Si bien es cierto Isla del Carmen reúne una cantidad importante de ruinas arqueológicas dignas todas ellas de verse y conocer su historia, en un viaje como este hay que elegir y como tal considero que mejor poco y bueno que mucho y malo o sólo de pasada viendo una piedra por aquí o una acequia por allá. Nos inclinamos entonces por conocer la Ruinas Mayas de Tulum, cuyo apogeo se encierra en el período 880 d/C a 1330 d/C. Esta antigua fortificación maya que fuera descubierta por los conquistadores españoles en el siglo XVI fue el único centro urbano de esta civilización construida como una ciudad amurallada a orillas del Mar Caribe siendo una importante región para el comercio marítimo. Reconocida por su importantísimo Templo de los Frescos, en una de las fotografías se puede divisar perfectamente el perfil de una figura humana muy grande, su muralla, el Castillo y numerosas ruinas que nos van contando la historia de una civilización que daba gran importancia a la contemplación de los astros, dado que eran excelentes astrónomos, y su representación en diferentes expresiones artísticas mayoritariamente femeninas. El Templo del Viento, el del Dios Descendente (o Dios Poniente), la Casa de las Columnas, la Casa del Cenote (en maya Dz’onot) que significa cavernas con agua consideradas puras y proviene de ríos subterráneos, la Casa del Noroeste, El Palacio, Tumbas, Plataforma Funeraria y tantas otras que se haría muy extenso enumerar. Los Mayas consideraban que para vivir mejor el futuro era imprescindible conocer el pasado y vaya si sabían lo que estaban diciendo aunque quienes llegaron, en su inmensa mayoría, no los tenían en cuenta pues los consideraban seres inferiores, excepción habida de Fray Bartolomé de las Casas y otros quienes compartían con él su visión y su intención era muy diferente a los que intentaban esclavizarlos por una, dos y hasta tres generaciones.