Una de las imágenes más bonitas y características de Astorga son las murallas flanqueando el casco histórico, con los edificios de la Catedral y el Palacio Episcopal justamente encima. Es una estampa digna de retratar.
Aunque hay restos de murallas romanas en Astorga, las que hoy vemos se construyeron sobre ellas, en los siglos XIII-XV. Se conservan dos tramos en perfecto estado, uno frente al parque de El Melgar, y otro entre el Jardín de la Sinagoga y el paseo de la Muralla. Son de una altura impresionante, y se caracterizan por tener varios cubos circulares cada 15 metros de distancia.
Desde el Paseo de la Muralla se accede a través de unas escaleras metálicas al centro histórico, directamente al Palacio Episcopal. Justamente al lado de estas escalerillas se encuentran los restos de una puerta romana que daba acceso a la ciudad.