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Qué ver en Floriana

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15 cosas que hacer en Floriana

Ciudades en Floriana
Floriana
El último día de nuestra estancia en Malta, y después de visitar La Valetta, nos dimos un paseo por la ciudad que antecede a la capital. Nos encontramos a nuestro paso con la iglesia de San Publio. Delante de ella hay una gran explanada llena de círculos parecidos a las bases de las columnas y equidistantes entre ellas. Recorriendo Floriana llegamos a hacer la visita obligada a la Puerta de las Bombas.
Estatuas en Floriana
Memorial de la Segunda Guerra Mundial
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El Memorial de la Segunda Guerra Mundial erigido por la Commonwealth es, junto con la Llama eterna de Floriana, el monumento más significativo de la localidad a los caídos durante la contienda que partió Europa entre los años 1939 y 1945. Se encuentra en los Jardines de Herbert Ganado y destaca por su altura entre todos los demás. Esta conmemoración es una altísima pilastra de piedra blanca que culmina un pájaro dorado que deslumbra con los rayos del sol. Su base es un basto cilindro también pétreo recubierto de lacas de bronce que recuerdan nombre, rango y fecha de los caídos. Tiene una suerte de asiento adosado. Es este lugar para el respeto y el recuerdo, no te extrañe encontrar coronas de flores a sus pies. El Memorial de la Segunda Guerra Mundial es otra de las pistas de la Memoria que hay diseminadas por la ciudad de Floriana. Una curiosa y sencilla forma de repasar uno de los capítulos más duros de la historia maltesa.
Estatuas en Floriana
Estatua de Cristo Rey
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Una estatua del esculturo maltés Antonio Sciortino sirve para conmemorar el Congreso Eucarístico que en 1913 en el país tuvo lugar. Se trata de un bronce de cuerpo entero encaramado a un pétreo pedestal que recrear la figura de Jesucristo. Pero Cristo no está solo en este parquecillo de Floriana. Lo acompaña una mujer elegantemente vestida que en actitud sumisa y con la cabeza gacha se postra a sus pies. Esta mujer no es sino una alegoría. Representa al estado de Malta, arrodillado en honor a una de las principales divinidades del cristianismo. El conjunto escultórico de Sciortino lo completa una serie de inscripciones y pequeños elementos realizados también en bronce. Y también muchas palomas. Parece que a los pájaros les encanta la sombra que ofrece el salvador. La verdad es que parece fresquita. La estatua de Cristo Rey es una de las Pistas de la Memoria de la ciudad Floriana. Encontrarás el resto de pistas o huellas del pasado de esta localidad diseminadas por ella. Una curiosa forma de conocer la historia de un lugar que se encuentra a menos de un minuto a pie de La Valeta.
Plazas en Floriana
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Estatuas en Floriana
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Palacios en Floriana
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Jardines en Floriana
Parque Ir - Re Dwardu VII
Un óvalo rodeado de palmeras y con una estatua de Cristo Rey como protagonista. Así es el pequeño espacio que da forma al Parque Ir – Re Dwardu VII de Floriana, la pequeña localidad que se encuentra a las afueras de La Valeta. Tranquilo y casi siempre soleado, lo rodea la calle de Santa Ana por todos sus lados. No tiene los grandes prados pero oye, tampoco está mal del todo. No es un must see pero se deja querer. De hecho, por sus sombras y bancos resulta un buen sitio para hincharse a pastizzi (a las puertas de la capital podrás hacerte con ellos) mientras uno es vigilado de reojo por la Estatua de la Independencia que se alza justo al otro lado de la carretera. El Parque Ir – Re Dwardu VII es ideal si no tienes ganas de comerte la cabeza ni de sentarte en un restaurante, o para sentarte mientras esperas el autobús a otra parte (la estación principal del país está justo al lado). Eso sí, ni se te ocurra dar de comer a las palomas, está prohibido. Lo dice un cartel.
Fiestas en Floriana
Fiestas de Floriana
Si visitas Floriana en mayo puede que tu estancia coincida con las coloridas fiestas de la localidad que disfrutan por igual niños y mayores. Entonces esta pequeña ciudad maltesa viste sus mejores galas. Fachadas y balcones se engalanan con enormes mantos rojos y amarillos, así como con un sin fin de guirnaldas verdes y luces de colores. La gente abarrota las calles en la tarde noche para ver pasar la procesión. Rendir tributo al santo es algo que se hace desde aceras y ventanas, al ritmo de una banda de música, y no pocas veces mientras se toma un buen vino o una cerveza en cualquiera de sus bares. Miles de papelillos vuelan en el aire y, como colofón final, fuegos artificiales. También la barroca iglesia de San Publio se engalana para tan señalado acontecimiento. Su barroco interior se viste de rojo iluminando cálidamente un templo ya de por si de impresionantes dimensiones. No tendrás que acudir a primera hora para verlo ni pagar entrada, en este época del año permanece abierto hasta bien caído el sol. Y es que el tal Publio no fue un cualquiera en Malta. Publio fue el primer obispo de la isla, el encargado de convertir el país al catolicismo y el anfitrión de San Pablo cuando este tuvo la suerte de naufragar en sus costas. Si te pillan las fiestas de Floriana no te las pierdas, te sentirás como en una cinta de ‘El Padrino’ pero sin violencia. Es una experiencia de lo más auténtica con mucho sabor local (y muy pocos guiris).
