Quien conoce Lleida conoce La Seu Vella y quien no ha estado nunca en Lleida es lo primero que verá cuando llegue. Es de visita obligada tanto externa como interiormente. Desde ella se ven unas vistas espectaculares de la ciudad y alrededores, pero eso tiene que comprobarse por si mismo.
Quien conoce Lleida conoce La Seu Vella y quien no ha estado nunca en Lleida es lo primero que verá cuando llegue. Es de visita obligada tanto externa como interiormente. Desde ella se ven unas vistas espectaculares de la ciudad y alrededores, pero eso tiene que comprobarse por si mismo.
Quien conoce Lleida conoce La Seu Vella y quien no ha estado nunca en Lleida es lo primero que verá cuando llegue. Es de visita obligada tanto externa como interiormente. Desde ella se ven unas vistas espectaculares de la ciudad y alrededores, pero eso tiene que comprobarse por si mismo.
Quien conoce Lleida conoce La Seu Vella y quien no ha estado nunca en Lleida es lo primero que verá cuando llegue. Es de visita obligada tanto externa como interiormente. Desde ella se ven unas vistas espectaculares de la ciudad y alrededores, pero eso tiene que comprobarse por si mismo.
La Seu Vella-conocida también como "El Castell de Lleida" es el monumento más representativo de la ciudad. Ubicado en el cerro conocido como el “Turó de Lleida”, cerca de la calle Mayor y el eje comercial.
Según los historiadores en ese lugar se alzaban antes una mezquita (muchas de las iglesias que encuentro en las grandes ciudades están ubicadas en el lugar de la anterior mezquita, claro, que también casi siempre son lugares privilegiados dentro de las ciudades) y antes de la mezquita una catedral paleocristiana.
La construcción de la catedral se inicia en el año 1203 y tardó casi dos siglos en finalizar, aunque ya estaba “operativa” en 1278.
En el año 1707 se convirtió en cuartel militar al ser conquistada la ciudad por Felipe V( por su buena ubicación), se construyo entonces (entre1761 y 1781 una nueva catedral en la parte baja de la ciudad).
En 1918 fue declarado monumento nacional.
El campanario gótico es lo que más llama la atención, con sus más de sesenta metros de altura; cada puerta tiene su propia historia y se peculiaridad.
Nosotros llegamos a las 18:30 y ya no se podía visitar (una pena, porque si por fuera es bonita, imagino que por dentro debe ser espectacular, pero cierran a las 17:30). Asomada a una verja, veo el patio del claustro (siglosXIII-XIV) y se adivina bellísimo.
El paseo por el exterior y la vista de la ciudad y del valle valen ya de por sí el paseo.
Sargiles
dijo: