Llegamos a Oslo después de una noche en autobús, procedentes de Estocolmo. Tras merodear por el centro de la ciudad y visitar el Ayuntamiento, donde se entrega uno de los premios Nobel, decidimos relajarnos un poco y disfrutar de un día de sol con una temperatura ideal, de 25 ºC.
Cogimos un autobús urbano rumbo al inmenso parque Vigeland. El Parque de Vigeland, o Parque de las esculturas, situado al oeste de la ciudad de Oslo, es el parque más famoso de Noruega. Un inmenso museo al aire libre.
Lo construyó el escultor Gustav Vigeland entre 1907 y 1942. Merece la pena el paseo por esta extensión de 32 hectáreas. El Monolito os impresionará ya que es una inmensa escultura, con 121 figuras humanas, construida en un único bloque de piedra de granito de 17 metros de altura.
Si !!! Estuve ahi y fue maravillosa aquella visita... Es un lugar que inspira paz y con tantas esculturas nos hace apreciar el arte en su mayor expresión. Cada escultura tiene un sentimiento diferente y el conocer este parque hace que sea un paseo inolvidable.
El que tenga la posibilidad de estar en Oslo no puede perderse el conocer el Vigeland Park