Con sus 1.300 metros conservados de muro es el fragmento del Muro de Berlín más grande que se conserva en toda la ciudad. Desde la caída del Muro este lugar se conoce como la East Side Gallery por la impresionante colección de pintadas y murales que recogen sus muro, obra de 118 artistas de más de 21 países.
Personalmente es uno de los lugares de Berlín que más me impresionó y me parece una visita absolutamente obligada si se viaja a la ciudad. Nunca había visto tanto y tan buen graffiti, con tanta carga política, social y de reflexión. El muro es de una belleza única, que no puede compararse con nada. Es una mezcla entre libertad y frustación, historia y desencuentro, arte e incomprensión, pasado y juventud...
Hay que recorrerlo de punta a punta, contemplar sus muros, escribir en ellos (el Muro no ha de ser una obra intocable, es obra de todos los que lucharon por la libertad y los que ahora siguen haciéndolo). Un lugar que no dejará indiferente a nadie, que el viajero guardará en su recuerdo... Imprescindible.