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Estatuas en Río de Janeiro

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27 estatuas en Río de Janeiro

Estatuas en Río de Janeiro
Cristo del Corcovado
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El Cristo Redentor o Corcovado, es un gran mirador de la ciudad más maravillosa del mundo como así la consideran los propios cariocas (nativos de Rio de Janeiro). Al principio a este mirador se podía acudir en el propio vehículo, pero ahora, debido a la gran cantidad de turistas, es un railtrain el que sube hasta la cima de la montaña, desde donde se puede divisar el otro gran mirador de esta bella ciudad que es el Pan de azúcar, al que se sube en un "bondinho" un teleférico con cabida para más de 40 personas y desde el que se divisa también el Cristo Redentor. Hacia abajo como podeis ver en la fotografía se divisa el grandioso campo de fútbol el Maracaná y justo a lado el Maracancinho y otra de las fotos es la Laguna de Freitas, donde todos los años por estas fechas en diciembre colocan el árbol de Navidad considerado el más grande del mundo.
4 actividades
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Estátua De Carlos Drummond De Andrade
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Provoca tomarse la foto además que de seguro te la encuentras en el camino.
Estatuas en Río de Janeiro
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Estatuas en Río de Janeiro
Busto del General Rondon en el Museo del Indio
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En los jardines no menos espléndidos que el Museo del Indio se encuentra un busto de quien fuera Cándido Rondón (1865/1958), un militar brasileño que se hiciera famoso por sus exploraciones en el “Mato Grosso” y su incansable lucha por el reconocimiento y protección de las poblaciones indígenas que habitaban y aún habitan aún vastas zonas el país. Al quedar huérfano desde pequeño se hizo cargo d él su abuelo ya que al morir su madre aborigen no tenía más familiares que los de su mamá. Toda su historia militar y su trabajo en el ejército como ingeniero telegrafista le valió haber recorrido íntegramente la selva y los ríos del país, siendo considerado un pacificador natural en las relaciones con los indios, hecho en el que influyo su ascendencia aborigen. Al regresar de su última incursión en la que pasaron todo tipo de calamidades por falta de alimentos, fue recibido en Río de Janeiro como un héroe pues se lo había dado por perdido y muerto. A partir de allí estuvo a cargo del Serviço de Proteção ao Índio (actual FUNAI) tal como lo menciono en mi rincón del Museo del Indio. Las constantes enfermedades que padecía por la cruel y sacrificada vida que había llevado le hicieron la vida más difícil pero eso no lo amilanó. En su memoria numerosos municipios llevan su nombre o una derivación del mismo, así como varias Universidades y dos Aeropuertos Internacionales, además de calles, rutas y escuelas para no seguir enumerando.
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Busto de Auguste Saint Hilaire
Este profesor, botánico y explorador llamado Augustin François César Prouvençal de Saint-Hilaire (1779/1853), nacido en Orleans (Francia), que fuera el Director de “Antiguo Jardín du Roi” ubicado en la Plaza Dauphine luego convertido en el “Museo Nacional de Historia Natural”, ambos en París, dedicó gran parte de su vida a explorar e investigar todo lo relativo a plantas con las que tuviera contacto, cuanto más exóticas mejor, pasó varios años explorando el sur y el centro de Brasil publicando varios libros, capítulos especiales en colaboración con otros autores y numerosos artículos en revistas científicas sobre las plantes, aves, insectos, reptiles, moluscos y peces, estos últimos encontrados en el Río de la Plata. Sus excursiones y visitas a esos lugares le causaron un gran daño a su ya de por sí precaria salud durante sus viajes por los trópicos. Considerado como un viajante ejemplar por sus descubrimientos y con motivo de cumplirse el Tercer Centenario del Museo de Historia Natural de París se levanto este monumento como homenaje a quien descubriera más de mil nuevas especias de la flora brasilera que el mereció el título de “Cientista luso – brasileiro” y que se debe a la precisión con que describió y clasifico las especies vegetales como por ejemplo las rubiáceas o planta del café, la quinina, árboles, enredaderas, lianas, epífitas, hermafroditas, etc. A él se deben libros tales como “Voyage dans les provinces de Rio de Janeiro et de Minas Geraes”, “Leçons de Botanique, Comprénant Principalement la Morphologie Végetale “ y sus contribuciones a “Flora Brasiliae Meridionalis”, “Histoire des Plantes les plus Remarquables du Brésil et de Paraguay”, Plantes Usuélles des Brésiliens”, entre otros.
