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Desiertos en Egipto

11 desiertos en Egipto

Desiertos en Bahariya
Desierto Blanco - Sahara El Guedida
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El Desierto Blanco no es el típico desierto lleno de dunas, si no que está lleno de formaciones de piedra caliza que la erosión del viento ha hecho que adquieran formas curiosas. Antes de que cayera la noche, Imat (nuestro guía) aparcó el coche y allí se dispuso a montar el campamento. Me descalcé y fui paseando por la arena mientras veía la puesta de sol. Al regresar al campamento Imat nos dijo: "bienvenidos al hotel de un millón de estrellas". Y sí, en se podían ver todas las estrellas. Hasta pude ver uno de los brazos de la vía láctea. INCREÍBLE. Nosotros llegamos desde El Cairo en transporte público en el autobús de la compañía Upper Egypt que sale de la estación de Turgoman (30 libras en octubre de 2009). Los horarios del autobús que va de El Cairo a el oasis de Bahariya es el siguiente: 7:00 AM, 8:00 AM, 2:00 PM, 5:00 PM i 6:00 PM El autobús tarda en recorrer los 365 kilómetros que hay entre El Cairo y el oasis de Bahariya entre 5 y 6 horas. Luego, una vez allí, contratamos la excursión al desierto blanco con Peter Wirth, propietario del International Hot Spring Hotel, hotel en el que nos alojamos en el oasis.
Desiertos en Bahariya
Cristal Mountain-Montaña de Cristal
(1)
Al pie de la carretera que une el oasis de Bahariya con el Cairo en Egipto. En algún punto kilométrico entre el Desierto Negro y el Desierto Blanco. Una pequeña montañita, exclusivamente de cuarzo, emerge de la tierra. Resulta de lo más extraño encontrar esta formación de puro cuarzo, entre piedras de basalto (más al sur), arena, y puero yeso (al norte). Y más aún que sea la única que hay en la zona. Forma como una extraña escultura que tiene incluso dos arcos. Se suele incluir una corta parada en las excursiones a/desde Bahariya.
Desiertos en Dahab
Arbol de Piedra
Toda la península del Sinaí, hace millones de años, estuvo cubierta por las aguas del mar. Tras siglos de exposición a la intemperie, las rocas calizas y areniscas han adquirido formas realmente asombrosas, que el viento y la arena han ido puliendo con el paso del tiempo. Este Árbol de Piedra es solo un ejemplo de lo que podremos ver durante esta estupenda excursión de un día, por el desierto de la panínsula de Sinaí. En ella se incluyen el Cañón Coloreado (que le da nombre a la excursión) y el Cañón Blanco, entre otras cosas. Se puede contratar desde Nuweiba (población más cercana, y barata, por ser menos turistica), desde Dahab (lo más frecuente) o desde Sharm el Sheikh (la más lejana, turística y cara). Lo más frecuente y rápido es acceder a las zonas en jeep, pero también se puede hacer la ruta en dromedario, lo que nos ocupará de 3 a 5 días, pero dormiremos en auténticas aldeas de beduinos, con posibilidad de pasar noches bajo el raso del desierto.
Desiertos en Bahariya
Desierto Negro
El Desierto Negro de Egipto se encuentra relativamente cerca del oasis de Bahariya, en la carretera que une este con el Cairo. En un área bastante extensa, las dunas de arena se dispersan y apelmazan formando pequeñas montañas cubiertas por un manto de piedras de basalto que las tiñe de negro. Resulta muy curiso ver cómo cambia el paisaje, según ganamos kilómetros a la carretera. Es habitual subir a una de las montañitas para observar el paisaje, y comprobar la composición férrea de las piedras negras, que al chocarlas emiten un sonido metálico. Lo más frecuente es acceder en vehículo privado (alquilado o de excursión) porque los minibuses, que van o vienen de la capital, no tienen una parada establecida en la zona, como es lógico. Existe la posibilidad de pernoctar "libremente" en el.
