Soy un chico de 17 años que apenas he tenido el lujo de viajar por el mundo. Resulta que este año en el instituto nos brindaron la posibilidad de ir a Berlín. Con toda mi ilusión cogí mi cámara y me dispuse ha hacer las fotografías más impactantes que pude. ¡Cuál fue mi sorpresa al ver tal panorama digno de los muchos libros de fotografía que había visto hasta entonces!. Allí, pude sacar impresionantes fotografías, tales como las que os envío. En ella intento plasmar los cambios del tiempo reflejados en uno de los monumentos más emblematicos del pais. ¡Me enamoró ese lugar! En ese momento pensé, como camnian las cosas entre estudiarlas en el colegio a cuando las puedes ver, palpar, fotografiar...Espero que os guste.
El muro de Berlín ya no existe, pero su espíritu permanece en esta ciudad alemana prácticamente destruida durante la guerra y reconstruida en la posguerra.
El Muro de Berlín representa el símbolo de la guerra fría entre las grandes potencias, pero también recuerda el dolor de una ciudad dividida de la noche a la mañana, desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989.
Han pasado 20 años desde que éste fue derribado, pero la comunidad internacional muestra un gran interés por conocer estos hechos y por visitar el sitio justo que ocupó este muro.
Este interés va en aumento, y las nuevas generaciones de alemanes que nunca lo conocieron también deben visitarlo.
Por este interés latente a raíz de la unificación de Alemania, todos los puntos clave de la 2a. Guerra mundial y de la guerra fría, han sido organizados para que los visitantes puedan tener la información y la sensación de lo ocurrido ahí, hace varias décadas.
Se han abierto varios museos y las empresas turísticas se han organizado para que los visitantes que así lo deseen, puedan visitar los lugares que sean de su interés.
Para encontrar la información sobre el muro, existe un museo que te brinda información sobre éste; pero para mi gusto, la mejor forma de lograr una experiencia vivencial, es visitar el área de CHECK POINT CHARLY en Berlín Mitte, y desde ahí caminar hacia el monumento a los judíos caídos en el holocausto.
En toda esta zona, se encuentran grandes imágenes tamaño natural de distintos momentos captados durante la posguerra y durante los años más difíciles de la guerra fría.
Hay imágenes que muestran a los tanques soviéticos vigilando su territorio; las ruinas de los edificios y los aviones aliados lanzando alimentos para la población hambrienta.
En Check Point Charly están colocadas dos grandes fotografías de dos soldados: Uno americano y otro ruso, y corresponden en realidad a los últimos guardianes de este legendario punto de cruce.
Hay igualmente muchas imágenes de los intentos por cruzar el muro, e incluso, te presentan la historia de Peter Fechter, un joven de 18 años, que en agosto de 1962, fue baleado por los rusos en su intento por cruzar en check point Charly.
El joven murió desangrado porque los soldados del lado americano, tenían prohibido ayudar a aquellos que intentaran cruzar.
Sobre la calle que cruza Frederichstrasse, se encuentra una cuadra completa con el muro en su estado original y por esta zona podrán encontrar algunos pedazos que se han conservado y que ahora se exhiben decorado con distintos motivos.
Sin duda alguna, es muy importante que los jóvenes se confronten con estos espacios históricos pues serán ellos quienes deberán evitar que esta historia se repita nunca más.
El cierre del muro empezó en la puerta de Brandeburgo, durante la noche del 13 de agosto 1961. Instalaron tanques para prevenir los intentos de escape de la gente. Las barreras temporales están poco a poco reemplazadas por un muro de primera generación, alto de tres metros, y reforzado para impedir que lo rompan con un vehículo.
El muro no abrió hasta el 9 de noviembre 1989. Puedes ver un poco por todos lados en la ciudad pedacitos del muro. En el centro de información del muro, situado en Bernauer Strasse y accesible por la estación de U-Bahn del mismo nombre, puedes ver un gran pedazo preservado por un sacerdote, así como un pequeño museo gratuito. No muy lejos está el parque del muro, Mauerpark, donde también hay un gran pedazo al lado de un estadio. Por fin, está la East Side Galerie al lado del puente de Oberbaum, donde artistas callejeros están pintando cada vez nuevas obras en el muro. 1502
Berlín es una ciudad que se puede recorrer de mil formas diferentes y todas ellas están perfectamente acondicionadas, tanto si vas andando como en bici puedes encontrar siempre unas aceras extraordinariamente amplias o unos carriles bici inigualables, pero también se puede ir de un lugar a otro de la ciudad con el metro, ya que funciona extraordinariamente bien y además es una de las formas más rápidas para poder llegar a cualquier parte.
