El Pilar es, probablemente, el edificio zaragozano más conocido y uno de los más visitados de toda España. La devoción a la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad, está extendida por medio mundo y las peregrinaciones son constantes. Todo esto ha hecho que los valores artísticos del edificio hayan pasado relativamente desapercibidos, siendo que es uno de los más importantes del Barroco europeo.
De todos sus tesoros probablemente lo más conocido sean las pinturas de Goya, que aunque nació en Fuendetodos (un pueblo cercano del que era la familia de su madre) pasó en Zaragoza toda su infancia y juventud y zaragozano se sintió toda su vida. Después de un período de formación en el taller de un pintor local, José Luzán, estuvo en Madrid y en Italia, de donde volvió convertido en un pintor profesional. Fue precisamente a su vuelta cuando recibió su primer encargo importante, la pintura de la bóveda del Coreto del Pilar, el coro pequeño que se sitúa frente a la Santa Capilla, en la que está la Virgen. Después de aquello pintaría, entre otras cosas, los grandes murales de la Cartuja de Aula Dei (situada en las afueras de Zaragoza), aunque pronto marcharía a Madrid de la mano de su cuñado Francisco Bayeu. Fue precisamente él quien consiguió el encargo para pintar las cúpulas que rodeaban a la Santa Capilla del Pilar, trayéndose de Madrid a su cuñado Goya y a su hermano Ramón para que le ayudasen. Fue entonces cuando pintó la cúpula "Regina Martyrum", una obra ya de una espléndida madurez.