El Muro de BerlÃn puede ser una de esas decepciones cuando viajas. Lo cual es normal, está derruido y si no existiese ni un trozo también serÃa lógico, para algo se deriba un muro de la vergüenza como el que ahora sitia Palestina; además un muro es un muro y no puede expresar ningún interés por si mismo, ya que no ha sido realizado con un fin artÃstico o humano, todo lo contrario, serÃa como visitar una cárcel y disfrutarla.
A pesar de esta verdad, yo si disfruté el Muro de BerlÃn. Primero porque los dibujos que allà exponen los dibujantes de graffiti son buenÃsimos, al igual que en una cárcel cuando es abandonada (véase Carabanchel); y son esas pintadas las explicaciones a modo de guÃa para entender el lugar, los hechos y a los partÃcipes.
Y por supuesto que te indignará un rato que esté tan profanado el muro de BerlÃn para que todo turista se lleve un trozo de piedra a casa, al menos un rato, porque luego piensas que te da lo mismo, que es hipócrita clamar al cielo porque el turismo expropie: será por muros, será por grises empalizadas en todas las ciudades…como si el Muro de BerlÃn haya enseñado a alguien (al igual que el Museo del Holocausto) que la historia no puede repetirse.
Yo opto por ocupar el muro.