De interés turístico en Floriana
Fuente del León
El león llegó a Floriana en el escudo de armas del Gran Maestre de Vilhena y, desde 1728, se ha dedicado a guardar esta coqueta localidad situada a los pies de La Valeta. No te preocupes si te encuentras con él, no muerde, es de piedra. Encontrarás un bello ejemplar del león de Floriana al final de la anchísima calle Santa Ana, muy cerca del parque dedicado al gran poeta italiano Gante Alighieri frente al cual hace las veces de agente de tráfico. Allí espera el felino sobre una hermosa fuente barroca, escudo en garra, como diciendo ‘ojito con lo que haces que estás en mi terreno’. No obstante, este león no ha estado siempre aquí. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) estuvo refugiado en el garaje de don E. Falzon. Una vez acabada la contienda la bonita fuente se reconstruyó y su protagonista fue devuelto al lugar. La Fuente del León es una de las Pistas de la Memoria de la ciudad de Floriana. Encontrarás el resto de pistas o huellas del pasado de esta localidad diseminadas por ella. Una curiosa forma de conocer la historia de un lugar que se encuentra a menos de un minuto a pie de la capital el país.
Iglesias en Floriana
Iglesia de San Publio
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La iglesia más bonita y grande de Floriana lleva el nombre de Publio, el primer obispo del país y, supuestamente, una de las primeras personas en convertirse al cristianismo de la isla allá por el año 60 después de Cristo, cuando San Pablo naufragó en las costas de Malta. Ahora, el templo que lo recuerda es de construcción mucho más reciente. La primera piedra de la barroca iglesia de San Publio fue colocada el dos de agosto de 1733, aunque el edificio fue creciendo a la par que la población de la localidad hasta llegar la fecha de su consagración: 28 de mayo de 1792. En total tiene 164 pies de largo y 106 de ancho. A primera vista parecen muchos pies, pero para entendernos podemos decir que sus dimensiones son de 50 por 32 metros, aproximadamente. La fachada principal es majestuosa y parece aún más grande por presidir la enorme plaza de Il Fosos. Con permiso de las esbeltas columnas de caprichosos capiteles que lo soportan, destaca de esta cara su tímpano frontal y las dos torres que lo flanquean. De su inmenso interior no te puedes perder los impresionantes frescos del techo ni el cuadro de Favray y Filippu Vincenzo Pace del Martirio de San Publio. También hay una estatua dedicada al santo de Vincenzo Dimech. Si te encuentras en Floriana en época de fiestas (mayo) te encontrarás el templo muy decorado, dentro con enormes mantos rojos y fuera con bombillas de colores. La Iglesia de San Publio es además una de las Pistas de la Memoria del la ciudad de Floriana. Encontrarás el resto de pistas huellas del pasado de esta localidad diseminadas por ella. Una curiosa forma de acercarse a la historia de un lugar al que podrá acceder dando un agradable paseo desde La Valeta.
De interés turístico en Floriana
Llama eterna de Floriana
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La isla de Malta fue la región europea que más sufrió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) y, aunque ya ha llovido mucho desde la contienda, no son pocos los habitantes que aún recuerdan aquellos duros tiempos. Sin ir más lejos, en Floriana encontrarás multitud de monumentos que recuerdan esta herida ya pasada que aún está a medio cicatrizar. No obstante, de todos los memoriales de la localidad, quizá el más vistoso sea el que guarda la llama eterna en recuerdo de los caídos. Lo encontrarás a pocos pasos de las puertas de la ciudad de La Valeta y no tendrás problema en reconocerlo: es el que tiene la llama que nunca se apaga y, por lo general, a los pies una o más coronas de flores. No obstante, su elemento central es una gran cruz estirada sobre una columna que flanquean seis banderas maltesas, tres a cada lado. Este gran monumento que guarda la llama eterna de Floriana no es de cuño maltés. Es una suerte de regalo de los Estados Unidos de América a las gentes de este país por haber resistido en su soledad los ataques de los bombarderos del ejercito italo-alemán.
