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Pueblos en Egio

2 pueblos en Aíyion

Pueblos en Aíyion
Vlyhos
Vlyhos es un pueblo pequeñísimo que se encuentra en la isla de Hidra. Para poder llegar hay que caminar por un sendero, que comienza en el puerto de Hidra, durante tres cuartos de hora aproximadamente. El camino es bastante empinado y de tierra, así que recomiendo a todos los que se acerquen que vayan con calzado cómodo. El pueblecito está compuesto por varias casas con tierras donde los propietarios cultivan todo tipo de productos y por dos tabernas, que no suelen tener unos horarios típicos, así que es normal que puedan estar cerradas. Las casas son blancas, al igual que las de Hidra, pero con la diferencia de que en lugar del rojo predomina el azul en las ventanas y las puertas. El pueblo también cuenta con un puente de piedra del s.XIX. A pesar de que no está muy bien conservado, tiene un gran encanto ya que está rodeado de vegetación. Lo más llamativo de Vlyhos es sin duda su playa. Se trata de una playa de guijarros en la que siempre podemos encontrar barcos que o bien se utilizan para pescar o para transportar a la gente de un lado a otro de la isla. Se me olvidaba decir que hay otra forma de llegar hasta este pueblo y es en burro. En Hidra podemos alquilar un "taxi-burro" por un módico precio, eso sí, estos animales andan muy despacito y como el camino tiene bastantes cuestas tardarán mucho en llegar. La gente de Vlyhos es muy agradable aunque no es fácil encontrar a alguien que hable inglés y lo más normal es que tengamos que hacernos entender a base de gestos.
Pueblos en Aíyion
Pueblo de Hidra
(1)
El pueblo de Hidra parece que ha sido sacado de un cuento intantil en el que todo es posible y la vida es de mil colores. Está encima del puerto y se caracteriza por sus casas blancas y sus tejados rojos. La blancura de sus edificios hace que todo parezca super limpio, además, como todas las casas son pequeñas y parecidas la sensación que tiene uno cuando llega es muy acogedora. Las callejuelas son pequeñitas y se juntan unas con otras. Hay muchísimas pendientes y la mayoría de las calles cuentan con escalones, así que recomiendo a todos los que vayan al pueblo que lleven zapato cómodo. Lo mejor de este pueblo es que no hay nada de polución. Los coches están prohibidos y el único transporte existente son los burros. Esto hace que el aire que se respira sea más que maravilloso, aunque al principio puede costar algo acostumbrarse al olor del "campo o abono" que se extiende por todas partes. Además también hay que tener cuidado porque los burros aparecen por cualquier parte y podemos llevarnos un susto si no nos lo esperamos. A la hora de comer y beber también hay bastantes posibilidades. En las calles más cercanas al puerto hay varios restaurantes muy acogedores que cuentan con terrazas y con aire acondicionado en el interior. Los precios no son excesivamente altos, sobre todo teniendo en cuanta que nos encontramos en una isla, y la comida es excepcional. La gente es muy amable y se esfuerza para que estés cómodo en todo momento. El único problema que puede existir en Hidra es que esté demasiado masificado. Nosotros fuimos en enero y fue fantástico, porque no había nadie, pero en verano la cosa cambia y son muchos los que se acercan a este lugar.