La primera vez que visité este lugar fue con mis compañeros el primer año de universidad. Lo recuerdo con mucho cariño. Celebrábamos el día del Patrón de nuestra Facultad y, aprovechando que dos de nuestros profesores son aficionados a la escalada, decidimos hacer algo diferente. Pusimos rumbo hacia la naturaleza con todos los bártulos necesarios para iniciarnos en el mundo de la escalada. Yo, por aquel entonces, no conocía mucho Murcia. Es cierto que había estado de compras alguna vez por la ciudad y comiendo en la famosa Plaza de las Flores pero poco más. Nunca imaginé que un sitio así, tan verde estuviera a tan solo 5 minutos de la ciudad. Pasamos una mañana increíble, muy divertida, en contacto con la naturaleza y que rematamos con un riquísimo arroz murciano en uno de mis rincones favoritos de Murcia: el restaurante del Centro de visitantes de la Luz.