No puedes visitar la capital de Egipto sin acudir a su histórico museo. En un país como éste, tan plagado de historia antigua y con una civilización como los antiguos egipcios de por medio, las razones caen por su propio peso.
En su interior, en el que podrías perder días y días visitando auténticas maravillas, lo más interesante es el famoso tesoro encontrado en la tumba de Tutankamón. Todo lo que fue encontrado en esta tumba, la única que ha sido descubierta con el tesoro dentro, se encuentra ahora en este museo. La segunda planta es toda suya y es impresionante. Los sarcófagos, las joyas, los objetos con los que fue enterrado…
La única lástima es que el museo no deja hacer fotos o vídeos en su interior, así que sólo os puedo mostrar lo de fuera.
Una vez en El Cairo es visita obligada visitar el Museo Egipcio, el cual contiene la mas impresionante colección de la etapa faraónica en su interior. A pesar de su tamaño mas bien modesto, esconde joyas como los tesoros que se hallaron en la tumba de Tutankamón; la sala de las momias reales, con los cuerpos embalsamados de algunos de los mas conocidos soberanos del antiguo Egipto; las figuras talladas en piedra caliza y a escala real del príncipe Rahotep y su esposa Nofret, o la sala dedicada a Akenatón, el " faraón hereje ", asi llamado por haberse rebelado contra las creencias tradicionales y haber promocionado el culto al Sol como dios único.
Entrar a ver las momias cuesta unos 6€ y es bastante interesante. Las joyas de la tumba de Tutankamon tambien estan muy bien, todo en si. Es muy grande y esta lleno a rebosar de objetos. El problema son los cambios de temperatura que hay, ya que excepto en dos salas el calor es insoportable.
Es una especie de Museo del Prado, pero a lo egipcio. No se puede visitar en un solo día. Aunque eso sí, lo esencial puede ser visto en una mañana. Por ejemplo, todos los tesoros hallados en la tumba de Tutankamon (sarcófagos, máscaras, joyas y enseres -calzoncillos incluidos-), las esculturas del Escriba sentado o el sacerdote y su mujer...
Aunque , la fachada tiene muy buena pinta, en realidad el interior sorprende por lo destartalado, por lo fácil que es tocar casi todas las piezas y por que más que un museo parece una casa de antigüedades. Las vitrinas de cristal y madera dejan mucho que desear...
Eso sí, ver lo que tantas veces has visto en los libros de texto de historia del arte, no tiene precio!