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Busto de Don João VI en el Jardín Botánico.
Esta magnífica obra escultórica en bronce de la que puede disfrutarse en este placentero y enriquecedor paseo no sólo por sus espacios sino por su historia viva, fue realizada por el escultor mexicano naturalizado brasileño Rodolfo Bernardelli (1852/1931), un escultor, pintor y dibujante quien para perfeccionar sus estudios de escultura vivió algunos años en Roma, para posteriormente regresar, culminar sus estudios en la Academia de Bellas Artes (hoy Museo Nacional de Bellas Artes) cuya recién creada escuela dirigió durante un cuarto de siglo. Esta escultura estuvo inspirada por en las obras de quien fuera un pintor historicista llamado Jean Baptiste Debret quien realizara la mayoría de los retratos D. João VI en todas sus facetas. También se caracterizó por las pinturas costumbristas, sobre el pueblo brasileño, la vida cotidiana, los negros, los esclavos y los indios, porque se había especializado en representar y preservar la historia del pueblo, de allí que Bernardelli se inspirase en sus obras. La escultura estaba ubicada frente a la Palma Mater o Palmera original la que fuera destruida al caer un rayo en el año 1972 y que se conserva en el Museo, La que vemos aquí rodeada por una bella reja cuadrada pintada de verde es un retoño de la originaria. El busto fue encargado en el año 1908 por el entonces director del mismo Don João Barbosa Rodrigues al conmemorarse el centenario de la creación de Jardín Botánico.
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Las Diosas Ceres y Diana en el Jardín Sensorial
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Las esculturas de cerámica, una con su cabeza y la otra sin ella, que se encuentran dentro del llamado “Jardín Sensorial o Jardín de los Sentidos”, se encuentran ubicadas en las columnas que delimitan, a ambos lados el ingreso, la zona del “Área restringida a los empleados”. Mirándolas de frente a la derecha se encuentra Ceres (cuya su cabeza no ha sido destruida), es una divinidad del Olimpo e hija de Saturno y Cibeles. Es conocida como la diosa de la agricultura, la cosecha y la fertilidad y de allí el nombre de cereales. Enseñó a cultivar la tierra, la siembra, la cosecha de trigo y hacer pan. Júpiter, uno de sus cinco hermanos, que estaba enamorado de su belleza tuvo con ella una hija la que denominaron Proserpina o Perséfone (nombre que se le da en la mitología griega). La joven era muy querida por Neptuno y para escapar de su persecución, se convirtió en una yegua pero el dios Neptuno se dio cuenta y se transformo en caballo y de esta unión nació el caballo Arior. Un cordero y un cerdo fueron sacrificados en su adoración. Ceres es representada como una mujer majestuosa con una corona de espigas de trigo o de amapolas, símbolos de fertilidad. Diana es la denominación romana de Artemis, la divinidad del Olimpo. Ella era la hija de Zeus y Leto y hermana gemela de Apolo. Al ser testigo de los dolores maternos al tener un hijo nunca quiso unirse en matrimonio. Ella le pidió a Zeus el derecho de mantener su virginidad. Debido a esto, el oráculo de Apolo llamó "la virgen blanca", Zeus estaba armada con arco y flecha y la hizo reina de la selva, con un cortejo de 80 ninfas, 60 que eran nereidas y 20 orientales. Su requisito era la castidad y se dedicó a su actividad favorita que era la caza. En el arte griego está representada con ropa de caza, el carcaj en el hombro, el arco tenso y un perro a su lado. Ambas esculturas fueron obra del escultor Villeroy y Boch en 1887 y 1888 respectivamente
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Busto de Carlo Friedrich Philipp von Martius
Llevaba ya 5 horas andando por el Jardín Botánico y a cada paso, entre alamedas, rosedales, el Jardín de las Bellas Flores, el Bromelario, el Orquidiario, La Feria de las Orquídeas, el Lago Frei Leandro, el Memorial Mestre Valentim y el Museo- Sitio Arqueológico entre muchísimas bellezas impactantes más, me llego a esta Plazoleta, luego de cruzar uno de los tantos puentecitos que atraviesan el Río Los Macacos, y me encuentro con un amplio espacio al que se arriba por varios y prolijos senderos a un lugar cuidadosamente mantenido, libre de malezas y con el césped bien cortado, para descubrir el Busto de bronce de Carlo Federico von Martius, un reconocido botánico alemán que formó parte de una famosa expedición científica enviada a Brasil y muy especialmente a la región del Amazonas hasta su nacimiento en el Perú, la misma estaba compuesta por varios científicos de los Gobiernos Austríaco y Bávaro en el período 1817/1920. A su regreso a Alemania y conjuntamente con otro naturalista llamado Johann Baptist von Spix (muerto por la malaria contraída en el viaje en 1826) volcaron sus impresiones y descubrimientos en un libro llamado “La Flora Brasiliensis” que contiene sus conclusiones sobre las especies descubiertas y unas bellísimas láminas ilustrativas. Hizo numerosos aportes sobre el conocimiento de las palmeras así como von Spix los hizo sobre la “clasificación científica de los vegetales”.
