Una de las cosas que más me sorprendió de Budapest es su ambiente nocturno y, sobre todo, su concepto de "bares de ruinas". Los bares de ruinas son edificios abandonados que han sido "ocupados" por jóvenes que pagan una cuota al ayuntamiento hasta que los terminen derrumbando y que han sido convertidos en una auténtico espectáculo repleto de arte, decoración moderna...
En un bar de ruinas puedes tomar algo, ver una película, charlar, tocar la guitarra, ver exposiciones... Todo eso bajo un ambiente sanísimo y lleno de gente todos los días de la semana. El Szimpla es, seguramente, el más famoso de la ciudad. Y su fama se la ha ganado a pulso: Es un sitio inmenso, decorado con un buen gusto que sorprende y donde te puedes tomar algo a precios más que razonables.
Sólo por conocer lugares como este ha que conocer la capital de Hungría.