Es un restaurante turistico,perfecto emplazamiento,con mucho nombre ,pero con con el nombre solo no se come,,,y el bar deja mucho que desear, esl servicio regular y los pinchos de pena
Fernandoo seguro que has comido ahí..... Seguro....
Estuve comiendo en este restaurante estas Navidades. Vaya decepción!. Pedimos la típica sopa castellana, sosa, sosa, sosísima. Después pedimos asado y hay que decir que estaba bueno, pero vamos, nada del otro mundo para el precio que cobran. Mis hijos pidieron de postre cuajada, y ni siquiera era casera, era la que te compras en cualquier super. La presentación de los platos pésima para lo que esperas en un sitio de estos, sin cuidar ningún detalle. Las raciones son escasas. La amabilidad del personal brilla por su ausencia, a lo mejor tenían mal día. Supongo que cuando estaba Cándido, todo sería de otra manera, porque si no de verdad que no entiendo de donde viene la fama. Sabeís eso de "cria fama y echate a dormir"?, pues eso es lo que le pasa a este restaurante. Abusan de eso, y lo pagamos los que vamos a comer allí de tanto oírlo. Eramos cuatro adultos y tres niños y pagamos 320,00 €. No está mal, no?. Una y no más, y desde luego no se lo recomiendo a nadier. En cualquier sitio se come mejor.
Eramos dos y mi visita me costo 40 por persona con dos segundos de cohinillo un entrante y un postre ,las raciones son ridiculas en relacion con el precio(sopa 10 cochinillo 20) no me importa pagar pero quiero comer y recuerdo que solo peso 60 kg. Vive de la fama y se respira un ambiente de rancio abolengo que roza la estafa. El servicio y atencion no van acordes al precio ,el cliente parece que debe y no paga ,ya no es la casa de comidas del bueno de candido, es una maquina de hacer dinero a costa de los que venimos de fuera.Una y no mas
Genial Casa Candido, uno de mis sitios preferidos para comer cochinillo, junto con el restaurante de las Cubas, en Arevalo (Ávila)
Un antiguo y mítico restaurante enclavado bajo el acueducto de Segovia. De estilo clásico, decorado con paredes y suelos de madera, nada más entrar arropa por el calor de sus hornos y el olor a cochinillo que sale de la cocina. Lo más típico , un buen cochinillo, vino tinto y algo de picar, como pimientos o una sopa castellana calentita. El ritual para servir el cochinillo -que cortan con un plato- corre a cargo del maestro mesonero
Por persona, y dependiendo de lo que se coma, sale a unos 30 euros aproximádamente.