Desiertos en Siwa
Bir Wahed
Bir Wahed (se pronuncia wahid), es un área dentro del Mar de Arena de Egipto, en el desierto líbico, a unos 12 km. De Siwa. En este área existen tres manantiales, cada uno con su propia personalidad. Se dice que los manantiales son antiaguas perforaciones petrolíferas soviéticas (sin contrastar), que por suerte encontraron agua, de ahí su nombre que debe significar algo así como "baño de agua". Casi todas las excursiones, con incursión en el desierto, pasan al menos por uno de sus manantiales, aunque lo normal es que te lleven a los dos más típicos, el frío y el caliente. Bir Wahed Cold (el manantial frío). Es más grande y parece natural. Está rodeado de vegetación baja (principalmente juncos) y abundante pesca para abasteces a los siwis. "Sumida en lo más profundo de mí misma, me veo jugueteando con grandes peces que surcan las aguas conmigo. Algunos se acercan a curiosear, otros huyen despavoridos y estos, estos danzan próximos sin perdernos de vista a mi y a mi destino. Apenas necesito tomar aire y cuando los requerimientos propios de mi organismo lo solicitan, mi cabeza emerge a la superficie, abriendo nariz y boca, para dejar paso a ese preciado bien que me mantiene viva y que en algunas ocasiones resulta tan difícil de encontrar. Con mis pulmones repletos de aire me sumerjo en las profundidades de este lago de frescas aguas, desde donde puedo observar que afuera, en la superficie, una hermosa barrera de verdes y erguidos juncos nos separa del inmenso ejército en diversas formaciones de multitudinarios soldaditos ocre. Ondulada imagen en la que se ve cómo los incisivos brazos de Ra se abren paso entre los juncos para penetrar en el agua donde, alimentándose de ella y su plancton, entran orondos para dispersarse en divino abanico cromático capaz de desmerecer al más bello arco iris." Bir Wahed Hot (el manantial caliente). Es más pequeño. Está bordeado por un murete de hormigón a modo de piscinilla, que extiende un pequeño canal "de evacuación", que se aprovecha para regadío. Está rodeado de más vegetación, plantas bajas y algunas palmeras. El agua sulfurosa, brota con fuerza a 37ºC. "... Nos hemos dado otro reconfortante baño. Una experiencia de lo más surrealista para mi; metida en un yakushi natural, de aguas sulfurosas, la fresca brisa del desierto contrastando la temperatura de mi cara, comiendo dátiles y observando un fastuoso escarabajo de 3 cm. De largo por 1,5 de alto, ¡¡¡qué lustroso!!!, ¡¡¡si daban ganas de comérselo!!!, incluso propongo a los chicos llevarlo para la cena, pero piensan que estoy loca. Posiblemente muchos lo piensen, pero si me lo cocinan me lo como seguro. Creo que es el escarabajo más limpio y lustroso que he visto en mi vida, será descendiente del dios del mismo nombre???" La excursión de dos días con una noche de vivac en el mar de arena, que incluye la visita a los manantiales, la cena y el desayuno del día siguiente, y una de las mejores puestas de sol que he visto en mi vida, salía en 2005 por unas 200LE. PD: De nuevo disculpa por la calidad de los fotogramas de vídeo.
Desiertos en Siwa
Mar de Arena
El Mar de Arena está en el desierto líbico de Egipto, al noroeste, cerca de la frontera con Libia. Se suele acceder a el en todoterreno desde Siwa, normalmente en excursión contratada porque son necesarios varios permisos de la inteligencia policial (uno para entrar de excursión y otro para pernoctar, o uno diario, como se quiera ver). Y no es muy sencillo conseguirlos por libre. Aparte que se necesita un buen conocimiento del terreno, del vehículo y su mecánica. La excursión de dos días con una noche de vivac (cena y desayuno incluidos) eran unas 200LE en 2005. "Salimos de Siwa hacia el oeste y a unos 15 minutos de distancia giramos a la derecha introduciéndonos de lleno en el magnifico mar de arena. Cinco minutos después paramos. Los chicos desinflan las ruedas un poco, repasan el motor y...... EN MARCHA!!! Comienza nuestro RALLY POR EL DESIERTO!!! Nza la encarnecida batalla entre esos negros dientes de caucho y millares de soldaditos ocre amontonados, en lo que aparece como diferentes tipos de formaciones, que se deslizan entre ellos, se amontonan en un habitualmente frustrado intento por entorpecerles el paso o quedan aplastados o desterrados tras perder su batalla. En ocasiones aparece algún ejército extranjero en forma de pequeño arbustillo reseco, pero también tienen la batalla perdida. Los dientes de caucho de Hervie pueden con todo; grandes, pequeñas o medianas dunas de todos los tipos y formas, dispuestas a tragarnos al menor descuido, han de rendirse ante la poderosa tracción de Hervie. Otras con radicales cortes verticales dibujando un afilado vértice en su loma, que nos obligan a utilizar la reductora para bajar, casi en vertical hasta 20 o 22 metros de pared de arena. Y pensar que me emocionaba en cualquier montaña rusa, esto si que descarga adrenalina. Entre