La Hermandad de la Santa caridad que existe en Sevilla desde mediados del siglo XVI aunque no es hasta 1.644, cuando por ruina de la antigua capilla, se decide la construcción de una nueva iglesia según planos de Pedro Sánchez Falconete. La obra la acaba Fernando de Figueroa. El gran impulsor fue Miguel de Mañara miembro de la Orden de Calatrava, el cual fue nombrado Hermano Mayor e impulsó las obras de caridad de la Hermandad.
El objetivo del hospital situado en las Atarazanas, era la acogida de pobres transeúntes y ancianos sin hogar que no eran admitidos en los demás hospitales de la Ciudad. Que aún hoy está en uso como residencia de ancianos desvalidos.
Arquitectónicamente la fachada principal es de estilo barroco aunque muy sobrio y está decorada con azulejos pintados con las imágenes de san Jorge y Santiago, además de las tres virtudes teologales; La Fe, la Esperanza y la Caridad.
Nada más entrar lo primero que te encuentras son dos fuentes con dos esculturas, una de la Caridad y otra de la Fe. Los Azulejos pintados alrededor del patio son de una escuela holandesa. Una de las estancias más importantes es la sala de Juntas, la cual posee cuadros de Vades Leal.
Dentro de la iglesia cada una de sus obras tiene un porqué y están colocadas con un propósito. Las obras maestras de Valdez Leal son dos cuadros Vanitas llamados Postrimerías conjuntamente, con los cuales adquirió cierta fama de Necrófilo: “En un abrir y cerrar de ojos” (1671) donde hace referencia a la fugacidad de los placeres terrenales y la belleza y de la preparación para la muerte. En el aparece un esqueleto apagando una vela y pisando un golbo terraqueo y libros. En el otro cuadro llamado “El fin de la gloria del mundo” aparece un caballero de la Orden de Calatrava y un Papa a los cuales se los comen las cucarachas. Aparece también una mano sosteniendo una balanza en el momento del Juicio Final.
El resto de los cuadros de la iglesia son Murillos y forman un programa iconológico con un total de 7 obras que forman parte de las obras de misericordia. Aunque cuatro de ellas se las llevaron los franceses siendo sustituidas por otras de Miguel de Luna.
La bóveda está decorada con punturas de Valdez Leal y el retablo de Bernardo simon de Pineda con esculturas de Pedro Roldan.
Realmente todo el hospital es en si una obra de arte y merece la pena verlo, aunque en las guías turísticas no esté entre los principales sitios que ver. A los amigos que han visitado este sitio, les ha gustado mucho más que muchos de los sitios más turísticos de la ciudad.