Un jueves como a las nueve de la noche estaba con el francés amarrete tomando unos tragos en la Champañeria, el local estaba repleto de gente, imagínense el Juanito de Barranco con 100 personas pugnando por una copa, una caña o un bocadillo, de pronto un tipo altote y maledecudado le da un empujón a mi compañero de depa, el franchute tacaño, y se arma un lio, al toque por el dejo y las lisuras me doy cuenta que el agresor era un peruano marangueño y me da risa, este me pregunta de qué te ríes huevón y me da un ataque, le digo que se vaya a la mierda.. Y también se da cuenta que soy peruano, nos cagamos de la risa, conversamos un rato y luego desapareció.
No sé cómo pero una tarde de setiembre me volví a encontrar con el maraguino en el mercat, estaba comprando cosas para prepararse un chifón, eso me llamó la atención y me auto invité. El sujeto vivía en un depa a todo dar, lo había equipado copiando de la revista Arquitecture Digest, le pregunté a que se dedicaba y me contó que asesoraba a los peruanos que querían regularizar sus papeles, (tiempo después me enteré que era el jefe de una mafia que traía ilegales al barrio de Gaudí.......
Después de empujarnos el chifón nos fuimos al Shilling, un bar irlandés, de los mejores, nos instalamos cerca de dos rubias que resultaron ser alemanas.El maranguino al toque se apuntó con la que tenía pinta de loba y a los 5 minutos tenía las manos encima de la teutona, yo sudaba frio de vergüenza.La que me tocó no hablaba nada de español, solo inglés así que tuve que desplegar mis conocimientos adquiridos en las calles, aeropuertos, estaciones de tren, pues en el colegio no aprendí nada. No hice lo del paisano, simplemente de un momento a otro le dije que sería bonito que como a las 2 de la mañana nos diéramos un beso, que ridículo pero efectivo, luego pensé, y seguimos conversando
a está alturas el peruano ya quería enseñarle el “piso” a su rubia, pero estas le cortaron la película pues luego de mi largo beso, la pareja del marangueño se para y le dice a mi Kirsten que se tiene que ir, q en pocas horas regresaban a Hamburgo, etc, ósea chaufa con tamarindo a los dos.
Nosotros también emprendimos la caminata a casa, para esto tomamos las Ramblas que es como la Av. Larco con un paseo peatonal por el centro, la calle estaba vacía, y aproveché para meterle un discurso al maranguino acerca de su táctica obsoleta y machista con las mujeres y bla bla bla...A lo lejos pudimos ver que se acercaban en dirección contraria dos guapas chicas, asumimos, no sé cómo, que eran catalanas.En silencio se me ocurre un plan, le digo al maranguino que no abra la boca, que yo le iba a enseñar, entonces se van acercando, 20 metros, 10, 6, 2 y a los 30 centímetros pego un grito BUAAARRRFFF y las chicas saltan despavoridas para luego arrastrarse de la risa, el maranguino se orinó, lo juro...
Publicado por Antoni de Portmany en 4:11 0 comentarios
SChilling es un café bar que me gusta bastante de Barcelona. Es muy acogedor con una cuidada decoración, se encuentra en la calle Ferrán, número 23. Es un lugar agradable, que tiene también exposiciones de arte de vez en cuando, sobre todo de artistas catalanes. Por la noche, el lugar está llenísimo, pero es otro ambiente que el típico bar de fiesta barcelonés lleno de ingleses y demás turistas veraneando o de Erasmus. Se llena de gente joven pero trabajadora, que prefiere su vaso de vino a un concurso de cerveza.
Schilling era antes una armería creada a principios del siglo pasado por unos austríacos recién llegados a Barcelona. Ahora se ha convertido en café, con horarios extensos, se puede tomar algo ahí desde las 10 de la mañana hasta las 3 de la noche, aunque las bebidas calientes dejan de servirlas sobre las 10. Sirven una carta de comida reducida pero bastante buena, bocadillos y pinxos.
Paulinette
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