Posiblemente no sea el lugar que más expectacular, ni tampoco uno de los más grandiosos que hay en BerlÃn, pero sin lugar a duda es verdaderamente impresionante, y más sabiendo todo lo que implica y el simbolismo que conlleva.
Cuando estuve en BerlÃn casi todos los dias nos las añabamos para aunque fuera verlo un poco de lejos.
El sÃmbolo de BerlÃn por excelencia. Una estructura neoclásica inspirada en el Partenón de Atenas. Uno no puede irse de la ciudad sin visitar este monumento histórico, que fue el sÃmbolo de la Alemania dividida (justo ella dividia el BerlÃn oriental del occidental).
La Puerta ha vivido varios acontecimientos muy curiosos. Por ejemplo, durante la época de la invasión francesa de Napoleón éste ordenó que se desmontara y fuera trasladada a ParÃs. A llà estuvo hasta 1814 que retornó a la ciudad y fue el sÃmbolo de la victoria. Fue en ese momento cuando, la diosa que se encuentra en su parte superior recibió un báculo con el águila prusiana y la cruz de hierro con la corona de laurel.
La Puerta ha sido el escenario de sucesos tan trascendentales como el nacimiento del Tercer Reich de Hitler y la ocupación rusa de 1945. A los lado de la puerta aún quedan en pie un par de pabellones antes utilizados por la guardia y las aduanas del muro.
Es un lugar siempre lleno de gente y de bullicio. Creo que el mejor modo de visitarlo es en bicicleta, de ese modo evitaremos el tráfico y podremos además recorrer toda la Unter den Linden o darnos un paseo por el bello parque de Postdam. Imprescindible.