¡Que bueno!
Habíamos tenido buenas referencias de este lugar, y como teníamos ganas de una buena paella nos animamos a venir, llegamos tardísimo, así como a las 3 de la tarde y pensamos que no nos atenderían, para nuestra sorpresa nos dijeron que la paella tardaba como 1h pero que no había ningún problema, que podíamos hacer tiempo en su piscina :D y así fue, unos buenos chapuzones y a comer la deliciosa paella valenciana al horno de leña, somos de muy buen comer y no pudimos con ella! Era gigante! Mi hermana pidió un entrecot también a la leña y una delicia... El trato muy amable y familiar. Para culminar, probamos su tarta de queso y arándanos(recién hecha la tenían), nos encantó todo y además el pueblo (Barx) muy lindo, a lo alto de una montaña y con una fuente (la que da nombre al
Restaurante) del agua mas fresca que te imagines, sin duda lo recomiendo.