Uno de los momentos más espirituales o místicos de la visita a la Basílica de San Pedro, en el Vaticano es casí al principio del acceso cuando se pasa por las tumbas de todos los papas, con especial mención a la tumba del último papa Juan Pablo II y por supuesto la del primer papa, San Pedro.
Solo por esta parte merece la pena la visita, a mí especialmente me produjo un gran impresión.