Estatuas en Floriana
Memorial KOMR
Los interesados en la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945) encontrarán en Floriana una localidad de obligada visita. La mitad de los puntos de interés de esta pequeña ciudad a tiro de piedra de La Valeta tienen tinte bélico. El Memorial KOMR es uno de estos hitos y se integra en el sembrado de Pistas de la Memoria del lugar. El Memorial KOMR es un sencillo pináculo de poco más de dos metros de altura que recuerda a los soldados de varios de los batallones del regimiento del rey de Malta. Se trata de una escultura de mármol banco modelada por Montebello de Marsa que descansa sobre una base de dos escalones en el mismo material. Adosados al monumento hay varios emblemas de bronce, entre ellos el escudo del regimiento y la Cruz de San Jorge. Asimismo, en uno de sus laterales pueden leerse multitud de nombres que recuerdan a quienes perdieron la vida durante este triste capítulo de la historia del país. El memorial está ubicado en el interior de un pequeño parque, muy cerca de la estación de autobuses y del gran puerto. Allí espera entre árboles y flores rojas que quien desee acuda a rendir sus respetos a los soldados caídos.
Jardines en Floriana
Il Mall
Il Mall de Floriana es un largo paseo de cemento partido en dos que custodian lateralmente parterres, árboles y flores. En su centro estatuas, estanques y más vegetales acompañan al visitante, quien podrá repasar algunos de los momentos más relevantes de la historia de Malta durante su pequeña travesía que, a lo más, será de 400 yardas (unos 350 metros). Este parquecillo fue construido a mediados del siglo XVII, en el año 1656 para más seña. Lo ordenó levantar el Gran Maestre Lascaris para disfrute de los Caballeros de la Orden de San Juan. De hecho, hasta 1942 estuvo encerrado entre muros pero después de la Segunda Guerra Mundial (1030 - 1945) las paredes macizas fueron sustituidas por unas verjas mucho más ligeras que dejan pasar la luz al interior. El nombre Il Mall no tienen nada que ver con el termino anglosajón para denominar un centro comercial. Esta denominación tienen que ver con el ‘maglio’, una suerte de antiguo golf que practicaban los caballeros malteses en otra época. Este lugar es también una de las pistas o huellas de la Memoria de la localidad de Floriana. Podrás acceder a el gratuitamente si está abierto. Lo verás tras el Monumento de la Independencia, en el lateral derecho de la gran plaza que preside la Iglesia de San Publio (si las estás mirando de frente).
Estatuas en Floriana
Estauta del Gran Maestre de Vilehna
En una plaza abierta a la gran arteria que es la calle de Santa Ana se encuentra la estatua de bronce de don Antonio Manoel de Vilhena, a.k.a. el Gran Maestre de Vilhena, el hombre bajo cuyo gobierno comenzaron a poblarse seriamente las calles de Floriana. Esta importante figura de la Orden de los Caballeros de San Juan nació en Lisboa (Portugal), de ahí que los carteles informativos que a día de hoy reciben a los visitantes estén en inglés, maltés, italiano y portugués. Un claro guiño a este personaje tan vinculado a la historia de la localidad. Dos caballeros participaron en la creación de esta soberbia estatua del Gran Maestre de Vilhena que porta espada y capa con multitud de plegados. Cumplido el primer tercio del siglo XVIII, Felicien De Mont Savasse se encargó de fundir el metal, Louise Bouchet de realizar la forma a partir de un molde de Triganza. Sobre el pedestal en el que acabó colocado se puede leer “por su excepcional espíritu patriótico y su cuidado, especialmente en lo que a ampliar la flota de barcos de la Orden incluso sufragando los gastos de su bolsillo”, entre otras cosas. La estatua del ilustre caballero portugués, incluida entre las pistas de la Memoria de la ciudad de Floriana, se encuentra en una suerte de placilla con bancos aunque sin apenas vegetación. Más un lugar de paso que un sitio agradable para descansar. No obstante, antes de ubicarse aquí estuvo situada en al menos otros tres emplazamientos.
Calles en Floriana
Calle de Santa Ana
La principal arteria de Floriana es una simétrica calle de edificios monumentales que lleva por nombre Santa Ana. Está abierta al tráfico en ambos sentidos, con tres carriles para cada uno separados por un gran parterre de flores rojas y palmerillas. Casi seguro pasarás por ella si te diriges en coche a La Valeta. Si tienes tiempo y te gusta pasear no está de más que te des una vueltina por ella. Las enormes arcadas que discurren por el bajo de los edificios permiten el tránsito son seguridad. El artesonado de su techo bien merece que le dediques un vistazo. A los pies de sus grandes construcciones se abren multitud de bares y comercios, perfectos para unas compras o alternar después de un duro día de turisteo. Al final de la calle Santa Ana, en dirección opuesta a la capital de Malta, se encuentra demás una bonita fuente barroca que custodia el león encargado de proteger la localidad. Si caes en Floriana por las fiestas de San Publio la visita a esta calle es casi obligada. Entonces el lugar se viste con faldones rojos y amarillos, banderas y guirnardlas, que la convierten en un paso espectacularmente bello y singular.