional y de las ganas de construir un Imperio (hay que recordar los afanes"exploradores" de los alemanes de la época en África y Asia).
Ha sido el escenario de acontecimientos tan improatnes como la declaración de la República de Weimar en 1918, el alzamiento de la bandera soviética tras la Segunda Guerra Mundial o la primera reunión de Estado tras la caída del Muro de Berlín.
A pesar de las interminables que se forman para acceder a su interior, subir a su espectacular merece la pena (si se tiene tiempo). Desde ella los mandatarios occidentales solían mostrar a las visitas cómo era el lado este de Berlín, ya que el Muro transcurría pegado a la parte oriental del edificio.
El Reichstag es la sede del parlamento alemán desde 1999 y es uno de los edificios más curiosos de Berlín.
El edificio fue diseñado por Paul Wallot en 1894 (estilo neorrenacentista). Tras un incendio en 1933 y escenario de varias batallas, entre ellas la Batalla de Berlín, el edicificio sufrió gran deterioro.
El edificio que visitamos ahora fue diseñado por Norman Foster durante los años 90.
Ya lo decían los emperadores romanos Pan y Circo, la cúpula del Reichstag es como la sala de los espejos de un circo, sin ánimo de ofender, el edificio es fantástico.
La visita a la cúpula es gratuita.
Yo estuve en julio/11 y para acceder teniamos que estar registrados vía mail así que como no sabiamos nada no pudimos acceder ya que solo nos quedaban dos días de estancia en berlin cuando quisimos entrar.Antes del viaje me informé bien y hasta esa fecha nadie sabia
nada que había que estar registrado antes de viajar allí para poder entrar.Le ha pasado a alguien lo mismo ?'
El Reichstag es el edificio del parlamento alemán situado en Berlín.
A lo largo de su historia este edificio ha sufrido varias remodelaciones, por distintas causas (la guerra entre otras).
En la actualidad, la última remodelación, a cargo de Norman Foster, destaca especialmente por la espectacular cúpula que resalta sobre el resto del conjunto.
En la terraza y la cúpula hay unas vistas increibles de toda la ciudad, pero es recomendable ir pronto para ahorrarse las largas colas que se pueden llegar a formar para subir en el ascensor.
El edifico del Bundestag, el parlamento alemán, está ubicado en el antiguo Reichstag, desde que se sustituyó la capitalidad de Bonn por Berlín. El edifico fue prácticamente destruido durante la segunda guerra mundial por lo que en los años 90, con la reunificación de las dos alemanias, fue restaurado por el arquitecto británico Norman Foster. La moderna cúpula que se construyó durante su restauración es uno de los simbolos de la ciudad, y es muy recomendable subir a ella para comtemplar las vistas de la ciudad.
El Parlamento alemán es imponente a primera vista, más aún, desde el interior, pues posee una sorprendente arquitectura moderna, de forma cónica que es a la vez, uno de los miradores de la capital, Berlín.
A manera de laberinto, los visitantes van ascendiendo hasta la última ala, reflejándose a su paso, en los espejos y grandes vitrales.
Este edificio del XIX fue construido para albergar el Parlamento alemán y surgió como símbolo de la unidad nacional y de las ganas de construir un Imperio (hay que recordar los afanes"exploradores" de los alemanes de la época en África y Asia).
Ha sido el escenario de acontecimientos tan improatnes como la declaración de la República de Weimar en 1918, el alzamiento de la bandera soviética tras la Segunda Guerra Mundial o la primera reunión de Estado tras la caída del Muro de Berlín.
A pesar de las interminables que se forman para acceder a su interior, subir a su espectacular merece la pena (si se tiene tiempo). Desde ella los mandatarios occidentales solían mostrar a las visitas cómo era el lado este de Berlín, ya que el Muro transcurría pegado a la parte oriental del edificio.
He estado hace un mes en Berlín y para entrar a la cúpula, hay que hacer la reserva de la hora por internet. Es gratis pero hay que ir con la hora reservada, el problema puede ser el reservarlo, porque la página donde hay que hacerlo es en alemán, yo lo hice usando un traductor y con paciencia, Lugo ellos te lo confirman por e Mail y te mandan el documento que hay que presentar en castellano
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