Al llegar a Petra nunca te falta quien se ofrezca a llevarte, ya sea en burro, caballo, dromedario, e incluso algún destartalado vehículo tirado por una mula. El camino no es tan largo ni tan dificil como te cuentan pero es lógico que algunos turistas se suban a un animal para no tener que sudar la camiseta. En el camino el olor y los desechos nos indican que son muchos los que pican. Sinceramente, merece la pena recorrer aquellos lugares a pie.
Caminas plácidamente por un callejon a veces bastante estrecho, que te lleva a la antigua ciudad, y, en el momento menos pensado puedes encontrarte de frente con uno de estos desvencijados vehículos. Todos llevan ruedas de caucho de modo que nunca sabes si lo que te viene de frente es un caballo o un carricoche, que suele pasar bastante acelerado, sin duda pensando en el próximo cliente. De cualquier modo se los contempla con curiosidad, como una imagen más de las muchas que puedes encontrar en Petra.