Tuve la gran suerte de poder contemplar el conocido ''Festival of lights'' que se celebra todos los años en el mes de octubre en la capital Alemana. Este festival ilumina todos los monumentos más importantes de la ciudad conviertiéndola en un paraíso no sólo para los amantes de la fotografía nocturna sino para todas aquellas personas que quieran contemplar algo único.
Luces de colores, proyecciones de imágenes que van moviéndose dando vida a los edificios más emblemáticos de Berlín. En este caso, la gran catedral (Berliner Dom) presenta este aspecto impresionante gracias al festival.
Daniel Miranda Bardaji
dijo:
Es, sin lugar a dudas, uno de los lugares más conocidos de Berlín y una visita obligada. L a catedral se encuentra en la bella plaza Lustgarten y data del siglo XVIII. Aunque no es ni especialmente grande ni especialmente hermosa contemplarla produce una extraña sensación de encontrarse ante un edificio que ha vivido mucho.
No por lo antiguo, no por sus obras de arte... Sino porque esta catedral vivió los peores momentos de la Segunda Guerra Mundial, sufrió los bombardeos que destrozaron su cúpula de cobre, hoy en día restaurada. Merece la pena ver la exposición que hay en su interior de todas sus fases de restauración, contemplar cómo quedó tras la Guerra... Para mí este edificio es una verdadera metáfora de la ciudad de Berlín: Por lo mucho que ha sufrido, por su devastación y por la voluntad de reconstruirse, de volver a lucir toda su belleza. Es la misma voluntad de los berlines por convertir su ciudad en un lugar bello y en un espacio de concordia.
El interior de la catedral de Berlín fue casi completamente reconstruído tras la Segunda Guerra Mundial a causa de que una bomba destruyó la cúpula de bronce principal. La nueva decoración es más sencilla que la original y destaca por su gran armonía. Proviniendo de una tradición católica resulta bastante curioso ver como las catedrales protestantes no tienen ninguna representación ni de la Virgen ni de ningún santo (ya que no creen en su carácter divino). Las cuatro esculturas que decoran las columnas principales son, en cambio, de cuatro personalidades fundamentales en el protestantismo, entre ellas destaca la de Lutero.
No hay que perderse los sarcópagos de Federico I y su esposa en la planta principal, la cripta del sótano, el púlpito y el bellísimo órgano. Después de esta "inmersión" de arte hay que subir a la cúpula por las interminables escaleras para tener una de las mejores vistas de Berlín de toda la ciudad.
Es uno de los templos más grandes de todo Berlín. Se encuentra al lado de la isla de los museos y está presidida por un pequeño parquecito con una fuente. La iglesia se puede visitar por dentro y por unos cinco euros se puede subir a la parte superior desde donde disfrutar de una increible vista de la isla de los museos, la ciudad de fondo y la parte moderna con la torre de telecomunicaciones. Fue levantada en 1905 y es de confesión protestante. La guerra la dejó muy dañada y se tardaron años en volver a reconstruirla. Las obras concluyeron en 1993.
El interior del templo es de gran majestuosidad y el altar de la iglesia es impresionante. Además del altar, se puede visitar la cripta donde están las tumbas de los Hohenzollern. La iglesia también tiene una tienda en donde comprar recuerdos, tanto de la misma como de la ciudad. Un lugar que no se puede dejar de visitar si se viaja a Berlín.