Exprime al máximo tu viaje
Con la app de minube
Descargar
¿Dónde quieres ir?
¿Te gusta Worpswede?
Compártelo con el mundo
Entrar con Google +

Qué ver en Worpswede

4 colaboradores

2 cosas que hacer en Worpswede

Cementerios en Worpswede
Cementerio de Friedhof
En este caso, el cementerio, igual que el resto del pueblo, muestra la pasión por el arte. A la entrada, antes de entrar al recinto, hay un listado de todos los artistas enterrados, indicando el arte por el que eran reconocidos y el lugar en el que se encuentran. Al entrar llama la atención todas las flores, arbustos y árboles plantados allá donde mires llenando todo de color. En muchas ocasiones, más que lápidas parece que hubiera esculturas (y en algunos casos, literalmente es así). En uno de los laterales de la iglesia hay una pintura de uno de los primeros artistas que vivieron en el pueblo. Está al aire libre y, si se te da bien el alemán, junto a él tienes una carta que describe la historia detrás del mismo. Es, en cualquier caso, puede ser un lugar extraño para visitar pero al hacerlo se vive claramente que se encuentra en consonancia con el resto del pueblo.
Museos en Worpswede
Käseglocke
Tal vez esta sea la más pintoresca y singular casa de todo Worpswede. Se trata de una casa circular que parece salida de un cuento de hadas. Se trata de un pequeño museo con piezas antiguas de artistas de la localidad, mobiliario y decenas de otras cosa que están ahí sin mas pero que sobre todo sirven de pretexto para conocer la casa por dentro. La casa perteneció a un escritor de guías de viaje a principios del siglo XX y fue construida de este modo tan singular para demostrar que se podía construir y vivir de una forma alternativa a como lo hacia todo el mundo en los años 20. Estuvo abandonada hasta mediados de los 90 y la reconstruyeron para que sirviera como museo de piezas varias locales a principios de siglo. Una vez entras, te transporta a otro lugar (aunque diría que en realidad no eres consciente hasta salir). Sorprende realmente lo grande que resulta en comparación a cómo se ve desde fuera y arquitectónicamente es un ejercicio muy interesante. La planta baja tiene tres estancias, todas rodeando una chimenea de carbón, y nada más entrar ya te das cuenta de la cantidad de objetos que contiene, cada una con una historia. De hecho, hay un libro sobre la mesa del salón con una descripción de cada objeto (en alemán, eso si). Arriba hay mas objetos, más muebles y más historias que si le preguntas a quien te recibe te cuenta encantado. Entiendo que el valor de este museo puede ser cuestionable, pero es una experiencia interesante que completa una visita a un pueblo tan pintoresco.