He creado este rincón porque creo que no hay mucha gente que haya entrado dentro después de que lo hayan reabierto y para aprovechar y decir que, a menos que seáis muy fanáticos, no vale la pena, sobretodo por los 9 euros que te cobran. Es mil veces mejor por fuera.
Yo tuve la suerte que como estab allí de erasmus coincidió que lo abrieron ese año y me salió gratis, pero fue una gran decepción. Lo mejor son las vistas y subir por las escaleras mecánicas porque parece que estás en una nube espacial. Aún así es curioso ver los espacios que han creado, que no son muchos ni muy grandes, de hecho la cafetería consistes en cuatro mesas tamaño niño, creedme, no exagero. A destacar una sala que han creado para que los niños pasen la noche si quieren, donde tienen hamacas colgadas del techo con cadenas para que el niño no se caiga pero que dan muy mal rollo.
En fin, que si véis mis fotos, no hay mucho más por dentro porque es más pequeñito de lo que parece.
Aún así si os apetece verlo el precio es de 9 euros, 6 si sois niños o estudiantes y el horario es de 10 a 18.
Estructura en forma de átomo que fué contruida para la Exposición Universal de 1958. En el interior de la bolas hay fotos de la época de cómo se construyó, además de una pequeña cafetería en una de ellas, donde poder tomar algo en las alturas.
Una cosa curiosa es que cuando fuí, podías subir a la bola más alta y tirarte en tirolina.
Después de vivir varios meses en Bélgica, el Atomium se ha convertido en uno de mis monumentos (edificio y escultura) preferidos. El Atomium es la representación de una molécula de cristal de hierro. Se realizó para la Exposición Universal del año 1958 celebrada en Bruselas y después de acabada, decidieron no moverlo de su sitio. Sus nueve esferas representaban a las nueve provincias belgas y en el interior de cada una de ellas hay una sala para exposiciones excepto la situada en la cumbre que alberga el restaurante con excelentes vistas a Bruselas.
Como medida de seguridad, cuando esta estructura de 2.400 toneladas es golpeada por el viento, fenómeno habitual en esta ciudad, se llega a tambalear hasta 50 cm a cada lado (la esfera superior). De ese modo se evita que el edificio se resquebraje.
Lo que más disfruto en cuanto hace sol es ir a tumbarme en el césped del parque justo debajo y ver cómo todo queda reflejado al pasar frente, por encima, por al lado o por debajo de las inmensas esferas de aluminio. Y cómo todo cambia de forma. Crece. Disminuye. Se transforma.
Este año el Atomium cumplió 50 años y fui a su fiesta de cumpleaños. La luna llena se convirtió en la décima esfera para formar las 10 provincias con las que cuenta Bélgica en la actualidad. Como broche final a la noche pudimos disfrutar de unos impresionantes fuegos artificiales acompañados por la banda sonora de Piratas del Caribe. Extraña y grandiosa combinación.
Fue construido en 1958 con motivo de la Exposición Universal y si aún, hoy, es impresionante verlo desde los jardines de Bruselas, sólo hayq ue imaginar qué tipo de monumento sería para los belgas en aquella época. En la actualidad sirve de mirador, ya que después de subir sus escaleras tenemos una impresionante panorámica de la ciudad.
Por otro lado, desde el centro de Bruselas, el "skyline" belga siempre aparece distinguido a lo lejos por la figura del Atomium. Es una visita obligada si estamos en la capital belga.
Yo tuve la mala suerte de encontrármelo en obras cuando estuve en Bruselas y no pude subir... ;(