Lamentablemente para nosotros, nuestra visita a esta plaza considerada por muchos como la más bella del mundo, ha coincidido con las obras de saneamiento de las aguas residuales que desembocan en el Tajo, pero no por ello hemos podido dejar de apreciar la magnitud de este enclave, la belleza del Arco del Triunfo que da acceso a la Rua Augusta y la galería porticada de sus tres laterales: Norte, Este y Oeste.
En mi viaje a Lisboa el año pasado, un domingo de verano y despues de visitar y subir a la Torre de Belem, fortaleza de piedra de la que hablo en otro apartado, me fui a la Plaça do Comercio. Por un lado tenemos el Arco de la rua Augusta en la grandiosa plaza do comercio que abierta por un lado dirige la mirada hacia el rio Tajo y, como digo, una inmensa plaza donde encontramos la estatua ecuestre de D. José I y por el otro lado tenemos a la ciudad antigua, por la que hoy día, aun circulan los tranvias.