sube y baja, acelero y freno, patinazos, derrapes, vaivenes y demás quedan instantes para respirar hondo y vislumbrar que me encuentro en medio de la nada más inmensa que he visto nunca. Tras unas 2 horas de emoción paramos en lo alto de una duna para ver, a lo lejos una manchita verde acechada y a su vez acurrucada por los millares de soldaditos amarillos en formaciones de diversas formas y tamaños. -“Nos dirigimos hacia allí”, me dice Fathi Senior Ahora si, breve pero intensa parada. Otra vez se eriza mi vello al contemplar semejante paisaje. Apenas capaz de discernir lo próximo de lo lejano, lo llano de lo alzado, lo escueto de lo luengo, tan solo sinuosas curvas entrelazadas, haciendo gala de la mayor variedad de ocres jamás imaginada, arropadas por el sedoso manto de arena que la dulce brisa traslada de este a oeste, con un bello fin de renovación, mis párpados caen, invitados por sensaciones, hasta cubrir mis ojos privándome de tan maravilloso espectáculo e incitando mis sentidos que comienzan a despertar. El olor es seco, fresco, limpio. Puedo escuchar el vuelo de los minúsculos granos de finísima arena, su caer y resurgir para volver a tomar tierra y siento cómo mis piernas interceden su viaje. Con la boca entreabierta percibo escasez de salivación y consecuentemente cómo van quedando adheridas las comisuras de mis labios. Introduzco mis manos en la virginidad de este mar y la frescura superficial se va transformando en tórrido calor a poca profundidad donde, con suaves movimientos dactilares, descubro el tan apreciado micromasaje arenoso. Saco mis manos unidas en forma de cuenco, las alzo tímidamente y siento cómo la arena escapa de ellas atraída por la irresistible fuerza de la gravedad. Esto potencia el olor, escucho el golpeteo del caer de la arena sobre la arena, vuelvo a respirar hondo y es en este momento cuando las sensaciones dan paso a los sentimientos........
Desiertos en Marsa Alam
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Desiertos en Hurghada
Desiertos en Abnub
Desierto Blanco - Farfara / Egipto
Habíamos oído hablar de este lugar, por lo que decidimos recopilar el máximo de información y una vez obtenida nos decidimos por hacer una visita. El lugar esta situado a unos 300 km al sur del Cairo, por lo que se hace necesario un madrugón, y desayunar bien. La excursión la contratamos vía internet a una agencia local de El Cairo, les indicamos el hotel donde nos debían venir a recoger, se presentaron puntualmente, y procedimos al viaje. El viaje lo realizamos acompañados por dos conductores, y el guía acompañante de habla española, el cual nos iba informando de los lugares por donde pasábamos, y su historia local. Durante el trayecto paramos a tomar algún refrigerio, recoger provisiones para la cena,- la cual la íbamos hacer en medio del desierto- pedir permisos de entrada a la policía y el ejercito para que en todo momento pudiésemos estar localizados. Aquí cambiamos la furgoneta con AC por un todo terreno y un conductor beduino conocedor de cualquier rincón que visitaríamos, adema era también el que iba a prepara la cena y el desayuno, todo un profesional. Adquirimos bebidas frías y lo más importante, madera que utilizaríamos para poder hacer el fuego en medio del desierto, siendo acompañados por millones y millones de estrellas, que llenaban todo el firmamento, jamás había visto tantas juntas. Volvimos a partir rumbo al desierto, cuando a medio camino pinchamos acompañados por una pequeña tormenta de arena. El conductor beduino se puso manos a la obra y en un abrir y cerrar de ojos cambio y monto la rueda de repuesto nos dio la señal de partir y volvimos a volando a nuestros asientos, ansiosos de continuar ya que el tremendo calor y la arena estaban haciendo de las suyas. Llegamos a un oasis, no recuerdo ahora su nombre, donde nos dispusimos a comer y refrescarnos. Nos estaban esperando con una sencilla comida pero muy sabrosa a base de productos locales, ensaladas, aceitunas y té. Después de descansar y tener una larga charla a base de señales con los lugareños, partimos una vez más dirección desierto blanco. Aprovecho para dar algunos datos sobre el lugar: El desierto Blanco es conocido entre los lugareños como Sahara el Beyda, tiene un color blanco y crema, y tiene enormes formaciones de roca que se han formado como resultado de tormentas locales. Las rocas están formadas por caliza de Creta, que es una roca sedimentaria de origen orgánico, blanca, porosa y blanda, se utiliza también como tiza. Pues bien, todo esto es de una impresión casi mortal cuando finalmente llegas al lugar, y contemplas esta maravilla de la naturaleza, te deja sin palabras. Miras el entorno y todo es: MARAVILLOSO.......... Os dejo las fotos. Saludos
Desiertos en Dakhla Oasis
Wadi el Gubba
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Atravesando el mar de arena
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