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O implacável - El Implacable
En un patio central de Museo del Palacio Imperial se exhibe una importante escultura realizada en bronce por la escultora, grabadora, escritora, música y dibujante, María Martíns (Campanha, 1894 –Río de Janeiro 1973), cuyo verdadero nombre era María de Lourdes Alves Barbosa y estaba casada con el diplomático Carlos Martíns Pereira e Sousa, Embajador de Brasil en Japón y en Europa, fijando su residencia en Nueva York. Gran parte de su carrera se realizo en el extranjero donde es más conocida que en su país y numerosos museos tienen sus esculturas. Comenzó con la escultura en al año 1926; fue una estudiante en Bruselas del escultor belga Oscar Jesper en 1936 siendo en esa época en la que comienza activamente con su trabajo en bronce, lo más importante y destacado de su arte inspirado en culturas arcaicas y antiguas leyendas. Su traslado a Washington DC en 1939 le permitió participar en la ”Exposición Internacional de Filadelfia en el año 1942. Ya en 1941 realiza su primera exposición individual y simultáneamente en París y en Río de Janeiro. En 1942 abre un atelier en Washington, encontrándose allí con Piet Mondrian, un pintor neerlandés, con quien expuso. Sus esculturas expresivas y orgánicas atraen la atención de los surrealistas históricos, especialmente André Breton, quien escribió la presentación de su exposición individual en “Jean Levy Gallery”, Nueva York (1947) participando de importantes eventos como la “Exposición Internacional de Surrealismo” organizadas por Marcel Duchamp en la “Galería Maeght” en París (1947). Regresó definitivamente a Brasil en el año 1950. Hay obras de ella, además de aquí, en “Museo de Arte Moderno” de San Pablo, en el “Palacio de las Artes” de la Universidad de San Pablo y en los Palacios “Planalto” e “Itamaraty” de Brasilia.
Estatuas en Río de Janeiro
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Estatuas en Río de Janeiro
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Chafariz Anjo com Peixe
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Es lo segundo que vi a la entrada del parque botánico, la pileta
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Estátua de Ary Barroso
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Cerca de bares y restaurantes una monoplaza que no debes dejar pasar desapercibido.
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Busto de Abraham Medina
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Sin saber quién era me topé con este busto en medio de la plaza.
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Estatua de Nuestra Sra. De la Gloria
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En esta populosa, concurrida y florida plaza de añeja arboleda y multitudinaria cantidad de Kioscos de flores, juegos para niños, espacios de ejercitación para adultos mayores, cómodos bancos y asientos ubicados bajo la sombra de los centenarios árboles y que se encuentra ubicada en el muy populoso Barrio de Catete, nos encontramos en medio de la misma con una magnífica fuente de agua trabajada en mármol en la que se destaca en las alturas la bellísima imagen, esculpida en idéntico material, de Nuestra Señora de la Gloria, imagen esta que fuera donada por el Vaticano en el año 1906 cuando se produjo en Chile, ciudad hermana, un gran terremoto, que lo había destruido todo pero sólo había quedado en pie la imagen de Nuestra Señora de la Gloría. La Iglesia Matriz Nuestra Sra. de la Gloria se encuentra a escasos metros de allí. Con su manos abiertas como acogiéndolos y protegiéndolos a todos esta increíble imagen se yergue sobre la columna de mármol que la sustenta y se logra ver desde cualquier lugar en que te pares para hacerlo. El agua de su fuente fluye de manera constante refrescando el ambiente y es el lugar elegido por oficinistas y paseantes para descansar un poco a la sombra de sus árboles o dejar que sus niños retocen por allí. El lugar es la Plaza donde se encuentra la imagen, los demás datos de Riotur- Autoridad de Turismo de la Ciudad de Río de Janeiro sita en Rua da Assembléia 10-9, Centro.
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