Este restaurante se encuentra en pleno centro de Oviedo, en la zona peatonal prácticamente al lado de Salesas. Es el típico sitio que pasa desapercibido, o lo encuentras de casualidad, o te lleva alguien que lo conoce, ya que la entrada es estrecha y el restaurante se encuentra en el sótano. Abajo no es que sea pequeño; la decoración es sencilla, con un zócalo de ladrillo visto en todo el perímetro, y después pintura; sobre las paredes cuelgan diversos cuadros (que están en venta).
Es un restaurante italiano, en el que se pueden pedir todo tipo de pastas, pizzas, y ensaladas. Se puede pedir a la carta o de menú. Los precios son muy asequibles: Menús a 7,50€ con postre y bebida, y pizzas o platos de pasta desde 7€. La comida estaba muy buena, íbamos 5 personas y pedimos varias cosas: Las pizzas son de estas de base finita (como a mí me gustan), la lasaña estaba deliciosa... Me llamó la atención la presentación de un plato que nunca había probado, creo que se llamaba "bruschetta", que era una especie de pizza desmontada: Veía una cazuela de barro con una salsa de tomate, orégano y queso, tapada con una especie de caparazón que sería la base de la pizza. El procedimiento para comerlo es retirar la base e ir mojando trocitos en la salsa. La verdad, estaba de muerte!
Un sitio muy económico y recomendable, para los que gusten de comida italiana.