Hay varias líneas de metro que permiten que ningún punto de la ciudad quede aislado, es más desde el momento en el que llegas al aeropuerto de Berlín puedes adquirir un billete bien diario o bien semanal, dependiendo del tiempo que vayas a estar y un plano del mismo. Yo os recomiendo que cojáis el billete semanal o de cinco días porque sale mucho mejor de precio y así te despreocupas de tener que volver a coger otra vez billetes. Además, estos tiquets valen tanto para el metro como para los autobuses de cercanías.
Una de las principales diferencias que hay con respecto a España es que el tiquet lo tienes que fichar antes de subirte y no hay nadie que te lo pida al entrar. Muchos españoles han hecho el truco de subirse al metro sin billete, pero no os lo recomiendo por nada del mundo porque si os pillan os va a costar caro, hay que pagar unos 40 euros. Además, los revisores van vestidos de paisano y nunca sabes cuando te van a pedir el billete, os doy un ejemplo, durante toda la semana que estuvimos nunca nos lo pidieron y, sin embargo, el último día vinieron tres revisores...
Las estaciones de metro están muy bien señalizadas desde fuera con una U o con una S y no hay problemas para encontrarlas. El interior de las mismas siempre está impecable y todas cuentan con numerosas tiendas de comida y bebida. Una de las mejores cosas que tiene Berlín es que puedes beber por la calle, así que son muchos los que compran cerveza en estos establecimientos y la van bebiendo mientras llegan a su destino.
Otra cosa curiosa del metro de Berlín es que algunas estaciones parecen más museos de arte, porque exponen o bien permanentemente o bien durante unos días cuadros, esculturas o murales. Es una auténtica maravilla, podéis ver algunas fotos de unos murales que nos encontramos en una estación de metro durante nuestra visita.
Si hay un monumento importante y destacado en Alemania ese es el muro de Berlín. Es uno de los elementos históricos más importantes de toda Europa e incluso del mundo. Sirvió para separar las dos Alemanias durante años y fue un lugar llenos de historia, de enfrentamientos, de dramas...
En la actualidad todavía queda en pie una parte del muro que sirve para recordar esta época de la historia. La parte del muro que queda en pie está repleta de pintadas. Cuando cayó el muro, artistas de numerosas partes del mundo llegaron hasta aquí para intentar plasmar en imágenes lo que este elemento había supuesto durante años. Son pinturas espectaculares que representan todo tipo de situación, algunas muestran a políticos, otras reviven escenas de la caída del muro, hay para todos los gustos.
El único problema es que cada vez están más deterioradas estas pinturas por dos motivos, primero porque el tiempo afecta a todo y segundo porque todos los que visitan este lugar tienen la manía o costumbre de escribir sus nombres o frases de todo tipo encima de las pinturas.
De todos modos, me parece un lugar muy interesante que debe ser visitado porque es una forma de recordar etapas de la historia que no deberían volver a producirse.
La parte del muro que se mantiene en pie está un poco alejado del centro pero se puede llegar hasta aquí fácilmente a través del metro.
Cuando conocí el muro de Berlín in situ, 15 años exactos después de su caída, los graffitis o murales que vi me gustaron bastante. Algunos bastante crueles y fatalistas representaban lo que fue y otros, de tono más caricaturesco y optimistas, lo que representó su caída. Hay un sinfín de maneras de digerir un mismo episodio. El muro de Berlín no es espectacular por su tamaño sino por los restos de historia que conlleva. Pero después de las auténticas murallas que se siguen levantando hoy en día en otros países (muy cerca de mi querida España esa España nuestra) y la plaga de checkpoints que se instalan, lamentablemente me hizo pensar que la historia se repite.
Pablasso
dijo:
El Muro de Berlín puede ser una de esas decepciones cuando viajas. Lo cual es normal, está derruido y si no existiese ni un trozo también sería lógico, para algo se deriba un muro de la vergüenza como el que ahora sitia Palestina; además un muro es un muro y no puede expresar ningún interés por si mismo, ya que no ha sido realizado con un fin artístico o humano, todo lo contrario, sería como visitar una cárcel y disfrutarla.
A pesar de esta verdad, yo si disfruté el Muro de Berlín. Primero porque los dibujos que allí exponen los dibujantes de graffiti son buenísimos, al igual que en una cárcel cuando es abandonada (véase Carabanchel); y son esas pintadas las explicaciones a modo de guía para entender el lugar, los hechos y a los partícipes.
Y por supuesto que te indignará un rato que esté tan profanado el muro de Berlín para que todo turista se lleve un trozo de piedra a casa, al menos un rato, porque luego piensas que te da lo mismo, que es hipócrita clamar al cielo porque el turismo expropie: será por muros, será por grises empalizadas en todas las ciudades…como si el Muro de Berlín haya enseñado a alguien (al igual que el Museo del Holocausto) que la historia no puede repetirse.
Yo opto por ocupar el muro.